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Cinco meses después del deceso de su hermano Luis, Paz Padilla (55) vuelve a sonreír en Zahara de los Atunes y con un proyecto absolutamente ligado a quien consideraba su "ojito derecho". Y es que, de acuerdo con su hija instagramer Anna Ferrer (28), la presentadora ha decidido darle una nueva vida al bar de su fallecido familiar.
"El Trompeta era un proyecto de mi tío Luis, al que llamaban de la misma forma. Él puso toda su ilusión y cariño en la creación de este lugar mágico, en el que nos seguimos juntando y disfrutando de la vida. Hemos vivido momentos muy buenos ahí", ha comentado la joven influencer, en su Instagram.
"Él consiguió algo tan único -por su manera de ser, su alegría, su buena música y su buen rollo- que nos daba mucha pena pensar que todo eso se iba a perder. Por eso optamos por mantener ese legado, cómo a él le hubiera gustado. Esa es la razón por la que, con mi madre, nos hemos embarcado en esta aventura", ha revelado la creadora de contenido.
Por otro lado, la ex conductora de Sálvame ha confirmado, en sus redes, que ya se "está reuniendo con proveedores" y que "está haciendo una lista de cosas que todavía le quedan por hacer". Pero, según un reel que ha sido publicado por el ex rostro de Mediaset y su unigénita, las reformas van viento en popa en el local.
"Ya nos queda poquito para abrir, pero aún estamos de obras. Nos falta colocar el logo, porque hemos retirado el que teníamos antiguamente, y hay que pintar todo. Tenemos planeado poner ventanas, para que te tomes tu cervecita mirando al mar y también pondremos mesas altas. Pero la barra la vamos a dejar tal cual como estaba, porque esta la diseñó el tito", revela Anna en un reel.
"Sin embargo, vamos a cambiar un poco la estructura de la barra por dentro y planeamos cambiar el techo. Queremos que cuelguen unas lámparas de madera y que todo tenga un rollo de beach club de verano, que es lo que nos gusta y lo que pega aquí. También faltan las neveras, las cafeteras y algunas cosas del bar, además de unas estanterías para tener las copas y los vasos", afirma Ferrer en el vídeo.
"En otros temas, la cocina está muy bien y nos falta centrarnos en una zona con mesas bajitas y sillitas para poder comerte algo tranquilamente. También tenemos un almacén y baños. Pero los baños aún no están puestos. ¡Aunque tenemos la idea! Tenemos las lámparas, los lavabos, que están pintados a mano, y el espejo", señala.
"Y lo más importante es el exterior: planeamos poner arena, porque queremos que la gente vaya descalza. Asimismo, queremos instalar bancos y sillones. Hoy está lloviendo, pero sabemos que pronto podremos ver puestas de sol y disfrutar de una playa espectacular", relata Anna, quien se ha convertido en la mejor aliada de su madre.
De hecho, ambas tienen la exitosa marca de vestuario No ni ná, que cuenta con 270 mil seguidores en Instagram y comercializa sudaderas por 45 y 60 euros. No obstante, esa no es la única fuente de ingresos de Padilla. Porque, después de que falleciera su marido Antonio Juan Vidal, la mediática decidió escribir un libro -que se transformó en un éxito de ventas- y, posteriormente, hacer una obra sobre el duelo.
Se trata de El humor de mi vida y, desde el 2001, Paz viaja por España hablando sobre su forma de aceptar la muerte. Del mismo modo, Padilla -quien también perdió a su madre en 2020- recorre diversas ciudades en su faceta como coach motivacional. Una actividad que le reporta numerosos beneficios económicos.
"Lo que a mí me nace es ayudar. Con la enfermedad y el fallecimiento de Antonio, aprendí el proceso de acompañar, de aceptar su muerte. Y con la muerte de mi madre aprendí la filosofía sencilla que me daba. Y si tú analizas todas las frases que usan los coach, te das cuenta que todo siempre ha estado en la sabiduría popular", indicó, en 2024, a EL MUNDO, sobre su oficio de oradora
