- Famosos Tamara Falcó o triatlón, todo sobre la nueva obsesión de Íñigo Onieva: "Ponen de excusa gestionar el estrés, pero no quieren pasar tiempo en casa"
- Opinión Una noche con Íñigo Onieva en Lula Club
Tamara Falcó ha decidido pulsar el botón de pausa. La marquesa de Griñón, siempre sonriente ante los focos, ha hecho una confesión tan íntima como valiente en las páginas de la revista InStyle: tras varios intentos fallidos, ha aparcado, de momento, su deseo de convertirse en madre. "Me encontraba saturada", reconoce con honestidad, dejando entrever el desgaste emocional que le ha supuesto este largo y complicado proceso.
A sus 43 años, Tamara no ha escatimado en medios ni ilusión, pero la maternidad sigue resistiéndose. Su último tratamiento no funcionó, y aunque su esposo, Íñigo Onieva, lo lleva "mucho mejor", ella admite que lo vivía como "una espada de Damocles" sobre su cabeza. Por eso, ha decidido parar. Sin renunciar, pero sin presionarse. "Si Dios quiere, siempre está la forma natural", declara, demostrando que su fe sigue intacta. Y añade: "No es algo que vaya a definir mi felicidad como persona".
La marquesa no oculta que tiene alma de madre. "Soy muy niñera", confiesa, aunque deja claro que también puede sentirse plena sin tener hijos. En esta entrevista, Tamara no podía dejar de hablar de la mujer que más admira: su madre, Isabel Preysler. Con palabras llenas de orgullo, la define como una luchadora nata: "Ella no estudió, fue madre a los 18 años y, en aquella época, muchas mujeres de su estatus social ni siquiera trabajaban, pero se aseguró de que nunca nos faltara de nada".
También recuerda con cariño cómo la 'reina de corazones' revolucionaba el estilo allá donde iba. "Giorgio Armani se fijó en ella, y cuando viajábamos a Estados Unidos siempre compraba ropa de diseñadores emergentes que aquí ni se conocían", revela, con un guiño a la elegancia heredada. "Ha tenido momentos de moda muy fuertes", comenta.
Tampoco ha pasado por alto la reciente pérdida de Mario Vargas Llosa, ex pareja de Preysler. Aunque Isabel guarda silencio, Tamara lo ha definido como "una gran pérdida a nivel cultural".
En cuanto a su ocupación, la marquesa es difícil de encasillar. Ella misma lo reconoce con humor: "Cuando me preguntan en los controles del aeropuerto no sé qué decir exactamente porque no me identifico con una profesión en concreto". Lo cierto es que es empresaria, influencer, colaboradora de televisión, chef... y, según Pablo Motos, "una humorista profesional en potencia".
Por ahora, sus planes de ser madre quedan en pausa. No hay fecha, ni estrategia. Sólo calma. Como bien dice ella, "Dios proveerá".
