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La nueva Barbie que Mattel llevó al cine en 2023 ya no es esa muñeca que pone a las jóvenes el listón de su autoestima en una talla minúscula, una belleza plástica y una vida color de rosa al lado de un hombre. Tal vez este rebranding feminista protagonizado por Margot Robbie haya derivado en que a Ana Alcalde no le importe que estos días se hayan referido a ella como Barbie Gaza. Porque la Barbie de la película viajó al mundo real para resolver injusticias y ella ha puesto rumbo a Palestina en barco para ayudar a los gazatíes.
Al igual queAda Colau o Greta Thunberg, Ana Alcalde se subió a bordo de la Global Sumud o Flotilla de la Libertad, que zarpó desde Barcelona con 20 buques destinados a mandar víveres y ayuda humanitaria a la zona. Pero, ¿Por qué entre más de 300 tripulantes y con más de 65.000 muertos en la franja la noticia es que esta chica española se sube al barco? En parte es porque ella es la persona que se encarga de subir contenido a redes. Una especie de influencer de la causa. "Tengo asignada la creación de contenido y la información en redes. Como hay tanta desinformación y como algunos medios nos silencian tanto, creemos que es una labor fundamental", dijo en una entrevista con el portal de noticias 20 Minutos.
Con más de 130.000 seguidores en Instagram, Ana Alcalde difunde un mensaje que algunospodrían considerar algo contradictorio. Es feminista y de izquierdas, pero se convirtió al islam por su marido y llegó incluso a ponerse el pañuelo y a recatar su vestuario para amoldarse al criterio musulmán más estricto.
Su biografía, es bastante curiosa. Nacida en Granada hace 46 años, vive en Ceuta desde hace 25 años con su marido, Amin Abdelkaden, un policía local de la ciudad con el que ha sudi madre de seis hijos: Insaf, Ibra, Wiam, Yasmin, Morad y Yamila. Al más puro estilo Verdeliss o Las Pombo, todos participan de la creación de contenido de una cuenta de Instagram y TikTok familiar que cuenta con más de 180.000 seguidores en la primera red social y 750.000 en la segunda. Abrieron esta cuenta durante la pandemia para dar a conocer el día a día de un matrimonio mixto con hijos menores, pero fueron evolucionando hacia el activismo propalestino y en contra de la derecha.
También tienen una marca de ropa llamada Kader que vende vestidos y camisetas estampadas. Actualmente, dicen que tienen todos los productos agotados. Ella y sus hijos son los principales modelos. Su estilo de ropa y de vida está muy ligado al surf, actividad que le apasiona.
Fuera de las redes sociales, ya era conocida como activista desde su etapa universitaria. Estudió en la Universidad Complutense de Madrid y se afilió a las Juventudes Comunistas. Se formó como trabajadora social, empleo que conserva hasta la actualidad. También completó un máster en Exclusión Social, en Integración y Ciudadanía. Posee varios postgrados en inmigración, política de igualdad y en el ámbito sociocultural.
En 2023, Ana Alcalde recibió el premio Antirracista sin Peros por parte de la fundación de Pablo Iglesias, el Instituto Repúblicay Democracia. Allí habló de su periplo vital por el activismo político.
"Os preguntáis por qué una mujer rubia, blanca y de ojos claros está aquí representando la diversidad. Yo también me siento rara. En el año 2000 abracé el islam y decidí ponerme velo", reveló durante la entegra del galardón. "Entonces fue cuando mi vida de blanca privilegiada dio un giro de 180 grados. Paso de tener varias ofertas de trabajo a ser expulsada de Cruz Rojapor motivos ideológicos", continuó. "Pasé de que se me ofreciera asistir al gimnasio gratis o trabajar como monitora a que me sacaran el derecho de admisión".
Hoy no lleva velo, pero sigue siendo musulmana practicante, al igual que todos sus hijos. La causa palestina le importa desde mucho antes de convertirse y siempre ha dicho con orgullo que la primera manifestación de su vida fue por Palestina.
Tras su conversión, Ana usa el nombre árabe de Hanan. "Me convierto en Hanan cuando regresé al islam en el año 2002 en la Mezquita Sidi Embarek con el Iman Sidi Hmido", dijo en una entrevista con el periódico El pueblo de Ceuta en 2022. Pero su aspecto ahora dista mucho del ideal del integrismo musulmán. Lleva ropa ajustada, el pelo suelto y teñido y se maquilla. Tiene un carácter alegre y jovial que a veces le ha causado problemas. Aunque ella cree que es mejor reivindicar con buena cara.
Un vídeo suyo bailando con otra mujer a bordo de un buque ha causado polémica. Ella dijo que se estaba despidiendo de sus hijos, y que quería hacerlo de la mejor manera. "Es el día de la despedida y quiero que me vean con la mejor cara. ¿Tengo que llorar para ir a hacer una causa? Voy llena de esperanza", reveló.

