«Desde hace décadas las drogas son el mayor freno a la prosperidad y la libertad del mundo hasta el punto de que acaban con la libertad personal. Son la esclavitud de nuestro tiempo, descomponen sociedades enteras, son un problema de salud y orden públicos y llevan a la marginación, a la soledad, al fracaso escolar y afectivo, a los malos tratos, al paro, a la ruina...». Con esas palabras, el pasado 16 de mayo, fijaba posición Isabel Díaz Ayuso en un debate, el de las adicciones, que la Comunidad de Madrid viene aireando en los últimos años.
El último punto es que el Gobierno regional desarrollará, pese a la complejidad legal por la falta de normativa nacional al respecto, un proyecto de ley para limitar la venta de productos derivados del cannabis a menores de edad. Aunque el consumo de estas sustancias muestra, según fuentes de la Consejería de Sanidad, «una ligera curva descendente», son los datos disgregados los que han puesto en alerta a la Comunidad de Madrid.
Según las encuestas ESTUDES de 2021 y EDADES de 2022, las últimas oficiales al respecto, el cannabis es la primera droga ilegal en cuanto a consumo entre los jóvenes, superada solo por el alcohol y el tabaco. Atendiendo a los datos del Registro Acumulativo de Drogodependientes (RAD) de la Comunidad de Madrid, el cannabis baja hasta la cuarta posición en cuanto a la demanda de tratamientos (15,3%), en los ingresos en urgencias (17,6%) y en las sustancias detectadas en fallecimientos (32,4%).
Sin embargo, el 85% de los menores de 20 años que acceden a un Centro de Atención Integral de Drogodependientes de la Comunidad de Madrid lo hace por consumo de cannabis. Y, según las cifras que manejan en la Consejería de Sanidad, un 8% de los casos de esquizofrenia que se detectan en edades inferiores a los 24 años están directamente relacionados con el consumo de esta sustancia estupefaciente. Es por eso que en el departamento que dirige Fátima Matute se incide en la necesidad de atender a esos perfiles de edad y que la normativa que pretende armar el Gobierno regional se concentre en menores.
A ello se suma la proliferación de tiendas que venden de forma legal en la capital productos derivados del cannabis que, según destacan desde la Consejería de Sanidad, «tienen efectos directos a nivel de comportamiento, atención, somnolencia» y «pueden ser una señal de un problema de salud mental oculto». De hecho, desde la Comunidad de Madrid advierten de que el peligro de esta sustancia no es solamente lo derivado de su consumo directo sino que puede ser «la puerta de entrada» para drogas más duras como la cocaína o la heroína.
Esa es la situación que ha llevado a la Comunidad de Madrid a plantear una ofensiva legislativa para que los menores no puedan acceder a esos derivados del cannabis. Pero también se centrará en otros ámbitos como la Educación. De hecho, la Consejería de Políticas Sociales comenzará, a partir del próximo curso, a impartir talleres de prevención sobre consumo para estudiantes de 2º y 3º de la ESO en institutos públicos y concertados de la región así como en centros de Formación Profesional.
La Dirección General de Juventud ya ha licitado un contrato de 72.500 euros para poner en marcha 700 talleres, que se repartirán entre los meses de septiembre y diciembre de este mismo año, en dos sesiones de 50 minutos de duración.

