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EL MUNDO localiza a Philippe Solomon, el fugitivo buscado por estafar 2,5 millones al Ayuntamiento de Madrid: "Estoy en Londres"

El empresario cuenta con una orden internacional de busca y captura: «Los gobiernos y los servicios de inteligencia saben dónde estoy», asegura

Philippe Solomon, buscado por estafa agravada al Ayuntamiento de Madrid.
Philippe Solomon, buscado por estafa agravada al Ayuntamiento de Madrid.E. M.
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«Estoy en Londres, en la misma casa de siempre. Si alguien quisiera encontrarme, sabe cómo hacerlo». Es la respuesta del empresario Philippe Solomon tras ser localizado por EL MUNDO, después de que el Juzgado de Instrucción número 30 de Madrid dictase una orden internacional de busca y captura para su ingreso en prisión provisional.

Este empresario franco-israelí está acusado de estafar 2,5 millones de euros al Ayuntamiento de la capital durante la pandemia, mediante la venta de 500.000 mascarillas -a cinco euros la unidad- que no cumplían los estándares de calidad.

Hay que recordar que el caso lleva cuatro años abierto en un juzgado madrileño, después de que esas mascarillas se declarasen totalmente inservibles y se guardaran como posible prueba judicial en un depósito del consistorio madrileño en Vicálvaro. Allí las encontró en 2022 el concejal de Más Madrid Miguel Montejo, quien presionó para que el caso se pudiera reabrir tras la desaparición de Solomon.

Fue hace unas semanas cuando el juez Jorge Bartolomé, hastiado de que el acusado no aparezca, dictó la orden internacional de detención e ingreso en prisión. Pero resulta que Solomon nunca estuvo desaparecido, o al menos eso dice.

Al hablar con este diario, el investigado también manifiesta desconocer que esté en busca y captura, al tiempo que se declara «sorprendido» por la medida judicial para privarle de libertad: «Cuando hay algún problema, los gobiernos y los servicios de inteligencia saben dónde estoy», asegura.

Solomon, buscado por la Justicia española desde principios de abril, respondió a las preguntas de este diario tanto por teléfono como a través de mensajes de WhatsApp. Desde el primer contacto telefónico, negó haber sido informado oficialmente de un procedimiento que, asegura, creía «archivado»: «No tengo ninguna queja al respecto, todo fue limpio y legítimo. Las mascarillas se entregaron», afirmó.

La investigación judicial, que comenzó tras la denuncia de la Policía Municipal por un presunto delito de estafa agravada al Ayuntamiento, fue de hecho archivada a causa de la imposibilidad de localizar a Solomon. Fue llamativo entonces que, tras el archivo, el perjudicado, que era el Ayuntamiento, no recurriera. De todos modos, la causa pudo ser reabierta en 2022 a instancias del grupo municipal Más Madrid, que se personó en el caso.

Las mascarillas vendidas por Solomon, en un almacén de Vicálvaro.
Las mascarillas vendidas por Solomon, en un almacén de Vicálvaro.E. M.

La transacción cuestionada gira en torno a la adquisición de medio millón de mascarillas tipo KN95-FFP2, adquiridas a cinco euros la unidad por parte del Ayuntamiento de Madrid, por un montante total de 2,5 millones de euros.

El material estaba destinado a los servicios de emergencia municipales y fue entregado durante los momentos más críticos de la pandemia, pero fue calificado por los técnicos como defectuoso y acabó precintado en un almacén de las afueras, tal y como se ve en las fotografías en poder de este diario.

Pese a los reiterados intentos del juzgado de contactar con Solomon, las gestiones fueron infructuosas. Sin embargo, GRAN MADRID ha conseguido hablar con él a través de un número británico que está en poder de los tribunales de Nueva York. «Este es mi número desde hace 20 años. No lo he cambiado. No entiendo cómo no han podido encontrarme», declaró estupefacto. «¿Tal vez tienen un número erróneo?», preguntamos. «No, no tienen un número erróneo. Tienen mi número y mi correo electrónico de siempre», insiste.

Sin embargo, en la documentación emitida desde el Juzgado de Instrucción número 30 de Madrid aparece un teléfono de Solomon «facilitado [al juez] por una de las partes» involucradas en el proceso (pero sin especificar cuál), con un número casi idéntico al real, aunque con los tres dígitos centrales modificados, lo que habría llevado a tratar de localizar a una persona distinta en Reino Unido. Es decir, alguien proporcionó al juzgado un teléfono incorrecto del investigado.

Solomon niega haber recibido ningún requerimiento judicial. «Mi dirección en Londres es la misma desde hace 20 años. Si alguien quisiera encontrarme, sabe cómo hacerlo. No me estoy escondiendo, en absoluto», insistió.

Respecto a las preguntas sobre si la Policía o las autoridades británicas han intentado dar con él, en auxilio a los mandatos del juez madrileño, el empresario insiste en que el sistema judicial británico tampoco se ha puesto en contacto con él por este caso: «Desde el Brexit, el Reino Unido hace caso omiso de muchos mandatos judiciales de terceros países de la UE. Si no se trata de terrorismo, asesinato o narcotráfico, simplemente no les llega o lo archivan. No se implican», sostiene. Un procedimiento que Solomon asegura «conocer bien». De hecho, en la orden de detención el juez dice que ya mandó una comisión rogatoria a Reino Unido para localizar a Solomon, «con resultado infructuoso».

Durante la conversación, Solomon expresó su desconcierto por la reapertura del caso en distintas ocasiones. «Pensaba que estaba archivado. De hecho, eso fue lo último que supe», insistió. De hecho, el empresario explica que durante 2024 fue candidato a las elecciones legislativas francesas como prueba de su visibilidad pública. «Mi Instagram estaba abierto. Todo era público y viajé por seis países haciendo campaña», durante los cuales concedió entrevistas a distintos medios de comunicación. «Podrían haberme contactado muy fácilmente o hacer que la policía francesa me contactara», argumenta.

Solomon, hablando por teléfono en una calle de Jerusalén.
Solomon, hablando por teléfono en una calle de Jerusalén.

Una campaña durante la que, además, se reunió con diputados del partido de Giorgia Meloni (Fratelli d'Italia), de la Lega de Matteo Salvini y del partido Forza Italia, fundado por Silvio Berlusconi, con personalidades de la Ciudad del Vaticano y durante la que fue condecorado por el Instituto Milton Friedman de Roma.

Durante las conversaciones con este diario, Solomon relató cómo accedió a la operación de venta de mascarillas con el Ayuntamiento de Madrid: «Fue a través de un tipo marroquí que conocía a un contacto mío en Reino Unido. Él me puso en contacto con una empresa de aquí [en referencia a España]», explica. En las mismas conversaciones, el empresario reconoció que Araceli Navarro, de la empresa Aifos Consultores, fue su principal contacto, pero aseguró no recordar otros nombres implicados en la operación.

En este sentido, los documentos en poder del juzgado relatan que Solomon contactó a Araceli Navarro, que a su vez se puso en contacto con el abogado Carlos María Fernández-Pita González (primo del entoncespresidente del pleno Borja Fanjul Fernández-Pita), y éste a su vez con la Empresa Municipal de Servicios Funerarios, que dio la orden de comprar las mascarillas y las pagó.

Los documentos del caso revelan que el empresario gestionó la venta de mascarillas al Ayuntamiento de Madrid a través de la empresa Sinclair & Wilde Ltd., registrada en Nueva York, desde la que también canalizó otras operaciones cuestionadas por las autoridades internacionales.

En este sentido, la policía turca y la ucraniana identifican a Solomon como el cerebro de una trama de corrupción relacionada con la venta de uniformes para el ejército ucraniano durante el invierno de 2022, una estafa que podría acarrearle hasta 12 años y medio de prisión en Turquía.

Este no es el primer escándalo de Philippe Solomon (también conocido como Philippe Victor Chaim Hababou y con pasaportes francés, israelí y de Guinea-Bissau), ya que su historial judicial se remonta al menos tres décadas atrás: fue condenado en Francia por falsificación y estafa en la adquisición de una aerolínea y encarcelado en EEUU por fraude bursátil. Además, un informe del Consejo de Seguridad de la ONU de 2013 lo señala como intermediario en el comercio de diamantes de sangre y petróleo en Costa de Marfil. Más recientemente, ha sido recibido como asesor económico en dictaduras africanas como Gabón y cuenta con conexiones internacionales en distintos países africanos.

Sobre el caso madrileño, Solomon se muestra tajante: «Estoy sorprendido. Parece todo muy turbio y político». Y anuncia que prepara su estrategia legal: «Voy a recurrir a los abogados y se van a encargar del caso, lo van a desmontar». Al tiempo que reitera que no ha sido contactado: «Que me muestren una citación, un requerimiento, para interrogarme: por email, por WhatsApp, por cualquier vía, lo que sea».

A la espera de que lo que ocurra con la orden dictada por el juez de Madrid, Solomon sigue en libertad y asegura que permanece «en la misma casa de siempre», con el mismo número de teléfono en el que este diario le ha podido localizar hace tan solo unos pocos días.