En una sala próxima al patio donde varios niños juegan bajo la supervisión de monitores, un grupo de mujeres se prepara para enfrentarse a uno de los retos más importantes de su vida: una entrevista de trabajo.
Pero no es una entrevista cualquiera. Se trata de la jornada final del Campamento para el Empleo de la Fundación Adecco, una iniciativa dirigida a mujeres en situación de vulnerabilidad, muchas de ellas madres monomarentales, inmigrantes o supervivientes de violencia machista.
"El campamento es el inicio de un itinerario de acompañamiento sociolaboral que forma parte del Programa Mujer", explica Sandra Saturio, consultora de Integración e Inclusión. Desde hace ocho años, esta iniciativa ofrece una semana intensiva de talleres para preparar a las participantes de cara a su inserción laboral. "Nos dimos cuenta de que muchas de ellas no podían acceder a los cursos durante el año, porque no tenían con quién dejar a sus hijos. Así que les ofrecemos un espacio donde sus peques están atendidos mientras ellas trabajan en su futuro laboral".
Durante cinco días, las 17 mujeres que han participado en esta edición han recibido formación en aspectos como la elaboración del currículum, la imagen personal, la superación de entrevistas de trabajo o incluso el uso de herramientas de inteligencia artificial para la búsqueda de empleo. También han practicado yoga y hábitos saludables, fortaleciendo no solo sus capacidades profesionales, sino también su autoestima. El objetivo final: recuperar la confianza y la autonomía necesarias para reinsertarse en el mercado.
Norma Veloz, ecuatoriana recién llegada a España con sus hijos, explica que conoció esta iniciativa porque Cáritas le habló de la Fundación Adecco. Es la primera vez que deja su país, y lleva solo tres meses en España. "Conseguir vivienda sin nómina es casi imposible...", destaca, consciente de la gran dificultad a la que se enfrenta. "Y mientras esperas la documentación, tampoco puedes trabajar. Es un círculo que agobia mucho al migrante". Aun así, insiste en el valor del esfuerzo: "No venimos a quitar el trabajo a nadie. Solo queremos superarnos y aportar. Si nos dan una oportunidad, vamos a demostrar que la merecemos".
«Muchas llegan con un perfil altísimo, incluso con estudios universitarios, pero con una autoestima muy deteriorada», añade Sandra Saturio, haciendo hincapié en que algunas han pasado por situaciones muy duras en la vida. El campamento es un primer paso para conseguir levantar su ánimo y lograr trabajo estable.
GRAN MADRID asiste al último día de estos cursos, cuando se celebra el speed networking laboral: representantes de empresas que colaboran voluntariamente entrevistan a las participantes. Para muchas de ellas, es la primera vez que se enfrentan a un proceso de selección.
Juan Carlos Pantoja, responsable de Recursos Humanos en LogiRest (grupo STEF), ha participado en el Campamento para el empleo haciendo estos simulacros. "Es mi primera vez, y ha sido una experiencia muy enriquecedora. He visto perfiles muy diversos, desde mujeres con formación universitaria hasta otras sin cualificación formal, pero todas con una enorme motivación".
Pantoja destaca el valor del encuentro, tanto para las aspirantes como para las empresas. "Por un lado, ayudamos a que estas candidatas entiendan mejor cómo es una entrevista en España. Por otro, puede surgir una oportunidad de contratación real en algunas de las compañías que nosotros representamos aquí".
Pero la formación no termina cuando el campamento acaba. Las mujeres pasan a formar parte del itinerario de empleo de Fundación Adecco, donde pueden acceder a cursos certificados en atención sociosanitaria, logística o atención al cliente. Además, reciben un acompañamiento personalizado para mantener el empleo en el tiempo. "Realmente utilizamos el campamento como una forma de conocernos, de empezar a trabajar un poco con ellas", indica Saturio. "No solo es encontrar trabajo, sino poder sostenerlo. Algunas no tienen con quién dejar a sus hijos, o atraviesan momentos emocionales difíciles", incide.
María José Bordetas, también consultora de Fundación Adecco, resume el doble objetivo de estas jornadas laborales: "Por un lado, que no se paralice su búsqueda de empleo durante la época de verano y, por otro, ofrecerles un espacio seguro donde estar con sus hijos, algo que normalmente no pueden permitirse durante el año".
"Conseguir una vivienda sin tener nómina es algo casi imposible"
Entre las principales carencias de las alumnas, Bordetas destaca la ausencia de buenos currículums, el bloqueo en las entrevistas de trabajo y la falta de recursos para saber transmitir la experiencia que han acumulado en sus países de origen. El campamento pretende salvar algunas de las barreras que encuentran.
Evelyn González es una venezolana que lleva siete meses en España y también ha pasado por estos cursos mientras cuidan de su hijo. "Tiene 13 años y está encantado jugando. Para mí esta experiencia ha sido una forma de reenfocar mi carrera". Especializada en atención al cliente en su país, González lamenta que las titulaciones extranjeras no siempre sean reconocidas. "Pero no nos cerramos al cambio. Queremos formarnos y adaptarnos para tener oportunidades reales", cuenta.
Evelyn lanza, además, un mensaje a los políticos: "Deberían reducir los tiempos para poder trabajar. Seis meses es demasiado. En tres meses ya podríamos empezar a formarnos y buscar empleo". Y lanza un deseo: "Quisiera un buen futuro para mi hijo, que en este momento no lo tiene".



