MADRID
Entre gatas y gatos

La escritora que ha dado fama con sus novelas a los vecinos de San Lorenzo de El Escorial: "Algunos me paran para decirme: '¿Y yo por qué no aparezco?' o "Mátame en la próxima'"

Con la saga Blecker y Cano, de la que se acaba de publicar la cuarta entrega, Teresa Cardona ha dado un nuevo giro al género negro español, con el municipio como principal escenario y sus habitantes como protagonistas secundarios

La escritora Teresa Cardona.
La escritora Teresa Cardona.E. M.
Actualizado

La teniente Karen Blecker y el brigada Cano siguen a Teresa Cardona (Madrid, 1973), como su propia sombra, allá donde quiera que vaya. Se levantan y se acuestan con ella cada día, la escoltan en sus paseos, en sus visitas a la panadería, al colmado... No son de carne y hueso -les aclaro- aunque bien podrían serlo. De alguna manera u otra, esta pareja de la Guardia Civil convive permanentemente con la escritora, quien, con ellos, ha dado un giro a la novela negra de nuestro país entremezclando sus historias con las de vecinos reales de San Lorenzo de El Escorial. Ya van cuatro entregas -el último libro, A la vista de todos (Siruela), salió del horno en mayo-. Y ahí no quedará todo, porque crímenes (y candidatos) no le faltan.

Dice que hay quien la para por las calles del municipio sólo para ofrecerse como protagonista, e incluso quien le insinúa que le mate en alguna de sus novelas. Porque, aunque haya vivido media vida en Alemania, Cardona es un rostro conocido y popular en San Lorenzo, donde ha vivido largas temporadas de niña y lo sigue haciendo de adulta en esos días en los que puede pasar por un vecino más. «Me fascina este lugar en invierno, la gente tiene tiempo y las relaciones son diferentes», asegura.

Al país teutón emigró con su familia en los 90 y de él regresó hace tres años. Fue en el Liceo Francés, en Düsseldorf, donde estudiaban sus hijos y ella trabajaba como bibliotecaria, donde comenzó su historia con la escritura. «Uno de los profesores de mis hijos (Éric Damien) escribió un cuento, pero la trama era un desastre; tenía un final trágico. Me preguntó qué me parecía y le dije que le faltaba algo de esperanza. Aceptó que se lo cambiara y poco después se lo publicaron», relata Cardona, quien a raíz de aquello comenzó a escribir libros infantiles con él a cuatro manos.

Exhausta de aquella literatura -leía cuatro libros todas las noches, uno a cada uno de sus hijos-, le propuso a su colega lanzarse a otro género. «¿Y si nos cargamos a alguien?, le dije. Primero se asustó, pero luego dijo sí. Le pregunté: ¿Cuál es el tema que en tu país (Francia) no toca nadie? 'La guerra de Alsacia', contestó. Nunca pensamos que lo fuesen a publicar. A los 10 días nos contestó una editorial pequeña y malísima y les dije que no», recuerda.

Aquella respuesta le hizo pasar meses de angustia, pero el presentimiento de que otra mejor llamaría se cumplió. Una gran editorial les dio la oportunidad y después de Un travail à finir, les publicaron Terres brûlées, una novela histórica de la I y II GM. Ambas las firmó bajo el pseudónimo de Eric Todenne, con el que es conocida en Francia.

Hace tres años se lanzó en solitario, un proceso con el que se siente «más libre» y en el que su madre jugó un papel importante. «Aportó muchas cosas a mi novela. Era mi mayor crítica», señala Cardona tras subrayar que es escritora porque ella y su abuela -de la que ha adoptado el apellido; el real es Todenhöfer- la convirtieron en una ávida lectora.

En esa nueva aventura no podía obviar a San Lorenzo. «Cuando escribes novela negra, o conoces bien el lugar o lo inventas. Hay que ser muy exactos porque si no te encuentran el fallo. Aunque en alguno me cogen», sostiene entre risas. Es en las calles del municipio donde tienen lugar sus historias, acompañadas de «personajes reales, con su nombre y su apellido». Una valentía que le lleva a algún que otro reproche e insinuaciones. «Me paran para decirme: '¿Y yo por qué no aparezco?' o 'Yo quiero que me mates en la próxima novela'».

En ellas, la lucha contra los prejuicios es una constante. «Siempre intento ponerme en los zapatos del otro. Muchos asesinatos se pueden entender, aunque no estén bien, obviamente», apunta Cardona, quien reconoce que ha dado un aire nuevo al género: «Normalmente, conocemos de oídas al muerto. Yo le permito a mi lector ver a la víctima en el pasado».

Su quinto libro «está en cocina», también con Blecker y Cano como protagonistas. ¡Cómo cambiar! «Cada día les voy conociendo más. No puedo evitar, cuando voy a la pastelería, pensar qué tomarían», dice Cardona. Lo guste o no, asegura, sus personajes tienen vida propia.

ADN

  • Estudió Historia del Arte.
  • Trabajó durante la crianza de sus hijos como bibliotecaria.
  • En su obra hay referencias a su vida en el extranjero.