La tensión en el barrio del Aeropuerto, en el distrito madrileño de Barajas, alcanzó anoche un nuevo nivel con los enfrentamientos entre vecinos y los okupas de un edificio industrial situado en la calle Trespaderne, número 2, a 70 metros de la UCO (Unidad Central Operativa) de la Guardia Civil. El inmueble, deshabitado hasta hace cinco meses, fue ocupado entonces y desde ese momento los residentes aseguran vivir en una situación "insostenible".
Los incidentes de la noche del viernes obligaron a desplegar a más de medio centenar de agentes de la Policía Nacional, apoyados por efectivos de la Policía Municipal, para contener a los dos grupos y evitar que la confrontación fuera a más. Pese al cordón policial, dos de los okupas fueron detenidos tras los disturbios. Los arrestados eran un ciudadano venezolano de 22 años y un francés de 30.
Según relatan los vecinos, los ocupantes del edificio comenzaron a arrojar objetos a la calle para provocarles, llegando a lanzar cristales y a proferir amenazas. "Nos insultaron y nos amenazaron; lo de ayer fue un punto de inflexión", afirma un residente. Otra vecina asegura que ya no se atreve a pasear sola por el barrio: "Salimos en grupo por miedo".
Robos, peleas y quema de coches
El hartazgo es generalizado. Los residentes denuncian robos, peleas, quema de coches, agresiones e insultos desde la llegada de los okupas. También recuerdan un incendio reciente en el interior del edificio, que aumentó la sensación de inseguridad. "Esto va a peor y el barrio va a estallar", advierte un vecino, que recalca: "No somos racistas, somos los vecinos".
En el momento más crítico de la noche llegaron a concentrarse hasta un centenar de personas en las inmediaciones del inmueble, lo que elevó la inquietud y obligó a reforzar la presencia policial.
Como respuesta, los vecinos han convocado una concentración el próximo martes 23 de septiembre, a las 19.00 horas, para exigir una solución a la situación que, insisten, no pueden soportar por más tiempo.
