MADRID
Testigo directo

Los vecinos de Hileras, 4 temían la desgracia: "Tarde o temprano algo iba a pasar"

Los residentes coinciden en el mal estado del edificio y aseguran que "era evitable, cuando se empezó la obra había daños en la estructura"

Así ha quedado el interior del edificio derrumbado en el barrio de Ópera de Madrid
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Ayer, el centro de Madrid amaneció con la rutina propia de un martes de octubre, pero a primera hora del mediodía, el polvo se apoderó de la manzana que rodea la calle de las Hileras, acordonada por la Policía Municipal y las autoridades que trataban de dar con los desaparecidos entre los escombros. Bomberos, unidades caninas, psicólogos, peritos y abogados fueron espectadores de la tragedia.

El amplio despliegue policial alertaba a los más despistados de que algo grave acontecía en el centro de la capital. Durante varias horas se pudo escuchar a varias personas preguntando en diferentes idiomas por lo ocurrido y quedando atónitos ante ello. Los vecinos sucumbieron al pánico y a la incredulidad ante un suceso que paralizó una jornada cualquiera.

En medio del caos, un hombre se indignó por no poder acudir a su farmacia de confianza; un repartidor exclamó que tenía un pedido en el edificio contiguo, al que se vino abajo, y que ya no podía entregarlo; y unos turistas se desesperaron al no poder recoger sus maletas para ir al aeropuerto.

Una vecina relató que tenía miedo de cómo podía estar su casa: "Por eso estoy esperando para entrar cuanto antes". Entre la muchedumbre, los obreros se dejaron ver con manchas visibles y cariacontecidos.

El cantante Ramoncín,  vecino de la zona, se interesa junto al edificio.
El cantante Ramoncín, vecino de la zona, se interesa junto al edificio.Sergio Enríquez-Nistal

Otro vecino, que reside en los números impares de la calle afectada, acababa de regresar a su casa tras comprar el pan. "Cinco minutos antes me he cruzado con un camión que traía yeso o cemento y pensaba que el imponente ruido que he escuchado venía de ahí", explicó. Y añadió: "He pasado mucho miedo, mi casa ha retumbado y han aparecido unas grietas en varias estancias".

El madrileño captó las duras imágenes: el polvo predominó y el silencio se apoderó del lugar. Después, escuchó a los obreros gritar llamando a Jorge, uno de los supuestos desaparecidos, mientras corrían para huir del inmueble. "A los cinco minutos los policías nos pidieron que no saliéramos de casa y, al poco, los bomberos nos evacuaron ante el posible derrumbe del edificio por completo", narró.

Recuperados los cadáveres de los cuatro desaparecidos en el derrumbe de un edificio en Madrid

Milagros, dueña de la peluquería de la Calle de las Hileras 3, relató que escuchó un estruendo fortísimo. "De un momento a otro, todo se ha llenado todo de polvo. Al caer todo, han reventado varias ventanas. Ha sido como un huracán tremendo. Nos han desalojado por miedo a un mal mayor", recordó.

Desde hace años, los residentes eran conscientes del deterioro del edificio, construido hace seis décadas y en un visible estado de desgaste.

"Llevo viviendo aquí 10 años y el edificio estaba muy abandonado desde que llegué. Era esperable. En las condiciones en las que estaba, tarde o temprano iba a ocurrir una desgracia, y ese día inevitable ha llegado", indicó Cayetana. Y añadió: "Por mucho que no estuviese habitado, debe existir algún control para que los edificios no se deterioren tanto. Como en todo, es preferible prevenir que curar, pero en casos así, más. Siempre nos pasa lo mismo, no paramos de tropezar una y otra vez con la misma piedra, es muy triste".

El operativo desplegado.
El operativo desplegado.Sergio Enríquez-Nistal

Otro vecino coincidió con su versión: "El inmueble estaba en un estado deplorable. Cuando empezaron las obras se dieron cuenta de que había una parte de la estructura dañada". Según contó, antes de que el proyecto del hotel arrancase, muchas personas sin hogar pernoctaban allí y las plazas de garaje se alquilaban.

Algo que preocupaba a este residente era la cantidad de horas que los obreros trabajaban en la rehabilitación del enclave. "Había ruidos de siete de la mañana a siete de la tarde y había muchísimos obreros, algo que no había visto en mi vida. Veía siempre unas 20 o 30 personas, y cuando ha pasado todo solo han salido unas 15. He pasado un miedo terrible por su vida, todavía sigo con el susto en el cuerpo", relató el vecino.

La mayor preocupación de los presentes eran las vidas en juego. Al cierre de esta edición, cuatro trabajadores seguían desaparecidos. Cayetana, visiblemente emocionada, temía por sus vidas: "Es muy desagradable, se me encoge el corazón al saber que hay gente que ha podido perder la vida por estar haciendo su trabajo. La responsabilidad ya la decidirá un tribunal, pero es una situación que se podía haber evitado", lamentó.

Ayer Madrid sucumbió a la confusión, al miedo y a la amenaza de perder vidas inocentes. A las ocho de la tarde del martes, los vecinos más cercanos seguían sin poder volver a casa, atrapados aún en una noche de incertidumbre.