De entre las numerosas exposiciones donde escoger en Madrid, puede que una de las mejores sea esta: Warhol, Pollock y otros espacios americanos. En el Museo Thyssen-Bornemisza. Hasta el próximo 25 de enero. Es una expedición formidable articulada por Estrella de Diego. Y a eso vengo: a decir que Estrella de Diego es una de las personas de talento más mundano en Madrid. Catedrática de Historia del Arte Moderno y Contemporáneo, en la Universidad Complutense de Madrid. Escribe ensayos iluminadores. Piensa exposiciones. Conoce la como nadie el planetario de Maruja Mallo. Sabe de Warhol casi como él supo de sí mismo. De Gala Dalí reveló cosas tremendas. El arte de las mujeres del siglo XX le debe sitio y foco porque en dar luz ha algunas creadores ha empeñado más de media vida. Académica de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid. Maestra de dos generaciones de comisarios independientes. A los discípulos y discípulas de Estrella les decíamos los triunfitos.
Nació en Madrid en el 58, aunque parece extraída de aquel East Village de cuando ese barrio importaba también fuera de Nueva York. Si le escuchas hablar de surrealismo siempre habrá algo que aprender en lo que dice. La conocí por Sergio Rubira, Rocío Gracia Ipiña y Marta Rincón. La leí de inmediato, porque yo venía de Periodismo, y me habían hablado tanto de ella que sentí estar perdiéndome algo fuerte. Y me lo estaba perdiendo. Rápido me enganché a sus textos en El País, pues para enterarse de algunos asuntos del arte de ahora conviene estar atento a lo que cuenta Estrella. Pepe Guirao también la quería mucho y en La Casa Encendida ambos armaron una exposición, Warhol sobre Warhol, donde los de mi edad entendimos algo mejor de qué iba aquel tipo de alma fosforito. Era 2007.
Ahora en el Thyssen la propuesta es formidable. Ha juntado, ya está dicho, a Warhol y a Pollock y ha demostrado que juntos también tienen sentido. Dos artistas que se deslizaban por lugares opuestos. Warhol por una avenida sin peligros, Pollock por dentro de un bosque en la noche. Pero los dos asumieron el riesgo de pintar como nadie lo estaba haciendo. Y eso es lo que importa. Estrella de Diego propone juntar los dos asombros que estos tíos generan para explicar que en arte todo se puede decir, nada es sagrado.
Hay exposiciones que descubren, hay exposiciones que confirman, hay exposiciones que deshacen frágiles prestigios y hay momentos en la vida en que sucede algo imprevisto. A esa combustión le decimos "acontecimiento". Es lo que sucede ahora en el Thyssen. La culpa es de Estrella.

