MADRID
Qué se le ofrece

Un búnker junto a la M-30

En ese "nuevo orden mundial" que ahora nombramos -no tan dispar del viejo, sólo que a Europa se le ha agotado ya la belle époque-, el atributo de peligrosidad asoma

Un hombre protesta contra Trump y el Foro Económico Mundial en Davos, ayer.
Un hombre protesta contra Trump y el Foro Económico Mundial en Davos, ayer.M. S. / A. P.
Actualizado

APENAS CUMPLIÓ enero su nuevo año y ya el verano se ansía como arcadia aspiracional. Un horizonte technicolor que parece alejarse más y más y más según se trota. Quizá no haya más refugios a los que huir ante la ausencia de un búnker acolchado. Incluso un anexo al cuarto de contadores valdría; apunten ahí raudos, inversores inmobiliarios.

Siempre nos quedará la primera línea de playa, la indolencia, el campo mullido, la indiferencia de las vacas, los incesantes festivales de música, el jolgorio ininterrumpido... Aunque zambullirse en la rave propia puede terminar a lo Sirat. No nos engañemos. Incluso quien reniegue de la película no puede negar que la realidad también se guarda estallidos de efecto bien crueles. Pues 2026 despertó pomposo y vociferante. Ya puedes retirarte al desierto, angelito, que la humanidad lo habrá visitado antes. Y en ese «nuevo orden mundial» que ahora nombramos -no tan dispar del viejo, sólo que a Europa se le ha agotado ya la belle époque-, el atributo de peligrosidad asoma con unas orejas contundentes.

Pues corrían tres días de las uvas, desperezándonos aún del cotillón y la aglomeración familiar, y amanecimos con Venezuela bombardeada por Trump y con la captura de Maduro. O su secuestro, o su extracción, según cada cual; qué caprichoso el lenguaje.

The show must go on, apremia la Historia, y que no se relajen ahora Groenlandia -un amiga date cuenta a la OTAN de manual, permítanme la frivolidad-, Cuba, México, Colombia, China, Irán... La matraca de dictatorzuelos, a los que mejor tomar en serio, e imperialistas repartiéndose el mundo resuena familiar. ¿Será la Historia más bien circular y la linealidad del tiempo un fraude occidental? Porque nos suena que los terrores del CIE en EEUU ya aparecían en los libros de bachillerato pero con otra estética alucinada y en otras latitudes.

Ojear los noticieros para el común vuelve a ser de lo más kafkiano. No sólo por la extrañeza, sino por las populares anotaciones que el checo dejó en su diario el 2 de agosto de 1914: «Hoy Alemania ha declarado la guerra a Rusia. Por la tarde fui a nadar». La realidad noquea y el sábado hacemos la compra semanal. Nos invitan a dejar lista una mochila de emergencia y por la tarde llevamos al niño al entrenamiento. Europa trata de responder a las ya no tan brabuconadas de la Doctrina Donroe y el casero aprovecha para subirnos hoy el alquiler.

Contemplamos el patio público casi inmóviles, pero captando el eco, la nube de polvo, el temblor de la estampida que caerá encima. Y por la tarde nos tragaremos, otra vez, el atasco de la M-30.