MADRID
Accidente de tren

El trabajo infinito de los psicólogos del accidente de tren de Córdoba: "Próximamente, algunas víctimas retomarán su rutina; otras no podrán llorar hasta que pasen varios días"

Dos psicólogas que han atendido a familiares y víctimas explican lo que han vivido junto a ellos y la ayuda que necesitan en estos primeros momentos tras el siniestro

MADRID, 19/01/2026.- Miembros de la Cruz Roja, sanitarios y personal de seguridad en las inmediaciones de la estación de Atocha de Madrid, este lunes. Treinta y nueve personas fallecidas y más de 20 heridas graves es el balance provisional del accidente entre dos trenes de alta velocidad ocurrido en Adamuz (Córdoba), una tragedia cuyas causas están siendo investigadas y que mantiene interrumpida la comunicación ferroviaria de alta velocidad entre Madrid y Andalucía. EFE/Chema Moya.
Miembros de Cruz Roja, sanitarios y personal de seguridad en las inmediaciones de la estación de Atocha, este lunes.Chema MoyaEFE
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«Han estado toda la noche llegando familias al Hogar del Pensionista de Adamuz, la mayoría desde Huelva. Y más o menos a todos les pasa lo mismo: llegan con mucha ansiedad. Están muy cansados, y la falta de información hace que estén muy preocupados. En estos primeros momentos no podemos hacer mucho más que decirles que estamos aquí, que si necesitan algo nos tienen a mano, y que les ofrecemos nuestro apoyo».

Así resumía este lunes Valle Lara, psicóloga de Cruz Roja, desde Adamuz, lo que se están encontrando tanto ella como sus más de 10 compañeros psicólogos en el epicentro de la tragedia del accidente ferroviario. Durante este tiempo han atendido a decenas de familiares desplazados a Adamuz y a Córdoba.

En Madrid, en la estación de Atocha, durante la noche del domingo y el lunes, estuvieron también desplegados equipos psicológicos. En la noche del accidente estuvo Sonia Alejandre, psicóloga clínica del Summa 112 (Servicio de Urgencias Médicas de Madrid). Ella se encontró tanto con víctimas del accidente que llegaron en los cuatro autobuses procedentes de Córdoba, como con familiares de víctimas: «Algunos se marcharon nada más llegar, pero otros nos pidieron ayuda asistencial para llegar a sitios, traslados a hospitales o cargadores par sus móviles. Otros llegaban llorando, y todos estaban muy cansados».

Ese mismo cansancio se lo encontró Valle Lara en Córdoba capital, donde están desplegados en el Centro Cívico. «Allí también estamos recibiendo a muchos familiares que llegan, principalmente también desde Huelva». El cuadro anímico de esas familias es de agotamiento y de pura ansiedad: no saben qué les ha ocurrido a sus familiares; si están bien, si están heridos, desaparecidos, o si se ha producido lo peor. Ese desconocimiento es el que les genera una preocupación tremenda.

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«Hay casos en los que están viniendo familias enteras, con 10 miembros, y se les atiende a todos a la vez», añade la psicóloga. «Les decimos que estarán informados en todo momento, pero según se vaya sabiendo la información». Sin embargo, claro, «cada persona es diferente y tiene distintas maneras de reaccionar. Hay algunos que no quieren ayuda psicológica o no la necesitan. Nosotros simplemente les decimos que estamos por si nos necesitan», explica Lara.

Por su parte, desde Madrid, Sonia Alejandre completaba el cuadro de las víctimas que llegaron de madrugada a la estación de Atocha: «Algunos venían vulnerables, temblorosos... En estos casos a veces se suma un sentimiento de desprotección al al propio impacto del accidente. Si descarrila un tren, estar después solo, en el campo, de noche, sin información... genera un sentimiento que es mejor tratar desde el principio, porque así se atenúan mucho los efectos del shock a corto, medio y largo plazo». Alejandre sabe de lo que habla, porque pasó años en Médicos del Mundo y AECID, por lo que tiene experiencia en catástrofes graves.

En los próximos días, las reacciones pueden variar, explica Alejandre: «Algunos retomarán la rutina poco a poco y lo irán superando; otros, en cambio, que están con un shock más fuerte, van a estar varios días sin poder llorar y quizá lo hagan más adelante, cuando pase un poco el impacto inicial de lo ocurrido. Cada caso es diferente, pero por eso cuanto antes se interviene en estas catástrofes, mucho mejor».

Al entrevistar a su compañera en Córdoba, en torno a las 14.00 horas de este lunes, el equipo psicológico de Cruz Roja no había tenido aún que comunicar nada trágico a las familias, puesto que además se ha decido coordinar toda la información con la Justicia andaluza y los demás servicios de emergencia : «Si llegara el momento de comunicar algo concreto a una familia por parte nuestra, lo haremos en coordinación con el resto de servicios de emergencia, que es como estamos trabajando desde que se produjo el accidente».

Hay dos tipos de espera: los que están allí; y la gente con conocidos, amigos o familia más lejana, que lo vive desde su casa. ¿Qué se puede recomendar a estos últimos? Las dos profesionales coinciden: «Hay que pedirles que busquen la información contrastada, incluso de los familiares directos, que son los primeros a los que las autoridades van a informar. Que mantengan la calma en lo posible, y que ofrezcan su apoyo a sus amigos y familiares, pero sin agobiar ni bloquearles su móvil, porque les puede terminar generando más ansiedad».