Dos adolescentes con guantes de boxeo se enfrentan en mitad de la calle mientras un tercero, que hace de árbitro, controla el combate. A su alrededor, decenas de personas forman un círculo, animan y graban la escena con el móvil. Las imágenes nocturnas, gabadas por vecinos del barrio madrileño de San Cristóbal de los Ángeles (Villaverde), muestran peleas clandestinas organizadas en plena vía pública.
Los vídeos, que comenzaron a circular este pasado martes, han vuelto a situar al distrito madrileño en el punto de mira tras la denuncia vecinal de estos combates ilegales, en los que participarían jóvenes —algunos de ellos presuntamente menores de edad— ante un público que jalea cada golpe y comparte las grabaciones en redes sociales.
El escenario de estos combates es un rincón sin salida de la calle Rocafort, a la altura del número 123, en la colonia de San Cristóbal. Durante el día se trata de una zona comercial más del barrio; por la noche, según muestran las imágenes difundidas por los vecinos, se transforma en un cuadrilátero improvisado.
En algunos vídeos se observa incluso cómo los contendientes hacen un «paseíllo» previo por las calles del barrio, emulando a boxeadores profesionales. También se puede identificar claramente al joven que ejerce de árbitro por llevar un pañuelo de color blanco en el brazo como señal de autoridad.
Los enfrentamientos se promocionan previamente en redes sociales, donde los participantes adquieren cierta notoriedad entre los jóvenes del barrio.
Música de 'Rocky'
Las publicaciones suelen ir acompañadas, de forma casi inevitable, por la banda sonora de la película Rocky. Los puñetazos se suceden hasta que uno de los contendientes cae tras recibir un gancho directo en la cara. En ese momento, varios seguidores irrumpen en el improvisado ring para detener la pelea y proclamar vencedor a su favorito.
Según aseguran varios vecinos, estas peleas no serían un hecho aislado. Algunos residentes afirman que los combates se han repetido durante varias noches, lo que lleva tiempo generando quejas en el barrio. Otros, sin embargo, apuntan que podría tratarse de episodios puntuales. Entre los participantes y parte del público habría menores de edad. Uno de ellos acabó con una brecha en la cara.
Además, varios residentes aseguran que en torno a estos combates se cruzan apuestas entre los asistentes. Los pagos se hacen luego por Bizum.
Desde el sindicato UFP se apunta que, si se confirmara la existencia de apuestas en este tipo de peleas clandestinas, la situación podría revestir mayor gravedad desde el punto de vista penal.
Este tipo de enfrentamientos son ilegales y pueden tener consecuencias tanto administrativas como penales. En el ámbito administrativo, las sanciones podrían traducirse en multas que oscilan entre los 601 y los 30.000 euros. Desde el punto de vista penal, podrían derivarse delitos de lesiones o desórdenes públicos si se produjeran daños durante los combates. En caso de confirmarse la existencia de apuestas ilegales, las consecuencias penales podrían ser aún mayores.
Por el momento, y pese a las imágenes difundidas por los vecinos, ni la Policía Nacional ni la Policía Municipal han iniciado una investigación formal sobre los hechos. Fuentes policiales señalan que, por ahora, no está confirmado que existan apuestas vinculadas a estas peleas.
