- Asamblea Ayuso completa su "giro" universitario: 752 millones más en investigación y un 'Plan Vive' para residencias tras el "histórico" pacto con los rectores
- Política Ayuso, al PSOE tras pedirle que sea más "patriota": "Claro que no a la guerra, pero tampoco a la civil que alimentan a diario"
«¿Vaya semana? ¡Vaya semanas, en plural!». En el Partido Popular madrileño no recuerdan en los últimos años un bache como el de febrero. Las crisis en la Consejería de Educación, la Asamblea de Madrid y el Ayuntamiento de Móstoles causaron turbulencias, pero tanto en la delegación madrileña en Génova como en la Puerta del Sol comienzan a respirar, a relajar la expresión facial y a reducir pulsaciones. La comparecencia de ayer de Isabel Díaz Ayuso ante el pleno regional se entiende como el carpetazo, como la costura definitiva a la herida interna que abrió la renovación de la cúpula educativa, un movimiento que unido a las acusaciones de acoso contra el alcalde de Móstoles han dado munición tanto a la izquierda como a Vox.
Pero una sucesión de decisiones políticas ha cambiado el rumbo. A eso al menos se aferran en los pasillos de Sol, donde consideran que esta semana se ha encarrilado de nuevo la cuestión educativa, primero con el «histórico» acuerdo firmado el martes entre Ayuso y los rectores, y posteriormente ayer con la comparecencia de Ayuso en la Asamblea, cuya intervención estuvo trufada de nuevos anuncios. Un despliegue de «gestión», opinan en el equipo de la presidenta regional, para justificar el llamativo «giro» universitario y la llegada de Mercedes Zarzalejo a la Consejería, que desató la renuncia de perfiles afines a Emilio Viciana tanto en Educación como en la Asamblea.
La presidenta regional, que durante estas semanas ha guardado perfil bajo sobre esta cuestión, no dudó en su intervención en aclarar que llevaba «tiempo» reclamando ese «giro». Y lo justificó inundando el hemiciclo de nuevas iniciativas que, unidas a la foto previa con los seis rectores firmando la nueva financiación universitaria, neutralizaron las críticas de la oposición. Ayuso habló de una nueva inyección de 752 millones para investigación, de un Plan Vive para aumentar el suelo disponible para levantar residencias, del reto de convertir a Madrid en una «región referente» en el mundo universitario internacional.
«Al hablar de gestión les deja sin pancarta», opinan en Sol sobre la estrategia para cerrar el debate en torno a la educación y la universidad, un área que la izquierda buscaba explotar en el tramo final de legislatura tras reconocer la propia Comunidad con la destitución de Viciana que la ley regional de Universidades, una de las grandes promesas electorales de Ayuso para este mandato, había naufragado.
En apenas 72 horas esa sensación ha cambiado, puesto que la sintonía con los rectores de las universidades públicas y la reactivación de importantes planes para reforzar a la capital como polo universitario dan oxígeno al departamento de Mercedes Zarzalejo para los 14 meses que restan hasta el próximo paso por urnas. Tanto que a pesar de que los plazos lo convierten en un desafío prácticamente imposible, aún hay quien no descarta dar importantes pasos hacia una norma universitaria nueva, o al menos encaminarla de cara ya a la próxima legislatura.
Otros dos elementos completan la que para algunas fuentes es casi una semana perfecta que aleja fantasmas del pasado. La petición de la Fiscalía de archivar la causa contra Ana Millán, número tres del PP madrileño y persona de la máxima confianza para Ayuso, fue recibida ayer en la Asamblea con ovación y celebraciones, y los populares se sienten reforzados por haber confiado en su figura «tras diez años» de críticas contra ella. «La verdad sólo tiene un camino», reaccionaba al respecto la vicepresidenta de la Asamblea ayer.
Y hoy, para celebrar el Día de la Mujer, Ayuso reconocerá en la Real Casa de Correos a las mujeres iraníes por su defensa de los derechos fundamentales. Un gesto contundente con el que la Comunidad de Madrid pretende fijar su posición en el extremo contrario al del Gobierno de Pedro Sánchez respecto a la guerra en Oriente Medio. «Está actuando como un líder adolescente rebelde», opinaba ayer Ayuso desde la Asamblea, donde respondió al PSOE madrileño, que se ha sumado al No a la guerra entonado por Moncloa en su choque con la Casa Blanca: «Claro que no a la guerra, pero tampoco a la civil que ustedes alimentan a diario», reprendió la presidenta autonómica a una izquierda que le pedía más «patriotismo».

