Dos décadas en la música dan para mucho. Bien lo saben Álvaro (ex futbolista del Real Madrid), Héctor y Pablo. O lo que es lo mismo, Pignoise. Tras un descanso que dejó huérfanos durante seis años a sus fans, los tres han vuelto con más fuerza que nunca. "Estamos con muchas ganas", confiesan.
No importa que la música haya cambiado o que la forma de consumirla sea casi radicalmente distinta a cuando el éxito 'Nada que perder' los catapultó a la fama. Los tres tienen por delante una gira de conciertos que les llevará por toda España.
El tour arrancó cambiando de escenario. Gracias a HomeExchange, plataforma de intercambio de casas, sustituyeron las tablas por el patio de un chalet que forma parte de la red de la plataforma. Un selecto grupo de fans disfrutó de 12 de sus canciones para dar el pistoletazo de salida a lo que más les gusta: compartir la música.
- Lleváis ya más de 20 años de carrera. ¿Se os ha pasado rápido?
- [Álvaro Benito] Pues sí, la carrera y la vida, cada vez más rápido. Te empiezas a dar cuenta ya cuando miras las efemérides de "este disco, hace 20 años; de este disco, hace 15 años", por ejemplo. Muy rápido, cada vez más.
- ¿Cómo ha cambiado la música desde aquel primer concierto hasta hoy?
- [Héctor Polo] Muchísimo. La manera de consumir música de cuando empezamos nosotros a como está ahora ha cambiado un montón y creo que sigue evolucionando. Nos estamos adaptando a los nuevos tiempos y creo que el grupo ha evolucionado en todas sus formas, incluso en la de vender música y musicalmente. Ahora estamos metidos en nuevo proyecto y la verdad es que estamos con muchas ganas y esperemos que la gente pueda consumirlo y escucharlo como se merece.
- Cuando no estáis con la música, ¿cómo intentáis desconectar?
- [Pablo Alonso] Cada uno tenemos un poco nuestro hobby particular. A mí, por ejemplo, me gusta mucho correr por montaña e intento salir lo máximo posible, hacer una carrera, por lo menos una grande de estas al año. Este año va a ser imposible, pero normalmente intento hacer eso.
[Héctor] Yo juego al pádel. El otro día me hice un poco de daño, ya no voy a jugar más [risas]. Tendré que cambiar de hobby.
[Álvaro] Yo la verdad es que no tengo tiempo. Lo mío es hacer canciones, entonces dedico mi tiempo libre a eso, pero el año pasado no tuve vacaciones. Por ejemplo, este año no las necesito, ya viajaré, lejos, donde nadie me conozca. - Volvéis a la carretera. Cuando salís, qué preferís: una casa de intercambio o un hotel
- [Álvaro] Pues de todo un poco, pero la casa está fenomenal si encuentras algo que te agrade. Es mucho más cómodo. Creo que es más acogedor,
[Héctor] Además, compartimos tiempo ahí todos juntos, el staff, lo que pasa es que a veces es complicado porque viajamos muchos juntos, pero si podemos, miramos casas siempre. - ¿Qué buscáis en estas casas de intercambio?
- [Álvaro] Primero, buena ubicación. Que esté bien cuidada, que esté limpia y si tiene un piscinote ni te cuento.
[Héctor] Que acepte mascotas. Depende también un poco del tipo de viaje que busques.
[Pablo] Siempre buscamos que admita mascotas y que los niños puedan disfrutar, que no sea una casa incómoda. - ¿Cocináis cuando estáis de gira o tenéis a alguien del equipo que lo haga?
- [Pablo] Pues a mí me gusta mucho hacer tortillas. Hace tiempo que no les hago ninguna, pero en la época que estuvimos en México, que nos quedamos un mes en una casa y había que hacer cenitas y tal, un día a la semana dedicábamos a hacer cena española y comprábamos jamoncito, hacíamos tortilla de patatas, y la verdad es que quedaron bastante sorprendidos. Polo siempre me decía que faltaba un poco de huevo, pero me salía bastante bien, no digáis que no, cabrones.
[Álvaro] Yo la cocina la asocio un poco a la supervivencia. O sea, lo justo para sobrevivir. He de reconocer que estoy cerca ya del 5.º piso y aun así mi madre los domingos me deja tuppers, así que como un rey. Y que dure y a mucha honra. - ¿A quién invitaríais a cenar para conocer mejor?
- [Héctor] A cualquier grupo de amigos. Sexy Zebras nos cae muy bien, Carolina Durante... Son grupos que nos gustan mucho ahora mismo y me encantaría tener una cena con ellos.
- ¿Con quién no os sentaríais nunca en una mesa?
- [Pablo] Yo que sé... Con alguien. Sabes qué pasa, que con gente normal.... Yo el otro día escuché una frase que decía "No hay gente normal que me caiga mal, sino gente que no conozco". Entonces diría que con cualquier asesino, cosas de esas. Con ninguno como esos quiero compartir nada, pero con gente normal, me sentaría con cualquiera.
- ¿Sois de los de al pan, pan y al vino, vino?
- [Álvaro] No especialmente, la verdad
- ¿Os falta salero para algo?
- [Álvaro] Seguramente para bailar.
[Héctor] A mí también, muchísimo. Somos más de barra.
[Álvaro] Somos más de barro y de barra.
[Héctor] O de quedarnos en casa.
[Héctor] Si me tomo tres o cuatro cervezas, sí que puedo hacer algo de break-dance. - ¿A qué le ponéis picante en vuestra vida?
- [Pablo] Soy poco de picante.
[Héctor] En el escenario, ahí nos transformamos, es nuestro hábitat natural, estamos como en nuestra casa. - ¿Os han pillado alguna vez con las manos en la masa?
- [Álvaro] Muchas más de las que nos hubiera gustado [risas de los tres].
- ¿Os la han dado con queso?
- [Héctor] Sí, varias veces, ¿a quién no?
[Álvaro] A quién no.
[Héctor] El que diga que no, miente. - ¿Cómo reaccionáis?
- [Álvaro] Si te lo hacen con gracia, dices: "Qué cabrón, que cabrona". Bueno, oye, con arte, hay que hacerlo hasta con arte.
- ¿Está el horno para bollos?
- [Pablo] Sabes qué pasa, que yo no sé, igual soy un poco apático, y no quiero quedar como el típico abuelo cebolleta, que piensa que cualquier tiempo pasado fue mejor. Pues los tiempos están como están, y ya está. O sea, simplemente hay que adaptarse a lo que hay e intentar cada uno llevar su filosofía de vida lo más lejos posible. Y el que quiera hacer algún cambio, pues que empiece por él mismo. Pero ir más allá que decir "no, es que cuando yo era pequeño molaba que te cagas o la música de antes molaba mucho". Bueno, a mí me gustaba mucho. A los chavales de ahora les gusta la música de ahora. ¿Y qué pasa, que yo tengo más razón que ellos? Pues no. Entonces, simplemente el mundo es el que hay y hay que aprender a vivir con él y cambiar las cosas que no nos gustan o por lo menos intentarlo.
- ¿Qué cosas os cierran el apetito?
- [Álvaro] Pues a mí nada, la verdad, pero me encantaría que algo me lo cerrara. Obviamente, si me dan un disgusto grande, pero afortunadamente hace mucho que no me lo dan.
[Héctor] Mirarme al espejo [Risas de los tres]. - ¿De qué os dais atracones?
- [Pablo] Pues yo me doy atracones de currar en el estudio, últimamente. Estas últimas semanas lo único que veo es el ordenador del estudio para terminar las canciones, porque estamos terminando de grabar disco y tengo que entregarlas ya al chico que nos las mezcla, Daniel Coder, y está Álvaro enviándome más cosas y estoy que solamente veo las paredes de mi estudio.
- ¿Qué no soportáis en la mesa?
- [Héctor] Que tarde mucho la comida, ¿no? Si estás en un restaurante es un poco frustrante... En México, el "ahorita mismo, señor" cuando pedíamos algo, eran como dos horas y la verdad que van como a otra velocidad, pero bueno, tampoco es para morirse, ¿no?
- ¿Cuándo fue la última vez que os pusisteis rojos como un tomate?
- [Héctor] Ahora mismo.
[Álvaro] Cuando hemos hecho la prueba de sonido aquí, que están azotando los 30 grados ya por primera vez este año. - ¿Habéis estado empanados alguna vez?
- [Pablo] Ya estoy muy empanado de normal. A mí me gusta lo que dicen: "Las personas que vivimos empanadas somos felices".
- ¿Qué cosas hay que poner siempre en el asador?
- [Héctor] Cuando haces las cosas hay que echar toda la carne en el asador. Yo creo que es algo que nos caracteriza a nosotros. Siempre que nos metemos o nos embarcamos en algo como esto ponemos toda la carne en el asador. En México, por ejemplo, cuando fuimos, lo hicimos. Nos gusta darlo todo. Y ahora, por ejemplo, estamos con disco nuevo y la verdad que le estamos echando muchas horas en el estudio. Álvaro no para de hacer canciones.
- ¿Cuándo fue la última vez que montaste un pollo?
- [Álvaro] Antes montábamos más, pero ahora ya somos gente mayor, o sea, nos gusta la tranquilidad.
[Héctor] Discutimos poco.
[Álvaro] Sí, somos gente sosegada ahora, digamos. Quien se altere en nuestra red, le decimos que fuera, fuera. - ¿Hay algo que os amargue la vida?
- [Pablo] Muchas cosas. Pero, ¿sabes qué pasa? Que yo pienso en las cosas positivas. Soy un tío positivo, entonces no pienso en las amarguras. Las amarguras llegan y se irán. Hay que pensar siempre en positivo, que las cosas malas tienen un proceso, que no vas a estar siempre feliz en tu vida. Tendrás momentos que sean muy buenos y momentos que sean peores, y hay que intentar capearlos de la mejor manera posible.
[Héctor] A Pablo le amarga cuando no hay plato combinado en un restaurante de carretera. Paramos, ve el menú y no le cuadra. Eso le amarga.
[Álvaro] Cuando no hay huevos fritos con patatas, que es lo único que come.
[Héctor] Se va refunfuñando bastante. Eso tienes que reconocer que te amarga bastante.
[Pablo] Sí, eso sí. - ¿Cuando viajáis, sois más de mesa y mantel que de bocadillo?
- [Álvaro] Sí, sí, sí, claro. Bueno, ha habido momentos donde no te queda más remedio que bocadillo, pero intentamos comer bien.
- ¿Cómo os mantenéis en forma?
- [Álvaro] Como podemos, sacando el tiempo de donde podemos. Intentamos más o menos que en el catering haya cosas sanas, porque todo lo insano que hay nos lo comemos. Si no lo vemos, no te lo comes, pero si está ahí, acabas pecando.
- ¿Cuál es vuestra comida favorita?
- [Álvaro] La tortilla de Pablo.
[Héctor] Iba a decir lo mismo. Sí, sí, la tortilla de Pablo. [Pablo] A mí la tortilla. Pero me gusta más la que hace mi mujer. Le sale mejor que a mí. - ¿Cuál ha sido o es vuestro momento más dulce
- [Héctor] Ahora. Yo creo que estamos en un buen momento. Estamos contentos porque hemos vuelto con fuerza. Y ya te digo que con ganas de disco nuevo. En esta gira pasada, hemos hecho sold out en todas las ciudades y la guinda fue en Madrid, que llenamos el Movistar Arena. Estamos ahora en el mejor momento, pero esperamos que siga subiendo.
- Un lugar donde siempre disfrutéis en la mesa.
- [Pablo] A mí en Asturias me gusta mucho un sitio que se llama Casa Lin, una chigrería en Avilés que tiene siempre un pescado buenísimo y muy buen producto asturiano.
[Héctor] Yo donde más disfruto es en una comida en casa, con la familia, amigos, es el sitio ideal. Puedes comer lo que quieras, beber lo que quieras y no tienen prisa por echarte, es el mejor momento.
[Álvaro] Yo en casa de Polo, porque es gratis y nunca me echan. - ¿Tenéis prejuicios con algún tipo de cocina? ¿En México habéis comido bichos?
- [Héctor] Ahí el picante que te dicen que es flojo te lo metías en la boca y era ardiente. Lo pasamos un poco mal con el picante. Le decías que nada de picante y algo picaba.
[Pablo] A raíz del viaje de México, en una buena noche con mucho tequila, tuve una mala experiencia con la cena japonesa de ese día. Desde entonces, no he vuelto a probar el japonés. Lo tengo asociado a esa noche y mira que me gustaba mucho, pero es olerlo y ya no puedo. - ¿A qué sabe vuestra vida actualmente?
- [Pablo] Voy a decir algo que es muy mío también. A algo dulce. No voy a decir la palabra por no dar publicidad a la marca, pero a eso sabe.
[Héctor] Sí. Estamos en un momento dulce. Estoy de acuerdo. La verdad es que estamos muy contentos.
[Álvaro] La vida sabe a mucho trabajo, la verdad. Pero bien, sabe bien. - ¿Tenéis alguna manía confesable a la hora de sentarnos a la mesa?
- [Álvaro] He de reconocer que soy un comodón. Me gusta sentarme cuando está todo listo, en el último segundo.
[Héctor] A mí mi chica me echa en cara que estoy demasiado con el teléfono a veces, que estoy en la mesa y lo estoy mirando porque me gusta mirar las redes y me gusta mirar la actualidad.
[Pablo] A mí me gusta mucho compartir el momento de la comida. Me gusta compartir con mi familia, con mis hijos, con mi mujer. Es un momento que utilizamos para ver qué ha pasado durante el día, te cuentan lo que han hecho en el cole, etcétera, etcétera. Intentamos que siempre comamos los cuatro juntos, porque la cena es un poco más difícil que coincidamos.


