"Prepárate, eres el primero en salir a pista". Unas palabras que, en condiciones normales, erizarían el vello de cualquier periodista del motor con todo el trazado de Monteblanco (Huelva) por delante y una bestia enchufable de 1.050 CV esperando. Pero el día amaneció torcido: mientras Madrid quedaba colapsada por la nieve, en el circuito andaluz la lluvia parecía no tener intención de dar tregua.
La responsabilidad ya es grande cuando uno se pone al volante de un coche de más de 1.000 CV, pero lo es aún más si ese modelo pertenece a uno de los linajes más icónicos del automóvil. El nuevo Ferrari 849 Testarossa no es "un modelo más", sino el heredero directo de un apellido legendario. Un nombre que debutó en 1956 con el 500 TR y alcanzó la categoría de mito con el Testarossa de 1984.
Nuevo referente en la marca
Este 849 Testarossa toma el relevo del SF90 Stradale para situarse como el nuevo referente del Cavallino Rampante. Y lo hace con un diseño que no busca agradar a todos, sino servir al viento. Bajo la dirección de Flavio Manzoni, el Centro Stile Ferrari ha apostado por una estética más tecnológica y funcional, inspirada en la aeronáutica y en los prototipos de los años 70.
El lateral se articula en torno al concepto "sponda", redefiniendo la relación entre carrocería y habitáculo, mientras que las puertas actúan como auténticos conductos aerodinámicos. La aerodinámica no es un recurso estético, sino un argumento técnico de primer orden. El conjunto genera 415 kg de carga a 250 km/h, 25 kg más que el SF90, con mejoras claras en refrigeración y eficiencia del flujo de aire.
Hasta 25 kms en modo eléctrico
El interior combina la horizontalidad de una berlina con la sensación de encajonamiento de un monoplaza. Todo está pensado para que el conductor sea el centro de la experiencia. Volante con mandos físicos, pantallas independientes y una calidad percibida que refuerza la sensación de coche especial.
Y entonces llega el silencio. Porque este Testarossa puede rodar en modo 100% eléctrico: hasta 25 km, sin emisiones y hasta 140 km/h. Pero también es el Ferrari con el V8 más potente de su historia: 830 CV y 842 Nm, apoyados por tres motores eléctricos hasta alcanzar 1.050 CV de potencia total.
una punta de 330 kms
Datos que, finalmente, se traducen en una velocidad máxima por encima de los 330 km/h, un 0100 km/h por debajo de los 2,3 segundos y un 0-200 km/h de menos de 6 segundos; cifras que lo sitúan claramente por delante del SF90 Stradale.
El V8 de 3.990 cc mantiene la cilindrada del SF90, pero lo cambia casi todo: turbocompresores mayores, nuevas culatas y una puesta a punto orientada al máximo rendimiento. La hibridación no resta emoción; la amplifica.
Lo ponemos a prueba
En carretera abierta, sorprende por su facilidad de uso. En modo Hybrid, las transiciones entre eléctrico y térmico son imperceptibles, y en autopista se comporta con la compostura de un gran turismo. Las cifras impresionan, pero es la naturalidad con la que se entrega la potencia lo que marca la diferencia.
Cuando el asfalto se retuerce, el Testarossa muestra su verdadero carácter. El apoyo eléctrico elimina prácticamente el lag y, a partir de 5.500 rpm, la aceleración gana una intensidad muy marcada. El sonido del V8 acompaña con un registro trabajado, lleno y progresivo hasta las 8.300 rpm.
Un gemelo digital
En circuito es donde se entiende el papel de la electrónica. El sistema Ferrari Integrated Vehicle Estimator (FIVE) crea un gemelo digital del coche y alimenta todos los controles dinámicos. La sensación es que el coche se anticipa a tus órdenes y trabaja contigo, no contra ti.
La versión Assetto Fiorano lleva el planteamiento un paso más allá. Menos peso (detiene la báscula 30 kilos antes), suspensiones más firmes y un paquete aerodinámico específico. En pista, se traduce en mayor precisión, más apoyo y una confianza poco habitual en un coche de serie.
Objeto de colección
El 849 Testarossa no pretende replicar el mito ochentero, sino reinterpretarlo con las herramientas del presente. La combinación de su V8 biturbo de 830 CV así como los 220 CV eléctricos, unidos a la tracción total, al torque vectoring y a la gestión del FIVE invita a exprimirlo con una confianza poco habitual en esta liga.
Ahora bien, los más de 400.000 euros que cuesta en esta versión coupé y los 500.000 euros que sobrepasa en su alternativa Spider, lo convierten en un objeto de coleccionista y un nuevo punto de referencia dinámico dentro de Ferrari, digno de un nombre que ya no pertenece solo a la historia, sino también al futuro de Maranello.









