COLUMNISTAS
La cariátide

Alegría, Puente y Bolaños (o un TikTok para unirlos a todos)

«Hombre, Félix, qué haces», le pregunta Puente. «Pues aquí ando, con la mayor transformación de la justicia en décadas»

Félix Bolaños en su primer vídeo en TikTok.
Félix Bolaños en su primer vídeo en TikTok.
Actualizado

Dicho así, de seguido, tiene su eufonía, sobre todo porque la ministra de Educación va la primera de la lista; arranca el titular. También tiene cierto aire de chiste de toda la vida, en el que van dos y se cae el de en medio o en el que están un inglés, un francés y un español y... Pero no, nada de eso.

Seguramente no tenga nada que ver pero, durante la última semana, con la que hay liada, el ministro Félix Bolaños ha estrenado cuenta en TikTok, con un vídeo en el que, como estrellas invitadas, salían también Pilar Alegría y Óscar Puente. La primera estaba trabajando en una mesa que no parecía suya y el segundo estaba, por el contrario, ante una mesa demasiado suya, tanto que parecía Tom Cruise en Minority Report manejando miles de archivos al mismo tiempo.

Bolaños, muy simpático, bromeaba sobre su nueva singladura como performer porque, si uno ya es ministro, ¿cómo va a ser influencer? Sería todo tan hiperbólico como para adquirir tintes pornográficos, y en TikTok no se permite nada de eso (presuntamente). El ministro de la Presidencia traía al presidente, cómo no, a colación, enseñando su propio cambio de gafas. Más modernas, claro (de nuevo, presuntamente). No es que yo crea que cada columna -cariátide- tenga que tener su verso o su poeta pero lo de que «hay que ser absolutamente modernos» lo dijo Rimbaud alrededor de 1873.

Ahora hay que ser, sobre todo, terriblemente honestos, pienso -propongo-, menos egocéntricos en el sentido de estar menos pendientes de nosotros mismos. Seguro que usted ya sabe que, cuando alguien es guapísimo y, encima, no parece ser consciente de ello, resulta mucho más guapo aún. Por qué Bolaños se hace una cuenta de TikTok no es la pregunta, sino por qué precisamente ahora.

Bolaños pide consejo a sus colegas en una llamada informal, en mangas de camisa, desde el sofá. «Hombre, Félix, qué haces», le pregunta Puente. «Pues aquí ando, con la mayor transformación de la justicia en décadas», le responde Bolaños mientras muestra un tocho de enjuiciamiento criminal. En los últimos días, nos ha contado también su paso por La Haya y nos ha enseñado un salón precioso del ministerio donde ha firmado una serie de acuerdos con otras naciones.

Con la simpatía pasa como con la belleza de antes pero al revés: cuánto más simpático quiera ser uno más pesado acabará siendo. Esas cosas se notan. Sospecho que a medida que se sigan transformando las cosas en la Justicia llegará un momento en el que Bolaños podría hasta bailar.