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Solo con receta

Sydney Sweeney, Teen Vogue y otras chicas del montón

La cabecera para adolescentes, especializada en enfurruñamientos, se rebanará hasta convertirse en sección. El espeluzno lo arranca un actor en su derecho al trauma: fue estrella de Disney

La actriz Sydney Sweeney.
La actriz Sydney Sweeney.EVAN AGOSTINI/AP
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PESADILLA

Los monstruos no habitan bajo la cama ni, como de niña sospechaba, al otro lado de la cortina de la ducha. Los monstruos viven en internet. Calum Worthy, un actor de 34 años, exestrella de Disney Channel, ha hecho público el proyecto que el año pasado se enquistó en sus antojos. Con la aplicación 2wai, pretende crear "el gran archivo de la humanidad".

El vídeo promocional expone un guioncito como birlado de la carpeta de descartes de Robert Bodegas y Alberto Casado. Una mujer embarazada charla por videollamda con su madre, que, para calmar las patadas, le aconseja tararear a su bebé. Más adelante, el niño se zafa frente al móvil de las preguntas de su abuela, que lo interroga por su novieta. Por último, un comentario nostálgico del nieto, ya a punto de ser padre, delata a la señora de pelo blanco, vestida aún con la misma chaqueta de punto rojo de la primera escena: se trata un holograma que su hija produjo décadas atrás gracias a un vídeo de tan solo tres minutos que facilitó a 2wai.

En la web de la compañía flotan burbujitas iridiscentes entre auroras boreales que parecen llevar al cielo, todo pintado en unos tonos empolvados tenebrosísimos. Prometen procurar conversaciones en tiempo real con famosos y que los creadores de contenido (influencers, esto es) puedan multiplicarse para hablar con sus fans en otros idiomas. Aseguran que estamos frente a una app segura: los avatares están configurados para no decir palabrotas.

Los fundadores afirman también tener solo un deseo: "conectar a las personas de maneras poderosas". Qué pesadilla, qué parálisis del sueño. Tiene una que tragarse en Instagram los vídeos de Alvise que todavía repostea el novio de su amiga y, en cuanto se descuide, también una falsificación desaseada de su bisabuela. Para aquellos con el músculo de la paciencia ejercitado, el regalo del final de A Ghost Story, en Prime. Para Worthy, el one-hit wonder de una excompañera: Let It Go, de Elsa, de Frozen.

¡SONRÍA!

Hay palabras que son detectores de fugas: su llegada a algunos teclados es la prueba incontestable, supinísima, de que el chiste se ha esfumado. Pero el wokismo (perdón) lo inventaron ellos. Elles. Casi todos firman con los pronombres they/them. Condé Nast ha comenzado a replegar la redacción de Teen Vogue, guerrilleros digitales que se afanaron en encontrar batallas políticas hasta en el vuelo de las polillas.

A Ayuso, tras su intervención en la asamblea de Madrid, la habrían puesto de vuelta y media. Con razón. El clasismo que pretendía parodiar con su "digo yo que alguien tendrá que limpiar en sus casas" le ha salido del revés. A Sydney Sweeney también se la habrían querido comer con patatas. En la displicencia de su media sonrisa hay más cabeza que en diez intervenciones frente a un micrófono retráctil. Para tomar notas de la maestra, de administración única, su mejor película hasta ahora: Reality, disponible en Filmin.