COLUMNISTAS
La cariátide

Acogerse a sagrado en 2025: una batalla entre iglesias y mezquitas

Me resisto a creer que la religión sea definitoria a la hora de ser ayudado, pero las redes sociales dicen lo contrario

Un hombre musulmán reza en la mezquita Masjidullah de Filadelfia (Estados Unidos).
Un hombre musulmán reza en la mezquita Masjidullah de Filadelfia (Estados Unidos).Matt RourkeAP
Actualizado

SUCEDIÓ EN KENTUCKY aunque, en realidad, los hechos discurrieron en redes sociales, en concreto TikTok. Una veterana de los Estados Unidos llamada Nikolai Monroe, que trabaja ayudando a drogodependientes, decidió poner a prueba distintos espacios sagrados cercanos a su ciudad para calibrar el grado de solidaridad -¿caridad?- de sus congéneres. A vídeo por llamada, mostró a lo largo del último mes sus conversaciones con iglesias de credo variopinto -católicas, protestantes, baptistas y hasta afro- así como templos budistas y mezquitas. Ninguna sinagoga, eso sí.

Les llamaba con el sonido de fondo de un bebé llorando, haciéndose pasar por una madre, en apuros económicos, de un niño de dos meses al que no podía alimentar. Y pedía: «¿Me podrían ayudar a conseguir un bote de leche de fórmula?». Si le respondían afirmativamente, la veterana contaba la realidad, que estaba haciendo un experimento. Pero no recibió muchas respuestas afirmativas. De unas 40 iglesias consultadas, 33 negaron la ayuda con excusas diversas. Hubo también llamadas que no obtuvieron respuesta y fueron directamente colgadas. Luego lo intentó con las mezquitas y la primera llamada obtuvo una respuesta positiva; y lo mismo sucedió con un templo budista y una comunidad religiosa afroamericana. La de la mezquita fue sonora. Respondió un señor que, simplemente, dijo: «¿Qué fórmula necesitas? ¿Puedes venir a buscarla?». La viralidad del experimento ha provocado una réplica en Reino Unido y, seguramente, llegarán más desde otros países, quien sabe si España: personas que piden ayuda a lugares de culto para contabilizar cuáles ayudan sin hacer demasiadas preguntas y sin poner trabas.

Tras la controversia acarreada -hay pastores que la tachan de bruja, por incurrir en el engaño- la veterana Monroe, a la que se le ocurre el experimento porque el sistema de ayudas de alimentos en Estados Unidos ha decaído con las reformas de Donald Trump, aduce que no hay que criticar a las religiones que hay detrás de estas llamadas sino sacar conclusiones para el futuro. Aquí va la mía: me resisto a creer que, en efecto, la religión sea definitoria a la hora de poder acogerse a sagrado en 2025. Especialmente porque ya no lo piden sujetos perseguidos por la justicia sino personas con necesidades -aunque el experimento que comentamos no lo sea-. En mi opinión, todo depende, en ese momento, de la persona que está descolgando el teléfono.

Me resulta sin embargo importante destacar que, al fin y al cabo, la caridad es un pilar del Islam: se llama zakat y consiste en donar un 2,5% de la riqueza anual.