"Europa en guerra. Putin desafía a Occidente con su ofensiva total en Ucrania. Putin lanza una guerra relámpago sobre Ucrania. La Invasión coloca a Europa en su peor crisis desde la II Guerra Mundial". Son titulares de EL MUNDO, versión papel, del 25 de febrero de hace cuatro años. Un día antes, de madrugada, los misiles habían comenzado a caer sobre Ucrania y las tropas terrestres cruzaban las fronteras de Rusia y Bielorrusia o desembarcaban en las costas del Mar Negro y Mar de Azov. Leer los periódicos de un día tan señalado es un buen ejercicio que da una perspectiva de lo que fue y de lo que es. Efectivamente, Putin había lanzado un gran desafío a Occidente, la invasión había sido relámpago, pero no tan contundente como pensaba Rusia, y Europa había empezado a sufrir la que es su peor crisis desde que se firmó la paz en el continente a mediados del siglo pasado.
Un nuevo nubarrón se instalaba sobre nuestras cabezas cuando todavía teníamos muy presente el destrozo que la pandemia había perpetrado sobre el orden establecido. El efecto fue inmediato. Más titulares de ese día: "Europa se moviliza para castigar a Rusia. Los 27 ponen en marcha el mayor paquete de sanciones a Moscú de toda su historia", informaba Pablo Suanzes desde Bruselas. Ayer, los ministros de Exteriores de la UE decidían en la capital comunitaria sobre otro paquete de sanciones, el que hace el número 20, y ya ni lo pudieron aprobar. También en ese periódico Felipe Sahagún vaticinaba dos escenarios: "Rendición o guerra de desgaste, las dos opciones de Ucrania". Seguimos en la segunda, sin que nadie gane. Más adelante, la historiadora y periodista Anne Applebaum advertía de la resistencia de Putin, porque "no le importa si los rusos son pobres, sino que sean dóciles". Y José Ignacio Torreblanca concluía que ya nada va a ser Igual en Europa a partir de ahora.
Entramos en el quinto año de guerra. Xavi Colás, que contó desde Kiev la invasión, informaba este domingo de que cada vez se abren más grietas en la Rusia de Putin. Por informaciones como esta le echaron de Moscú hace dos años. En estos cuatro años Alberto Rojas y Javier Espinosa se han ido alternado en la cobertura de la guerra para este periódico. Cuatro años de contienda ya le dan a Rojas para volver a hablar con protagonistas de sus reportajes, los que siguen vivos, «porque son cuatro años que parecen veinte», dice uno de ellos. Dan también para que los soldados ucranianos congelen su esperma, como nos relataba ayer Espinosa. Se lo cuenta una viuda con el bebé en brazos de su marido muerto en el Donbás.
A la espera de que Trump acabe con el conflicto en 24 horas, tal y como prometió hace un año, Europa sigue en la guerra que anunciaba el titular de hace cuatro años. Pero lo peor es que nos estamos acostumbrando a ella. Todos, menos los ucranianos que soportan un recuento que hace que cuatro años les parezcan veinte: 140.000 soldados caídos, 15.000 civiles -700 de ellos niños- muertos y casi seis millones de ciudadanos que han tenido que huir de su país.

