PAÍS VASCO
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Los 10 folios que atan a Pedro Sánchez al PNV

La dirección de Ortuzar, volcada en su renovación interna, pretende exprimir hasta 2025 los compromisos del presidente del Gobierno

Andoni Ortuzar en el Día del PNV en el Alderdi Eguna.
Andoni Ortuzar en el Día del PNV en el Alderdi Eguna.ARABA PRESS
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«Mi opinión personal sobre Pedro Sánchez me la reservo», respondió el pasado lunes el lehendakari Pradales al ser interrogado sobre si el presidente socialista es «fiable». Serio y contenido en cada mensaje, el comentario de Pradales alimentó las dudas sobre hasta dónde aguantará el PNV su decisión de encadenarse a la suerte del presidente español.

«El PNV no va a pactar con el PP durante mucho tiempo», advierten convencidos dirigentes del PSOE vasco. Sin apenas margen de maniobra, la dirección nacionalista liderada por Andoni Ortuzar se aferra a los diez folios que el 23 de noviembre de 2023 firmó en la sede de Ferraz junto a Sánchez. Un férreo eslabón de la cadena que ata al PNV con Sánchez pese a que en Madrid Aitor Esteban aproveche cada grieta en la mayoría de la investidura para evidenciar el hartazgo con Podemos, ERCy Bildu, sus socios en las bancadas del Congreso.

La heladora respuesta de Pradales sobre la fiabilidad de Sánchez en el foro organizado por 'El Correo' contrasta con el aluvión de gestos que el presidente socialista le ha dedicado al lehendakari. Pradales ha tenido ya tres cara a cara en los últimos cuatro meses con el presidente del Gobierno sin incluir su encuentro el pasado viernes en la Conferencia de Presidentes. Pedro Sánchez se ha prestado para reforzar la institucionalización del nuevo lehendakari y, a la vez, en avalar la influencia del PNV en Madrid.

Pero las dudas de Pradales sobre Sánchez se suman a la batería de advertencias públicas realizadas por Andoni Ortuzar, Aitor Esteban y Koldo Mediavilla sobre la «frágil estabilidad» por la que a trancas y barrancas discurre la segunda legislatura de Sánchez y varios desplantes parlamentarios lanzados como «aviso a navegantes».

El PNV ya facilitó el 10 de septiembre la iniciativa del PP de Feijóo para que el Congreso reconociera a Edmundo González como presidente de Venezuela.

Y este mismo miércoles Esteban cumplió su advertencia y no acudió a la comisión impulsada por Podemos para mantener el gravamen a las energéticas. El propio portavoz nacionalista comunicó a la ministra de Hacienda María Jesús Montero que tumbará con sus votos el decreto ómnibus que el Gobierno puede utilizar para colar el gravemen contra las energéticas con una batería de medidas sociales.

Ser compañero de viaje con Podemos, ERCy Bildu incomoda y mucho al PNV. Más aún si Ione Belarra califica a sus dirigentes de «cachorritos de Repsol» por favorecer las inversiones millonarias previsas en Vizcaya.

Pero Andoni Ortuzar, como se comprometió ante miles de simpatizantes en el Alderdi Eguna (Día del Partido, en euskera) el pasado 29 de septiembre, tiene como máximo objetivo exprimir los compromisos adquiridos por Sánchez. Un cheque casi en blanco que incluye una treintena de competencias, facilitar la aprobación en Vitoria y en Madrid de un nuevo estatuto vasco e incrementar la operatividad de la Ertzaintza.

«El marco es el pacto de investidura», constata Pradales en cada comparecencia pública. «Los acuerdos se están cumpliendo», aseguran los dirigentes nacionalistas ya acostumbrados, como constata un ex consejero vasco, a «pagar doble y por anticipado» con compromisos políticos en Madrid para sumar nuevas competencias para las instituciones vascas.

Los diez folios que Ortuzar exhibió como un trofeo incluyen dos calendarios que obligan al PNV a blindar a Sánchez aunque sobre el inquilino de La Moncloa azoten vendavales con Begoña Gómez y Víctor de Aldama como protagonistas. «Cualquier alternativa a la débil mayoría actual será peor y de mayor impacto negativo en Euskadi y en el Estado», ha advertido en su blog semanal Koldo Mediavilla, portavoz informal de un Euzkadi Buru Batzar (EBB) que controla el proceso de renovación interna.

Un proceso de cambio que ha multiplicado el protagonismo de Pradales, la apuesta de Ortuzar para rejuvenecer sus liderazgos ante el crecimiento electoral de EH Bildu en 2023 y 2024.

Pero hasta el 21 de enero -la fecha en la que Ortuzar desvelará si aspira a ser reelegido-, el presidente del PNV seguirá apretando a Sánchez para que 2025 sea el año en el que se «complete» un Estatuto de Gernika que desde 1981 ha ido incrementando la capacidad competencial del Gobierno y de las tres diputaciones.

Sánchez y Ortuzar se dieron «el plazo improrrogable de dos años» -que comenzaron a correr en diciembre de 2023- para que el Gobierno central ceda una treintena de competencias entre las que sobresale el régimen económico de la Seguridad Social.

También establecieron otro «plazo orientativo» de año y medio en la legislatura vasca para negociar el «autogobierno del futuro» basado en el reconocimiento de que Euskadi es una «nación» y que sus relaciones con el resto de España deben ser «bilaterales» . Los dos calendarios señalan el mes de diciembre de 2025, una fecha clave porque hasta entonces el PNV garantiza aportar aire al extenuado Gobierno de Sánchez.

Además, en el haber del presidente socialista con sus socios más fieles -Ortuzar fue clave para facilitar la moción de censura contra Rajoy en julio de 2018- está la puesta en marcha de la comisión permanente de cooperación (punto 3.b del pacto de investidura) que el lehendakari Pradales ya ha convertido en un foro equiparable a la Comisión Mixta del Concierto.

Pradales entregó el pasado 27 de noviembre un documento a Sánchez que aún no se ha hecho público en el que incorporaba varias «iniciativas» que el Gobierno vasco quiere impulsar con el apoyo de La Moncloa en temas como la Macrorregión Atlántica, la gestión de la migración y el definitivo impulso al euskera para que sea una lengua oficial en la Unión Europea.

El PNV, además, necesita estirar la legislatura de Sánchez para atar el traspaso del régimen económico de la Se