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Rodrigo Ruiz-Jiménez, director de la Alhambra: "No necesitamos más público, sino visitantes emocionados con la experiencia"

A través de réplicas digitales del monumento realizadas con Inteligencia Artificial, la Alhambra estudiará soluciones para maximizar afluencia y reducir su impacto

Director Alhambra Rodrigo Ruiz-Jiménez
El director del Patronato de la Alhambra, Rodrigo Ruiz-Jiménez.M.M.P
Actualizado

"Más que turistas, lo que la Alhambra necesita son líderes de opinión, personalidades vinculadas a la cultura, las artes y las nuevas tecnologías". El director del Patronato de la Alhambra y Generalife, Rodrigo Ruiz-Jiménez, cree que ha llegado el momento de potenciar otras virtudes además de la belleza del monumento: "No es cuestión de atraer más visitantes. Lo que debemos de hacer ahora es explicar a la gente la inteligencia que posee la Alhambra, de modo que sea un conjunto inspirador para el resto del mundo, un espacio donde reexaminemos los retos que tienen por delante los grandes conjuntos monumentales como el nuestro. Y para eso queremos contar con las mejores mentes del planeta".

La Alhambra como laboratorio de ideas es un viejo proyecto urdido en tiempos de Rocío Díaz, la anterior directora del Patronato de la Alhambra. Ruiz-Jiménez ha buscado alianzas para generar modelos inspiradores. Y no ha tenido que buscar muy lejos: la Universidad de Granada, una de las principales instituciones académicas europeas a la cabeza de la inteligencia artificial, ha respondido a su llamada con la puesta en marcha de un proyecto titulado Alhambra Living Labs. "Es hora de que la inteligencia artificial entre en el monumento para saber cuáles han de ser nuestros futuros pasos: el gemelo digital que hemos puesto en marcha determinará cómo conservar y cómo mantener el siempre complicado equilibrio con la visita pública de aquí a unos años", dice Ruiz-Jiménez.

Un gemelo digital es una réplica digital de un activo físico, en este caso la Alhambra, con sus mimas funcionalidades, características y funcionamiento. A través de sensores inteligentes se recopilan datos y, con ellos, crean escenarios hipotéticos para predecir comportamientos. Así, el director del monumento cree que es el momento de dar un nuevo impulso al plan director: "Aquel documento, redactado por María del Mar Villafranca con la colaboración del arquitecto Pedro Salmerón, fue un hito de la gestión cultural que es necesario revisar hoy", sostiene. De esta forma, propone una actualización de aquel texto sirviéndose de los datos obtenidos a raíz de la IA que incorpore las nuevas necesidades de conservación, difusión y comunicación de un conjunto patrimonial que ha de convertirse en pieza inspiradora para el resto de monumentos del planeta.

-¿No son nueve mil personas al día una afluencia demasiado alta para la Alhambra?

-No podemos responder hasta que no obtengamos las conclusiones de los proyectos de medición con IA que tenemos en marcha en la actualidad. Pero insisto: la Alhambra no ha de buscar más afluencia de público sino visitantes emocionados por la diversidad de experiencias que les ofrezcamos.

Rodrigo Ruiz-Jiménez llegó a la dirección del Patronato de la Alhambra y Generalife hace un año de la mano del consejero Arturo Bernal. Estas próximas semanas Ruiz-Jiménez tendrá que explicar a la nueva consejera de Cultura, Patricia del Pozo, los proyectos que se trae entre manos. Uno de ellos es el debate aún no resuelto de los nuevos accesos al conjunto monumental. "Hoy no haríamos la pirámide del Louvre. Del mismo modo no sé qué encaje tendría el Atrio de la Alhambra en un monumento que busca diversificar las puertas al conjunto patrimonial y ofrecer nuevas experiencias culturales a sus visitantes", asegura Ruiz-Jiménez.

Para saber más

-Pero el Atrio de la Alhambra, el proyecto de los arquitectos Álvaro Siza y Juan Domingo Santos, buscaba ordenar la afluencia de visitantes, minimizar el impacto del turismo desbordado y ofrecer la entrada digna que hoy no posee. ¿No cree que tienen que abrir ese debate?

-Sí, quizá ha llegado el momento de hacerlo, de organizar unas jornadas que analicen esos aspectos de gestión del monumento. Tengo pendiente llamar a Juan Domingo Santos para que me explique el proyecto. Pero adelanto que queremos proyectar nuevos accesos a la Alhambra. Queremos abrir sus entradas históricas como la Puerta de Armas o la Torre de los Picos. Esas no serán, de ningún modo, las entradas principales: las reservaremos para las grandes experiencias culturales de la visita pública. Por eso la idea de una gran entrada choca con el proyecto de diversificar las entradas al conjunto. Quizá no necesitemos un gran atrio de entrada y sí entradas que permitan ver la Alhambra de diferentes formas.

Ruiz-Jiménez sabe que el asunto del Atrio es un tema espinoso en la gestión del monumento. Sigue sin resolverse porque, de entrada, a los ganadores de aquel concurso internacional no se les ha comunicado nada. Pero hasta que llegue ese momento, el director del Patronato de la Alhambra prefiere poner el acento en argumentos más gratos como la política expositiva; esto es, las diferentes formas de exponer el patrimonio de la Alhambra, a través de historias, imágenes o exposiciones sin que el acceso intramuros sea indispensable.

Por ejemplo, el Instituto del Mundo Árabe ha cerrado con el patronato una gran exposición en París que se titulará Maravillas de la Alhambra. La muestra cuenta con la colaboración del Louvre y de la Hispanic Society, porque después viajará a Nueva York. "Eso es la internacionalización de la Alhambra", afirma con orgullo el director. La exposición en París tendrá lugar en marzo de 2026.

-¿En qué participará la parte institucional de la Alhambra?

-En lo principal. En la narrativa. Y no abandonamos Francia porque estamos trabajando en otra exposición con el Louvre y la Casa Cartier sobre la visita que Louis Joseph Cartier hizo al monumento en los años 20 del pasado siglo. Y hay que sumar a ese calendario otra exposición en colaboración con el Museo Picasso Málaga, con piezas seleccionadas del artista malagueño que podríamos mostrar en el Carmen blanco de Rodríguez-Acosta.