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Entrevista no vista

Juan del Val: "Las feministas de Podemos han hecho un flaco favor a su causa porque, realmente, les importa un carajo"

Guionista, productor y colaborador de radio y televisión, siempre polémico, es uno de los rostros ineludibles de los canales de Atresmedia, pero él se considera escritor antes que nada. De hecho, está dando los últimos retoques a su próxima novela

Juan del Val
SERGIO ENRÍQUEZ-NISTAL
PREMIUM
Actualizado

No he encontrado ninguna entrevista en la que no mencione a su madre y a su mujer, Nuria Roca. ¿Son ellas el secreto de su éxito?
Son dos mujeres potentes que me han marcado mucho, evidentemente. Sin ellas no sería lo que soy hoy ni de coña.
Los personajes femeninos de sus novelas son siempre, de hecho, mucho más complejos. ¿Le satisface más la psicología femenina?
Sí, a las pruebas me remito. Los hombres no me salen bien. Por algún motivo no termino de conectar y cuando me van cayendo bien, los mato o los convierto en gilipollas. Esto ha sido una máxima en todas mis novelas excepto en la que acabo de escribir, aquí sí he conseguido un personaje masculino interesante. En general, me interesa más el universo femenino.
¿Le convierte eso en feminista?
Claro que me identifico como feminista, pero de condición. El feminismo no es una teoría sino hechos: cómo has educado a tus hijos, la relación que tienes con tu pareja. La ideología debe ser un comportamiento, no una palabra, y yo soy feminista desde antes de que empezara esa corriente política.

"La ideología debe ser un comportamiento, no una palabra. Y yo soy feminista desde antes de el término entrara en política"

¿Y cómo ve la corriente política?
Para mí, el feminismo siempre tiene que ser radical, no tiene que tener límites, pero creo que la corriente que originó Irene Montero al frente del Ministerio de Igualdad cometió un grave error: se equivocó de enemigo. Es el machismo, no el hombre. Han hecho un flaco favor a su propia causa porque realmente les importaba un carajo. Cuando ha habido que denunciar comportamientos objetivamente machistas en el seno de su formación, han mirado para otro lado. Eso es utilizar el feminismo sin creer realmente en él.
¿Alguna vez se ha visto en situación de ayudar a una compañera?
Yo tengo una extrema sensibilidad y me molesta mucho cómo miran algunos hombres. No creo que se pueda considerar delictivo, ojo, pero es verdad que muchos hombres miran, digamos, raro.
¿Qué le ha dado y qué le ha quitado la fama?
Pues mira, casi siempre tienen mesa para mí en los restaurantes [ríe]. A ver, el reconocimiento de la gente es fabuloso, pero es verdad que ser conocido me ha quitado libertad. Lo llevo bien, en general. A veces es una putada porque hay cosas que ya no puedo hacer, como irme a comer solo, pero mira, pues me aguanto.

"He votado a la izquierda toda mi vida, pero antes de votar a Sánchez me corto la mano"

Ha escrito su séptima novela, ¿se ve un outsider del mundo literario?
Yo no me identifico con el gremio de los escritores. Cada uno es de su padre y de su madre, me parece absurdo meterlos bajo un mismo paraguas. Por cierto, como decía Savater, también me parece que hay más escritores que lectores.
¿Y eso?
Yo creo que el mercado editorial está absolutamente fuera de sí, que se publica mucho más de lo que se tiene que publicar. Me molesta mucho cuando la gente se pone a dar carnés de escritor, es algo que detesto, pero también creo que tiene que llegar un momento en que se ponga algún filtro. Ya vale. Supongo que no cumplo la imagen que se tiene de un escritor al uso, ni por actitud, ni por mi físico ni por las cosas que hago. No me doy demasiada importancia como escritor aunque escriba bastante mejor que la mayoría.
El ego, bien, ¿no?
La modestia y la humildad son cosas distintas, y yo soy bastante humilde pero nada modesto. No hay ningún escritor que no tenga un ego sideral, tú no puedes enfrentarte a 300 folios en blanco sin creértelo.

"Pues claro que tengo ambición literaria. Yo no relleno páginas. Me molestan mucho los que van dando carnés de escritor"

Hay quien piensa que su literatura es mero entretenimiento, como lo que hace en El Hormiguero...
Por supuesto que tengo ambición literaria. Yo no relleno hojas. Y además, creo que es una carrera de fondo: yo voy a estar en la tele por un tiempo limitado, el que sea, pero seguiré escribiendo hasta que me muera. Pero cuidado, yo reivindico el entretenimiento, me parece una cosa muy seria que tiene que ver con el respeto al que hay al otro lado. Y esa paradoja remite a la perversión de lo que significa ser de izquierdas. En teoría están con la gente, pero desprecian profundamente lo que le interesa a la gente. Dicen: El Hormiguero es machista, de derechas y cuñao. ¿Pero tú cuándo lo has visto?
¿Usted dónde se ubica?
He votado a la izquierda toda mi vida, pero antes de votar a Pedro Sánchez, antes me corto la mano. No tiene ideología ni principios, reconozco a los cuentistas.
Confiese: ¿ha visto La Revuelta?
Pues no. De cuatro días que se emite, dos estoy en directo en Antena 3. ¿Y los otros dos? Pues qué quieres que te diga, si tengo que ver algo en la tele, veo El Hormiguero.
¿Ir a los toros es hoy rebeldía?
Absolutamente. Es que no hacen más que decirte cómo tienes que ser, también en esto. Por eso la media de edad ha bajado muchísimo. Los toros son un espectáculo muy difícil de explicar, y eso hace infinitamente más fácil atacarlos que defenderlos.

P. ¿Cuál es la pregunta más impertinente que le han hecho? ¿Y qué respondió?

R. Lo más impertinente que me siguen preguntando es que cómo llevo eso de ser el marido de Nuria Roca, y yo contesto que es que yo sigo siendo el marido de Nuria Roca.