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La entrevista no vista

Elena Irureta: "Soy una vieja sin ningún complejo de edad"

Tras una vida entera como comediante en la ETB, el gran público siguió las andaduras de su policía Laura Hurtado en El comisario, y después sufrió con su Bittori en Patria. Con el nuevo año, se mete en la piel de una Abuela tremenda

Elena Irureta
La actriz Elena Irureta posa durante la entrevista en Madrid.Angel Navarrete
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Este año ha cumplido los 70 y está en uno de los momentos más fértiles de su carrera. ¿Cómo lo está viviendo?
Si te digo la verdad, nunca pensé que con 70 años estaría en esto. Desde que empecé, con 26 años, siempre he vivido el momento. Nunca he sabido si unos meses después tendría trabajo, ha ido surgiendo, surgiendo, surgiendo, surgiendo... y seguimos aquí. Pues me doy con un canto en los dientes, soy muy afortunada de que con 70 años me sigan llamando para hacer cosas. Me siento privilegiada, la verdad.
¿Sigue manteniendo la ilusión?
Claro que sí, si no tuviera ilusión no estaría aquí. Yo en realidad estoy jubilada, así que también me gusta mucho estar en mi casa y hacer otras cosas. Pero cuando surge un proyecto siempre me hace ilusión que sigan contando conmigo.
Las actrices suelen tener una caducidad temprana. ¿Es usted la excepción o algo ha cambiado?
Es verdad que ya no es como antes, que cumplías 40 y ya no había papeles para ti, pero la verdad es que tampoco te ofrecen personajes protagonistas o con entidad propia. Eres la madre, o la abuela, o la tía. Yo no tengo ningún problema en hacer de abuela porque soy la abuela de todos. No tengo complejo de edad.
Para saber más

¿Ha echado de menos más papeles protagonistas en su carrera?
No, la verdad. A mí me hace siempre mucha ilusión que piensen en mí para un personaje, y con todos he intentado dar lo mejor de mí.
¿Es muy severa su propia mirada sobre sí misma?
Cuando estamos grabando jamás se me ocurre ir al combo a ver cómo lo he hecho porque no quiero estar pendiente de si se me ve la papada, o de si este brazo se me ve gordo. La gente de la calle es así, con su barriga y su piel flácida. Pero la autocrítica no se pierde, no.
¿Y qué tal lleva envejecer ante la cámara?
Pues mira, mejor que el resto porque yo no puedo esconder nada. Yo me considero una vieja, y mis amigas, o mis hermanas, se escandalizan. Llámalo señora mayor si quieres, pero soy una vieja y tengo cosas de vieja.
¿Por ejemplo...?
A mí siempre me han dado rabia las viejas porque tienen más cara que espalda. Y ahora, la descarada soy yo. No me importa un pimiento nada porque soy vieja, yo también.
Esta 'Abuela tremenda' suya no tiene nada que ver con la imagen clásica de las abuelas del cine, cándidas e inocentes...
¡Es terrible! Me hizo gracia cuando leí el guion. Yo he hecho muchísima comedia y me apetecía hacer una gamberrada.

"Se envejece mejor ante la cámara porque no puedes esconder nada"

¿Es también una forma de humanizar a las abuelas?
Recuerdo que cuando estábamos leyendo el guion yo dije varias veces: «Esto no lo voy a decir porque esta tía habla muy mal y es una película para niños». Me puse un poco de morros. Una cosa es que sea rockera y otra, que sea una ordinaria. Al final, rebajaron los diálogos.
¿Se gana capacidad para negarse a hacer cosas con los años?
Yo, si está firmado, lo hago aunque no me guste. Pero me quejo. Y aquí tuve la suerte de que la directora, Ana Vázquez, me escuchó, y además el equipo estaba casi entero formado por mujeres y aquello fluía.
¿Trabaja mejor con mujeres?
Yo diría que sí. Aunque también ha cambiado mucho todo. Antes el director era Dios y gritaba a los técnicos. Todo se resolvía a gritos. Ahora todo es más ligerito, y más, entre mujeres.
¿Alguna vez ha tenido que negarse a hacer alguna cosa?
No, siempre miro muy bien lo que me ofrecen antes de aceptar.
¿Y qué cosas no haría?
No haría un desnudo. No me ha tocado, la verdad. Hombre, si fuera un personajazo... Pero no tengo la necesidad de ponerme en pelotas

"Nunca haría un desnudo, no veo la necesidad de ponerme en pelotas"

Usted no es madre ni, por tanto, abuela. ¿Le ha supuesto un estigma?
Nunca, a nadie se le ha ocurrido comentarme nada de eso pero sí lo he vivido, me da muchísima rabia. Cuando tenía 38 años el ginecólogo me metió prisa, oiga, un respeto. No he sido madre por elección, porque no me ha dado la gana.
¿Cómo le cambió la vida 'Patria'?
Menos mal que no sabíamos que aquello iba a tener tanta repercusión... Fíjate, Ane [Gabarain] y yo nos empezamos a poner nerviosas un día que teníamos que grabar el final, el abrazo. Se empezó a juntar gente, gente, gente... Y de repente nos vimos las dos planteándonos cómo abrazarnos, algo tan fácil. Chica, es que había una expectación... La vida no me cambió demasiado, me siguen reconociendo más por El comisario.
No se llevó el personaje a casa.
¡Ni entre tomas! Si tengo que estar doliente y sufriente 10 horas al día termino enferma.
¿Cómo ve a los actores jóvenes?
Tienen mucho miedo a arriesgar, a hacer el ridículo. ¿Miedo de qué? No eres un cirujano, chico. ¡Jugáosla y a por todas!

La última...

P. ¿Cuál es la pregunta más impertinente que le han hecho? ¿Y qué respondió?

R. [Reflexiona largo rato]. Pues mira, estoy venga a pensar y, si te digo la verdad, no recuerdo que nadie me haya hecho nunca ninguna pregunta impertinente. ¿Te sirve?