En la madrugada del 3 de enero de 2026, la historia de Venezuela sufrió un vuelco tan sísmico como desconcertante: comandos de élite estadounidenses ejecutaron la Operación Resolución Absoluta, extrayendo a Nicolás Maduro de su refugio para trasladarlo a una celda federal en Nueva York. Sin embargo, lejos de amanecer con el colapso del régimen o la restitución de la democracia prometida, Caracas despierta bajo una inédita paradoja: el chavismo sigue en el poder. Con Delcy Rodríguez ungida como presidenta y el aparato militar intacto, la Casa Blanca parece haber inaugurado una nueva doctrina de ocupación delegada que prioriza el flujo petrolero y la estabilidad fronteriza sobre las aspiraciones de la oposición democrática.
Para diseccionar esta realidad, conversamos nuevamente con José Natanson, al que entrevistamos hace justo un año con motivo de la publicación de su libro Venezuela: ensayo sobre la descomposición (Debate). Apenas 72 horas después de la intervención, el analista argentino ofrece una lectura quirúrgica de los hechos: Trump no busca liberar a Venezuela, sino administrarla, aplicando una lección aprendida de los escombros de Irak que pasa por descabezar al líder pero preservar la estructura del Estado con el fin de evitar la anarquía, aunque el precio sea pactar con los herederos del autoritarismo.
- Cuando publicó 'Venezuela: ensayo sobre la descomposición', me dijo una frase lapidaria: "Maduro perdió las elecciones, pero ha ganado la partida". Hoy Maduro está en una celda en Nueva York, pero la estructura chavista, encabezada por Delcy Rodríguez y Vladimir Padrino, siguen en Miraflores bajo una inédita tutela de EEUU. ¿Podemos decir que Maduro perdió su partida personal, pero que el dispositivo político-militar ha logrado una mutación exitosa para sobrevivir?
- Con los elementos que tenemos hasta ahora, lo que pasó es que perdió Maduro, pero el chavismo se mantiene en pie. Fue una decisión deliberada de Trump capturar y secuestrar a Maduro, pero manteniendo el dispositivo político-militar bolivariano. ¿Por qué hizo Trump esto? Porque leyeron la experiencia de Irak. Cuando los neoconservadores de Bush arrasaron con el Partido Baaz y con la fuerza armada iraquí, además de capturar y ejecutar a Sadam Husein, crearon un vacío de poder, un caos y una anarquía que Estados Unidos quiere evitar en Venezuela. Entendieron que la oposición venezolana no estaba en condiciones de asumir el control operativo del país y dijeron: "Saquemos a Maduro, arrinconémoslos y negociemos con ellos una especie de tutela o protectorado estadounidense hasta que haya nuevas elecciones en otras condiciones".
- Al ver cómo Trump ha marginado a la oposición democrática para pactar lo que parece una 'ocupación delegada' con Delcy Rodríguez, priorizando la extracción de petróleo sobre un avance democrático real, ¿estamos ante la confirmación final de un pragmatismo cínico donde confluyen el antiimperialismo del chavismo y el nacionalismo de Trump en un puro acuerdo de negocios?
- Totalmente. Trump en ningún momento habló de democracia. Cuando le preguntaron a Marco Rubio por las elecciones, dijo que las habría, pero más adelante. Quieren obtener una presencia mayor en la industria petrolera venezolana, desplazando a chinos y rusos, y evitar el caos y la anarquía. Venezuela tiene 2.200 kilómetros de frontera con Colombia; es la frontera más caliente y complicada de América Latina. Allí operan grupos insurgentes armados como el ELN y disidencias de las FARC. Es una frontera muy porosa en términos de narcotráfico, migraciones y tráfico de minerales. Sin la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, eso se convierte realmente en un Far West. Trump quiso evitarlo y por eso está pactando y negociando con la cúpula bolivariana. Por eso no fueron ni contra Padrino, ni contra Diosdado, ni contra los Rodríguez.
- En el caso del Ejército, Padrino López ha aceptado la transición sin disparar un tiro, a pesar de la humillación de una incursión extranjera. ¿Cómo interpreta este silencio de la FANB?
- Lo que hay por parte de Padrino y de la Fuerza Armada es puro pragmatismo. Ellos piensan en conservar los resortes de poder que tienen. Controlar Venezuela es controlar dos cosas: la fuerza armada y el petróleo. Mientras domines eso, tienes el control político y operativo real del país. La fuerza armada controla la frontera, los puertos, la Policía, las aduanas, los aeropuertos, la provisión de gasolina y parte de la de alimentos. La fuerza armada venezolana no es un escudo de defensa social normal; es la columna vertebral del régimen. En tanto se les respeten los espacios de poder, que les fue cediendo más Maduro que Chávez, justamente por el temor a que le hicieran un golpe, creo que van a aceptar casi cualquier cosa. Habrá algún tipo de retórica contra la injerencia extranjera, algo tienen que decir, pero van a aceptar las condiciones con tal de permanecer en el poder o ser ellos quienes piloten la transición.
"La oposición venezolana es la gran perdedora de toda esta operación, sobre todo María Corina. No veo que vayan a cumplir un rol relevante"
- ¿Entonces no cree que haya ninguna opción para la oposición venezolana, ya sea María Corina Machado o Edmundo González?
- En el corto plazo, no. La oposición venezolana fue la gran perdedora de toda esta operación, sobre todo María Corina. No veo que vayan a cumplir un rol relevante. Estados Unidos trabajó y evaluó mucho esto; de hecho, le pidieron a María Corina y a González que les mostraran evidencia de que estaban en condiciones de asumir el control de la fuerza armada en caso de un descabezamiento del régimen. No pudieron mostrarles qué era lo que iban a hacer. Me parece que ahí Estados Unidos se asustó y decidieron: "Bueno, sacamos a Maduro, pero seguimos negociando con el chavismo".
- En España estos días hemos acudido a metáforas de nuestra propia historia. Cuando murió Franco en el 75, fue uno de los jerarcas del régimen, Arias Navarro, el que desde la dictadura ayudó a llegar a la democracia. ¿Cree que Delcy Rodríguez puede ser el equivalente en Venezuela a Arias Navarro?
- Lo están intentando. La comparación que yo encuentro más precisa es la de Joaquín Balaguer en República Dominicana. Cuando en el 61, en una emboscada, matan a Trujillo, el dictador dominicano, quien asumió el control del país fue el presidente títere de Trujillo, Joaquín Balaguer. Era un funcionario discreto y oscuro que demostró ser muy hábil para contener a la familia de Trujillo (que manejaba el ejército y quería venganza), contener las presiones de Estados Unidos y de la OEA, e ir pilotando algún nivel de transición democrática. De hecho, luego lo eligieron presidente. Creo que acá está pasando lo mismo. En algún momento tendrán que convocar elecciones.
- ¿Hay opciones de que esas futuras elecciones sean verdaderamente libres y reales, y no ocurra como con las anteriores?
- Me parece que las próximas elecciones no pueden ser fraudulentas. Seguramente no se convocarán en el corto plazo, pero serán elecciones con tutela internacional, con observadores, y donde el chavismo pueda presentar un candidato sin proscripción. Ese es el escenario que me imagino: elecciones bajo algún nivel de tutela internacional que garantice la limpieza de los resultados. Trump entendió que eso no es algo que pueda hacer en los próximos dos meses; tiene que tomarse un tiempo.
- Una pregunta sobre Cuba. Sabemos que 32 oficiales cubanos murieron defendiendo a Maduro y Trump ya está amenazando a la isla. Solo con perder el flujo de petróleo desde Venezuela, Cuba ya acarreará muchos más problemas de los que tiene. ¿Ve factible una futura incursión de EEUU en Cuba o sencillamente un estrangulamiento de la economía que acabe con el régimen cubano?
- Un tercio del petróleo que consume Cuba era provisto por Venezuela. Es mucho para la isla. Cuba está atravesando una situación económica, social y migratoria dificilísima, y hay una sociedad civil activa que encabezó protestas muy intensas en los últimos años. Estoy seguro de que Marco Rubio tiene en la cabeza la transición en Cuba después de Venezuela. Cómo lo va a hacer me parece que todavía no lo saben.
- Última cuestión. Vamos a ponernos en lo peor. Si esta intervención quirúrgica destruye el precario equilibrio que existía en el país, ¿es posible que Venezuela acabe como un Estado fallido, una 'somalización' del Caribe?
- Soy optimista en el sentido de que creo que, a su modo, Trump fue sensato. Siguió un camino sensato: no arrasar con el sistema bolivariano, sino descabezarlo, dejarlo en pie y empezar una negociación en la cual Venezuela tendrá que entregarle a Estados Unidos todas las concesiones que pida. En el caso de que esto fracase, por la interna del chavismo o por lo que sea, puede ser muy problemático para América Latina, pero no en términos de somalización o de Libia. Hay que entender que Venezuela no es un país que tenga grandes fracturas étnico-religiosas como Irak. Es un país unificado, con una misma lengua y religión. No veo una fractura territorial, sí veo una profundización de la descomposición: crisis en la frontera con Colombia y Brasil, nueva crisis humanitaria y un nuevo estallido migratorio. Eso es lo que veo que puede pasar si sale mal.


