Quien quiera volver a ver o simplemente ver por primera vez la docuserie Rocío, contar la verdad para seguir viva tendrá que acudir a YouTube o a la hemeroteca audiovisual. Tras la condena de la Audiencia Provincial de Madrid a Óscar Cornejo y Adrián Madrid, productores del documental, por "revelación de secretos" de Rocío Flores, la hija de Rocío Carrasco, Mediaset ha tomado una drástica decisión: no queda rastro ni de la docuserie, ni de su secuela, En el nombre de Rocío, ni en la plataforma del grupo, Mediaset Infinity, ni en la web de Telecinco. Además, en dicha plataforma tampoco queda rastro de todas las entregas de Sálvame, programa del que también eran productores Cornejo y Madrid, aunque en la web de Telecinco sí sigue existiendo el programa.
La semana pasada, la Sección nº 29 de la Audiencia Provincial de Madrid condenó a ambos productores, ex dueños de La Fábrica de la Tele y actuales propietarios de La Osa Producciones, productora de Malas Lenguas, Directo al Grano (La 1) y No somos Nadie en TEN, a dos años de prisión, una indemnización de 200.000 euros a Rocío Flores y dos años de inhabilitación especial para el ejercicio de la profesión u oficio como "autores criminalmente responsables" de un delito de revelación secretos por desvelar en el documental Rocío, contar la verdad para seguir viva, el episodio de Rocío Flores cuando era menor de edad con su madre Rocío Carrasco.
Rocío Flores, hija de Antonio David Flores y Rocío Carrasco, demandó a Óscar Cornejo y Adrián Madrid después de que en un capítulo de Rocío, contar la verdad para seguir viva se revelase una sentencia suya de cuando era menor. En un principio el juzgado de instrucción archivó esa denuncia, pero Rocío Flores Carrasco, a través de su abogado recurrió a la Audiencia Provincial de Madrid, que estimó que la denuncia finalmente iba para delante y que hoy ha condenado a los dos productores.
La Audiencia Provincial de Madrid ha considerado que en los documentos que se mostraron en la docuserie "contenían datos de la vida y de la intimidad de Rocío Flores Carrasco, que sucedieron cuando la misma era menor de edad, nacida el día 13 de octubre de 1996, datos que fueron difundidos sin su consentimiento ni autorización".
Aunque la sentencia no es firme, pues Adrián Madrid y Óscar Cornejo van a recurrirla al Supremo, Mediaset, que responde subsidiaramente como responsable civil, ha decidido retirar todos los episodios y cualquier referencia a la docuserie y a la posterior secuela en la que Rocío Carrasco relataba la ruptura con la familia de su madre.
Rocío, contar la verdad para seguir viva fue, como se recoge también en la sentencia a través del testimonio de Rocío Carrasco en el juicio, una catarsis y una necesidad para la hija de Rocío Jurado: "Cuando despierto en ese hospital, es cuando decido que esto no va a poder conmigo y que esto se tiene que contar y que yo tengo que contarlo y tengo que contar la verdad. No podía salir a la calle, me llamaban mala madre, puta, abandona hijos".
"Yo realizo unas grabaciones y yo estoy en un estado personal donde yo estaba mal (...) No quería saber, no quería ver, no quería leer, no quería nada, quería hacer eso. Tuve conciencia de lo que es el documental en sí, lo que supuso, de lo que fue, y cómo fue, unos seis meses después", contó Carrasco en sede juidicial.
El relato de Rocío Carrasco en el documental fue un antes y un después para ella, pero también para la opinión pública. La violencia machista, la violencia vicaria, el intento autolítico de Carrasco, el sufrimiento de tantos años, la dureza de lo relatado movilizó a toda la sociedad, provocando un debate que aún a día de hoy cada vez que surge alguna información sobre el documental sigue generando una oleada de reacciones.
Mientras Mediaset ha decidido desvincularse completamente tras la sentencia, muchos se preguntan qué va a hacer RTVE, pues ahora mismo Óscar Cornejo y Adrián son coproductores de Malas Lenguas en La 1 y productores de Directo al grano, también en La 1. La inhabilitación a las que han sido condenados pone en un brete a Televisión Española, pues ninguno de los dos podría ejercer como productores ni como dueños de la productora.


