No ha sido fácil para ningún programa arrancar esta mañana. El accidente de tren en Adamuz, donde hay decenas de muertos y heridos, es algo que ningún periodista querría contar. Sin embargo, hay que contarlo, informar y empatizar. En las primeras horas, lo que se reclama es información y solidaridad. Así, Ana Rosa Quintana ha dejado de lado sus habituales editoriales, en los que siempre pone contra las cuerdas y critica al Gobierno, para centrarse en lo que hoy es lo verdaderamente importante: las víctimas.
No es habitual, salvo en contadas ocasiones, que la comunicadora tire de emoción, pero ante el trágico accidente, Ana Rosa Quintana no ha podido más que dedicar su editorial a las familias, a los heridos, a los fallecidos, a todos los ciudadanos que desde anoche se han volcado en hacer todo lo posible y todo lo que esté en sus manos. Un editorial en el que la propia comunicadora ha contenido la respiración para no dejarse llevar por la emoción y en el que sus palabras han dejado uno de los editoriales más dolorosos de El programa de Ana Rosa.
"Ayer a las 19:39 horas se detuvieron todos los relojes. El 18 de enero de 2026 va a pasar tristemente a la historia de los peores accidentes ferroviarios de España", arrancó la comunicadora. "Dos trenes salían de Atocha y de Málaga, como tantos otros trenes, cargados de historias pequeñas: de alguien que regresaba a casa, de alguien que empezaba algo nuevo, de alguien que se iba a encontrar con su familia, con sus seres queridos, de alguien que regresaba al trabajo, y en tan solo unos minutos nadie podía imaginar que el tiempo se detendría en las vías exactamente a las 19:39 horas de la tarde. Un viaje que debía ser tan solo eso, un viaje, se convirtió en una desgracia", dijo visiblemente emocionada, mientras junto a su imagen se iban mostrando imágenes del accidente.
"A esa hora, el estruendo de un terrible choque de dos trenes de alta velocidad dio paso a un silencio aún más estremecedor", continuó. En ese breve instante, "un viaje cotidiano se transformó en un terrible accidente que se ha cobrado decenas de vidas".
Tras dar las cifras de los fallecidos hasta el momento —39 personas fallecidas y alrededor de 160 heridos, 24 de ellos muy graves, entre ellos cuatro niños—, Ana Rosa Quintana explicó cómo sucedió el accidente: "Tras descarrilar, un tren Iryo invadió la vía opuesta y chocó contra un tren Alvia que circulaba en sentido Huelva a la altura de Adamuz, en la provincia de Córdoba".
"Los equipos de emergencia han trabajado toda la noche. Bomberos, sanitarios, psicólogos, policías y los militares de la UME han rescatado a pasajeros atrapados y han asistido a los heridos", aseguró Quintana, para a continuación hablar de uno de los "símbolos" de la tragedia: "Ese trabajador de Iryo que mantenía la calma y organizaba los primeros auxilios".
"Como siempre, nos quedamos con la solidaridad de las personas anónimas, con todos esos vecinos que están donando sangre, con esa ola solidaria que se ha organizado de manera espontánea para llevar mantas, agua, comida, focos y grupos electrógenos para ayudar en el rescate de los pasajeros de los trenes", recordaba Ana Rosa Quintana, como han hecho muchos presentadores desde anoche, destacando la solidaridad, una vez más, de la sociedad ante la tragedia.
"Desde aquí, enviamos nuestro pésame a todas esas familias que han visto cómo un simple viaje les ha cambiado la vida para siempre", finalizó.
Minutos después, se sentaba en la mesa de actualidad de El programa de Ana RosaLucas Merakio, un pasajero que viajaba en el quinto vagón del tren Iryo siniestrado.
Conmocionado, Merakio relató cómo vivió el accidente, en un desgarrador testimonio que hizo que la mesa contuviera la respiración: "Fueron segundos y empezó a saltar, y se sintió algo rarísimo, con mucha vibración, y ahí fue donde todos se asustaron, ahí me incluyo, y ahí pasa el otro tren de Alvia por al lado. Ahí fue horrible porque se apagaron las luces de nuestro vagón, empezó a temblar todo, la gente empezó a gritar y se sintió como un golpe fuerte. Nuestro tren frenó de golpe, después silencio, mucho equipaje que se movía y gritos al fondo".
"Había mucha gente con sangre que no era suya y gente en shock. Cuando salí no tenía ni idea de lo que había ocurrido con el Alvia. Me acerqué al vagón 6 y la gente pedía agua, empezamos a dar agua abajo... Bajé y ya llegó la enfermera, la ambulancia, y estuvimos a disposición hasta que llegó la Policía y la Guardia Civil, que tardaron unos 40 minutos", contó emocionado el pasajero.
"(...) Había una niña de 10 años que no encontraba a sus papás y había una mujer que había ido al baño en el vagón 8, estaba ocupado y fue al 5, y se salvó", siguió contando. En ese momento, el invitado no podía contener las lágrimas. "Madre mía", dijo Ana Rosa Quintana mientras le sujetaba la mano al pasajero. "Estoy como disociado. Yo veo las imágenes y veo mi vagón y, como a mí no me pasó nada, estoy como aparte. Yo creo que voy a caer en la cuenta cuando vea a mi hijo".

