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Algo se ha roto o, más bien, lo roto ya no tiene arreglo. Los ocho minutos que duró al declaración institucional de Pedro Sánchez han supuesto un tsunami de reacciones de todo tipo, en todos los ámbitos y en todos los programas. "He estado reflexionando todo el fin de semana y he decidido... que vamos a hacer un programón", avisaba Pablo Motos no solo de lo segundo, del programón sino de la decisión de Pedro Sánchez de quedar tras cinco días, efectivamente, reflexionando, iban a protagonizar además las chanzas del presentador un cambio y un punto de inflexión en El Hormiguero: la tertulia política.
Tanto es así que dicha tertulia en la que se sientan cada miércoles Rubén Amón, María Dabán, Rosa Belmonte y Juan del Val sustituía la habitual tertulia cómica que siempre va los lunes, sino que también sumaba, al igual que sucedía este lunes en todas las mesas y en todos los programas, más dureza contra una decisión que pocos han aplaudido y que pocos han sido benevolentes con ella: la de mantener cinco días a España en el limbo y en la duda para después decidir no solo quedarse sino el cómo quedarse, "con más fuerza, si cabe, al frente de la Presidencia del Gobierno de España".
Una fuerza que, según advirtió Pedro Sánchez horas después en su primera entrevista en televisión -en La 1- "medidas y acciones para prestigiar nuestra democracia". Medidas que pasan por poner coto a lo que llama "pseudomedios" -"acabar con los bulos y la desinformación"- y acabar con el bloqueo en la renovación del Poder Judicial. La "regeneración democrática" y la razón de que anoche en El Hormiguero, al igual que otros muchas mesas políticas y muchos presentadores y periodistas, marcarán también un punto de inflexión con el presidente del Gobierno. En El Hormiguero, también.
Con un "vaya movida" de Pablo Motos arrancó anoche en El Hormiguero una mesa política que duró 37 minutos de programa frente a los 28 de la entrevista al artista urbano Rels B y que sentenció a Pedro Sánchez. Rubén Amón, María Dabán, Rosa Belmonte, Juan del Val y el propio Pablo Motos, que habitualmente introduce los temas de la mesa, pero guarda silencio, fueron letales con Pedro Sánchez, tanto que el propio Juan de Val reconoció que "hoy no he terminado de entender a Pedro Sánchez porque me da un poco de miedo haberlo entendido".
Era Rosa Belmonte la que arrancaba la tertulia con una reflexión: "Han sido cinco días entre lo cómico y lo solemne, la película podría llamarse 'ridículo y peligroso'. Hoy ha culminado con sus ideas simples que consisten en 'han atacado a mi mujer por eso me he puesto así, pero la democracia está en peligro y no puedo dimitir'". Tras el arranque Pablo Motos situaba a los espectadores en lo que pasó este lunes y en lo que ha pasado estos cinco días. Se abría entonces la veda.
Sin duda, los más duros y letales con Pedro Sánchez fueron Rubén Amón y Juan del Val. El primero, siempre lo ha sido con el presidente del Gobierno, aunque anoche el periodista subió un tono más, indignado con la decisión del presidente del Gobierno de frenar a "los pseudomedios", entre los que Amón incluyó anoche varias veces a Juan del Val, a Pablo Motos, a El Hormiguero y a las hormigas.
"Ha amenazado con supervisar las tertulias": "¡Pero dónde vas! La sensibilidad que tiene Sánchez a la sangre siendo Jack el Destripador...". "A ti te van a detener", advertía Rubén Amón en tono de mofa a Pablo Motos, "y a las hormigas os van a decapitar", remataba el periodista.
"Has intimidado al que has podido y, desde esa posición, te arrogas la capacidad de decir 'qué sensible soy a que se metan conmigo o con mi mujer'", continuaba Amón criticando con dureza a Pedro Sánchez. "Pero si sabemos hasta dónde han llegado sus maniobras de hostigamiento... Como para creernos el discurso del mártir", señalaba a continuación, en clara referencia a las maniobras de Moncloa con el fichaje de David Broncano por RTVE para frenar y dañar a El Hormiguero.
"Por aquí que no venga", intervenía entonces Pablo Motos mandando un irónico recado a Pedro Sánchez, que Rubén Amón cerraba con el aviso al presentador y a sus hormigas: "No sé cuánto tiempo vamos a durar. Es que te van a detener a ti y, por tanto a la cuadrilla... ¡A las hormigas os van a decapitar! Es el reflejo de lo que pretende hacer con la prensa". Y, aunque estas mofas y chascarrillos pudieran parecer lo más duro que se dijo anoche en El Hormiguero sobre lo vivido estos días tras la carta de Pedro Sánchez, no lo fue.
La tertulia de anoche de El Hormiguero de anoche, el editorial de por la tarde de Ana Rosa Quintana en TardeAR, las palabras de Vicente Vallés por la mañana en Espejo Público o el análisis en Al Rojo Vivo de Ferreras muestran que todo se ha roto entre el Gobierno y la prensa, al menos, entre el Gobierno y la prensa crítica con él.
Pablo Motos nunca entra en las tertulias política. Se mantienen al margen, pone los temas sobre la mesa y deja que sean los demás los que opinen. Anoche no fue así. "Lo que me da miedo la idea de país que tiene Pedro Sánchez. ¿La idea es 'voy a gobernar para los que están conmigo' y a los otros qué? ¿Los eliminamos?", sentenció Pablo Motos.
Juan del Val, además, se preguntaba qué iba a hacer Pedro Sánchez con los que son críticos con su Gobierno. "Mandarnos al otro lado del muro", sentenciaba. Era entonces cuando Pablo Motos rompía del todo su habitual silencio.
El presentador lo pudo decir más alto, pero no más claro: "¿Mañana qué? No digo el siguiente show, pero ¿mañana van a cambiar las leyes y no vamos a poder hacer esta tertulia? No podemos tragar con todo, esto es un disparate peligroso". "Una democracia sin oposición no es democracia. Una democracia sin alternancia de poder no es democracia. Un partido no es democrático si no se somete a las críticas de los suyos y de los demás", sentenció.
Juan del Val aprovechaba entonces para pronunciarse una vez más añadiendo más dureza a lo manifestado la semana pasada y el domingo en El Hormiguero y en el programa La Roca: "En su discurso hay cierta lógica... 'Yo soy el partido, el Gobierno y la democracia. Si me atacas a mí, atacas a la Democracia y eres antidemócrata'. Este discurso se lo sigue comprando todo el mundo".
"Ojalá estuviera en peligro la democracia sentimental que él practica. Por un lado, es un depredador, y por otro es un llorica, que pretende transmitir a la gente lo mucho que está sufriendo porque se han metido con su mujer. Vete al juzgado, claro que para eso están los juzgados", apuntaba letal por su parte Rosa Belmonte.
"Hasta ahora estábamos muy tranquilos con la democracia. La democracia es como el wifi, todo el mundo lo da por sentada, pero si se va el wifi, se va todo a la porra. ¿Estamos jugando con la democracia?", reflexionó Pablo Motos.
Las redes se encendía, como es también habitual cada vez que hay mesa política o de actualidad en El Hormiguero. Están más que acostumbrados y cuentan con ella. Pero anoche algo había cambiado, ayer por la mañana algo cambió. Las palabras de Sánchez marcaron un punto de inflexión que se reflejó en cada tertulia, en cada análisis, en cada crítica.
No fue solo en El Hormiguero, fue en todos los programas que se emitieron este lunes, a excepción de Y Ahora Sonsoles, en el que Sonsoles Ónega avisó de que no iba a dedicar ni medio segundo a Pedro Sánchez. Algo se rompió hace tiempo, pero hasta este lunes, hasta esas mesas políticas, esas editoriales, esas firmas, esa declaración institucional, esa entrevista nos cristales rotos no habían hecho sangre. Este lunes, sí hubo sangre.
"La pregunta es qué va a hacer con los que somos críticos. Una crítica no es una agresión. Hay mucha gente que ha visto esto como abrir un debate que podría ser saludable, hasta qué punto los medios pueden llegar o no llegar, pero es que no es verdad. No ha hecho ni un amago de conciliación con la otra parte. La otra parte es agresiva, la que va contra él y contra la democracia". Firmado Juan del Val.


