Más allá de un lugar de ensueño para recién casados, los atolones de Maldivas se han convertido en un preciado refugio de bienestar. Desde retiros de yoga para renovarse a viajes en solitario para olvidarse del resto del mundo, turismo activo en contacto con la naturaleza, deportes como el paddle surf, el buceo entre corales o nadar entre tiburones, tratamientos de belleza con aceites esenciales, bañeras con vistas a una estampa idílica...
La lista de opciones para desconectar es infinita. De ahí que la isla privada de Naladhu, galardonada como mejor resort del Océano Índico y cuarto mejor resort del mundo, y con sólo 20 casas, sea el lugar escogido por celebridades patrias y la realeza para vacacionar ajenos a las multitudes.
Una experiencia global de exclusividad lejos de las miradas, salvo de quien lo comparta en su cuenta de Instagram. Así lo hizo Roberto Leal, el presentador de Pasapalabra, junto a su mujer este verano desde una villa privada o la familia Presyler en Navidad, presumiendo de enclave privilegiado con mayordomo.
REDUCCIÓN DE ESTRÉS
Hoy el verdadero lujo es el tiempo, la paz interior y un equilibrio vital. Por eso, esta zona del mundo, que debe ser la más parecida al paraíso, se ha posicionado en el bienestar. El renovado Anantara Veli Maldives Resort, por ejemplo, ha incorporado recientemente la última tecnología para la reducción de estrés, las grounding mats.
Esta especie de alfombra para la práctica del earthing, en la naturaleza, reemplaza el contacto directo con la tierra, pero es similar al que tendríamos si camináramos descalzos. En este lugar recomiendan usarla entre 10 y 20 minutos antes de dormir para meditar. "Puede ayudar a reducir la ansiedad, combatir el insomnio y equilibrar los estados de ánimo", justifican especialistas del resort.
'FLOATING BRUNCH'
Esta costumbre, de moda también en otros enclaves asiáticos como Bali, consiste en despertar con vistas al océano y darse un chapuzón de buena mañana disfrutando de un desayuno reconfortante que baila de un lado a otro en la piscina. Zumo recién exprimido, gachas de avena y chía, fruta tropical, dulces que se acaban de hornear, huevos revueltos o escalfados con salmón...
Otra liga para empezar el día por todo lo alto. No es de extrañar que un servicio tan cuqui como presentar la comida en un corazón que viaja flotando en el agua se haya vuelto viral y ya se exporte desde Maldivas a otros lugares de clima cálido, como el té de la tarde o el regalo de bienvenida. De una moda a un pilar al que también se suma el típico picnic de playa para contemplar el atardecer.
LA VIDA MARINA
Si el cambio climático no lo cambia, dicen que un 70% del planeta es agua. Para no perderse nada es necesario adentrarse en los océanos. En Maldivas el buceo es una actividad recurrente, que suele estar incluida en todos los packs turísticos, y existen numerosas empresas de buceo.
Alrededor de estos 26 atolones abundan las mantas, pero también es precioso poder nadar entre tortugas marinas, peces tropicales de colores, rayas y multitud de tiburones de muchas especies diferentes. Por esto es uno de los lugares más especiales del mundo para los amantes de la vida acuática.
NATURALEZA Y DEPORTE
Los maestros de yoga formados en India cuentan que no es como cualquier ejercicio físico, pues la unión del cuerpo y la mente bajo el control de la respiración tiene un gran poder para desconectar desde adentro hacia afuera. En Maldivas, además de retiros de varios días, se explora la práctica en numerosas vertientes, desde el activo vinysa al meditativo hatha, pasando por el acro yoga sobre un instructor experimentado. Una manera de salir de 'lo normal' cuando se está de vacaciones: recurrir al gimnasio o el entrenador personal del hotel y salir a correr por la playa, que también.
Allí apenas se requiere de un bañador y crema solar para practicar todo tipo de deportes, con la ventaja de estar inmersos en el agua y rodeados de palmeras. Un estudio del Instituto de Salud Global de Barcelona asevera que la conexión con entornos azules y verdes mejora la salud mental. También otra publicación en Scientific Reports anima a pasar dos horas en la naturaleza para no sentirse decaído y falto de energía. Razón de más para agarrar la tabla.
Actividades como el paddle surf, flyboard o kitesurf, mejoran la movilidad, trabajan toda la musculatura corporal y alivian el estrés para sintonizar con uno mismo. Incluso se puede adoptar un coral, como parte de un programa de sostenibilidad de Anantara, que ha contratado un biólogo marino pendiente de no producir ni incorporar plástico, instalar paneles solares, hacer compost o evitar amenities de un solo uso.
MASAJES ANCESTRALES
El spa en Maldivas se concibe de una manera más holística que en otros destinos. Las terapias incluyen una consulta de bienestar a la llegada, luces, sonidos y aromas envolventes, ayurveda y epigenética. En el citado Anantara Veli, Giles Selves, director general del Cluster, explica que su apuesta incluye sala de vapor y sauna, duchas interiores y exteriores, un jardín de relajación con piscinas de agua caliente y fría, cuidado de la piel con los productos de 111Skin de Harley Street para los diferentes tratamientos y la disponibilidad de una piscina infinita.
En busca de la serenidad que, según numerosos psicólogos debería estar por encima de la felicidad, Maldivas y sus flamantes opciones zen se antojan como un destino imprescindible. De esos que apetecen al menos una vez en la vida. Sin importar que se pierda la maleta. ¿Quién no ha soñado en alguna ocasión con perderse en una isla desierta?
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