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Aunque el objetivo principal del movimiento LGBTQ+ ha sido la defensa de los derechos y la visibilidad de su propia comunidad, su impacto ha trascendido a la heterosexualidad. Ha construido modelos dignos de analizar y seguir, en algunos puntos clave, para potenciar la satisfacción sexual; sobre todo el de las mujeres que se acuestan con hombres.
Históricamente, la sexualidad femenina ha sido retratada desde una mirada externa, ajustándose a un formato sexual masculino, basado en cómo se ve y se crea la masculinidad, siendo reduccionista, por tanto. Esto ha afectado negativamente a ambos géneros, pero las evidencias indican que el femenino ha salido mucho más perjudicado. En las relaciones heterosexuales, cisnormativas, o no trans, se han detectado y estudiado numerosas brechas de género, asociadas al deseo, al placer, e incluso al dolor. Estas desigualdades encontradas, sobre todo, en prácticas asociadas a la penetración vaginal con el pene, se han instaurado, normalizado, e incluso naturalizado.
Sentimiento de culpa
Con este discurso social, disfuncional, y las creencias asociadas al mismo, nos hemos llegado a creer aquello de "nos cuesta alcanzar al orgasmo, no tenemos tanto deseo, es normal que nos duela la penetración", e incluso "el problema lo tengo yo, porque soy mujer". Demasiadas personas con vagina hemos asumido nuestra supuesta tara sexual, al menos en algún momento de nuestra vida, aceptando una sexualidad mediocre, o resignándonos, en ocasiones, con una pésima e insufrible vida sexual.
El movimiento LGBTQ+ ha influido en la flexibilización de los roles tradicionales asociados a la heterosexualidad. Por ejemplo, cada vez hay más hombres heterosexuales que adoptan estilos más fluidos, sin cuestionar su orientación. Asimismo, el reconocimiento de relaciones diversas ha generado una revisión crítica en las relaciones de pareja heterosexuales,lo cual ha fomentado modelos no monógamos éticos, que han sido más visibilizados desde círculos queer. De hecho, la "sex-positive culture" es impulsada, en gran parte, por la comunidad LGBTQ+.
Un modelo diferente
Pero ¿qué sucede cuando nos asomamos al universo del sexo entre mujeres? Más allá del morbo o los mitos, lo que encontramos es un modelo de sexualidad más centrado en el placer, la comunicación, el juego prolongado y el conocimiento mutuo. Y sorprendentemente, o no tanto, también una mayor satisfacción.
Como psicóloga y sexóloga, me apasiona analizar que las experiencias sexuales entre mujeres, teniendo ambas vulva, vagina y clítoris, pueden beneficiarnos a todas las personas, más aún a las mujeres heterosexuales, ya que son ellas las que más visitan mi consulta. Pero no se trata de copiar una orientación, sino de aprender de los modelos que mejor funcionan en el placer compartido.
Enfoque mindfulsex
"El placer es un derecho, no un privilegio. Y debe vivirse con autenticidad", declaran desde Womanizer, marca referente y una de las pioneras en bienestar sexual femenino, con motivo del Mes del Orgullo. Desde este enfoque mindfulsex, de toma de consciencia de la propia sexualidad, nos revelan los hallazgos más interesantes que mostraron sus estudios, junto con otras investigaciones relevantes, para resolver el misterio de nuestro placer sexual.
¿Qué tienen en común las mujeres que reportan mayor satisfacción sexual? ¿Y qué podemos aprender de ellas?
Más orgasmos, mejor comunicación
El 86% de las mujeres lesbianas dice alcanzar el orgasmo siempre, o casi siempre, durante el sexo. En cambio, entre las mujeres heterosexuales esta cifra baja al 65%.
Esta brecha del placer, y los orgasmos, ha sido objeto de estudio por parte de publicaciones científicas como Archives of Sexual Behavior, estando directamente relacionados estos datos con las prácticas, el tiempo dedicado a la estimulación y la escucha activa del deseo.
La duración importa... y mucho
Los encuentros sexuales entre mujeres duran más que los de parejas heterosexuales o incluso entre hombres gay, según una investigación publicada en The Canadian Journal of Human Sexuality.
Este tiempo extra se traduce en más juego previo, más conexión emocional y más oportunidades de alcanzar el orgasmo. Las lesbianas no sólo llegan más, sino que lo hacen con menos prisa y más disfrute.
Menos sexo, más calidad
Algunos datos, como los publicados en Journal of Sex Research, indican que las parejas lesbianas tienen sexo con menor frecuencia que las heterosexuales. Sin embargo, reportan niveles de satisfacción sexual más altos.
La clave está en la calidad del encuentro, no la cantidad. La comunicación, la variedad de prácticas y la atención al placer mutuo marcan la diferencia.
Lo que la heterosexualidad puede aprender
1. Escucha activa y empatía erótica: prestar atención a los detalles y los tiempos del otro.
2.Diversidad de prácticas: estimulación oral, penetración con los dedos y masturbación mutua, son las más habituales según la investigación Sexual behaviour of lesbians and bisexual women - PMC. El uso de juguetes en pareja es habitual entre ellas, y elegir juguetes con batería de larga duración, como el succionador de clítoris Enhance, de Womanizer, ¡con batería de hasta 2 horas!, invita a recorrer los cuerpos y dedicar tiempo a la estimulación genital, sin prisas ni interrupciones.
3. Juegos largos, sin presión: el placer femenino, a veces, necesita tiempo y calentamiento progresivo. Y el masculino, en muchas ocasiones, también.
Educación sexual y juguetes: aliados del placer
Poner el foco en al educación sexual es clave. La falta de ésta es una barrera importante para tu placer y salud sexual. Existen productos sexuales diseñados para todos los cuerpos, géneros y orientaciones. La versatilidad de algunos de ellos, como Sync Lite de We-vibe, facilitan la utilización en pareja y la satisfacción de ambas partes, cuestión que no siempre se prioriza dentro de las prácticas pene/vagina.
Solicita información a las profesionales cualificadas en psicosexología. Conoce, analiza, experimenta y permítete sentir y disfrutar aquello que consideres, siendo coherente con tu esencia sexual. De poco suele servir lo que le funciona a tu amiga; pero quizás pueda darte alguna idea para adaptarla a tu manera de vivir la sexualidad.
Curiosidades respaldadas por la ciencia
- La masturbación es una fuente de autoconocimiento, y su uso frecuente, también en pareja, mejora la vida sexual.
- La comunicación sexual es un gran predictor de satisfacción.
- El 70% de las mujeres necesita estimulación directa del clítoris para llegar al orgasmo.
Derribar tabúes, abrir puertas
Hablar del sexo no debería ser tabú. Conocer otras realidades puede ser una fuente de inspiración y un entrenamiento para desarrollar la empatía. El cambio empieza con una decisión: la de priorizarse.
