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Después de 50 años desde la aparición de los primeros modelos en el mercado internacional, el icónico sofá Sandra, que actualmente se produce en una versión más confortable, aunque respetando los estándares del modelo original, todavía no existe una explicación al porqué de dicho nombre.
Muchos son los que han apuntado que tiene que ver con el hecho de que su diseñador haya sido una mujer, la creativa Annie Hiéronimus; de las pocas que pudieron hacerse un sitio en el diseño ya entrados los años 70.
Otros, sin embargo, señalan que simplemente se debió a una cuidada campaña de márketing promovida desde el departamento de relaciones públicas de Cinna, su primera editora, empresa que forma parte del conglomerado empresarial de la firma francesa Roset.
Los primeros pasos de un icono extraconfortable
Cuando la diseñadora Annie Hiéronimus entró en Cinna, a mediados de los años 70, no hacía mucho que se había licenciado en Artes Aplicadas en París. En aquellos tiempos la rigidez y los códigos de diseño, dominados por una época donde la geometría era fundamental en el campo del mobiliario, eran la base de muchos productos.
Y cuando ella realizó los primeros bocetos de Sandra, impuso la fluidez de las curvas y el movimiento visual en una pieza estática que, además, representaba una figura escultórica. Su innovadora espuma, totalmente revolucionaria para la época, consiguió que el cuerpo encontrase la perfecta adaptabilidad a un asiento sumamente cómodo.
Con forma de flor y de línea superfemenina
En un principio, la diseñadora apostó por las formas envolventes que se inspiraban en la peonía, una flor cuyo armazón se organiza alrededor de un sinfín de pétalos que se escalonan unos encima de otros, pero esa idea primigenia dio paso a un modelo más amplio, que permitía la misma sensación de acomodo, pero que era mucho más libre y menos rígido.
Una serie de capas superpuestas, de contornos orgánicos, resultaron perfectos para armonizar un asiento que de algún modo te envolvía. La espuma flexible del modelo original conseguía, además, amoldarse como un guante al cuerpo humano, lo que lo convertía en un asiento superconfortable e imitaba la superposición de las prendas de vestir en el mundo de la moda.
Un renacer inesperado y de enorme éxito
Sin embargo, y a pesar de la gran repercusión y el enorme éxito cosechado con este modelo, la productora decidió descatalogarlo en 1987, dejándolo un poco en el olvido. Pocos años después y debido a los cambios estéticos del momento, fue rescatado esta década, cuando resurge en una versión aún más cómoda, con mayor densidad de espuma y un centímetro más de profundidad.
Actualmente, se produce en 800 combinaciones de colores e incluso hay modelos acabados en piel. Eso sí, este icono se sigue produciendo a mano de manera artesanal y siguiendo los archivos originales de los modelos en las fábricas que la empresa tiene en Briord.
Un modelo para replicar y producir en serie
Y como no podía ser de otro modo, la rueda de la producción por conseguir el mismo éxito que este modelo lleva a diferentes productoras a inspirarse en sus curvas, materiales y estructura. Así, el modelo Mati de Sklum replica la línea principal del original con una estructura semejante, sólo que le incorpora la posibilidad de convertirlo en una confortable cama auxiliar, un extra que se completa con un acabado en camel de total actualidad.
Algo semejante vemos en el modelo Kaelle de los italianos de Micadoni, que ahonda en el aspecto extrasuave y envolvente del asiento para adaptar sus líneas curvas a su propio modelo.
Originales Mid Century y precios exclusivos
El efecto vintage del momento que llevamos viviendo desde finales de los años 90 y que recuperó el verdadero sentido de la piezas originales ha convertido el mercado de segunda mano y de las subastas en los escenarios perfectos para encontrar auténticos modelos de los 70.
Aquí cada pieza vale lo que cada uno quiera pagar, pero en plataformas como Pamono o la exclusiva sala de subastas Sotheby's son verdaderos expertos en hacerse con los modelos más buscados. Modelos ya convertidos en verdadera historia del mueble contemporáneo.





