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Porque una mascota no es un bolso de lujo: el gato de Taylor Swift ahora es ilegal (al menos en los Países Bajos)

De un tiempo a esta parte y en gran medida debido a que celebrities como Taylor Swift, Ed Sheeran o Claudia Schiffer los han mostrado sin descanso en redes, ciertas razas de gatos, como el Scottish Fold, se han puesto de moda. Su aspecto encantador ha hecho el resto y los ha elevado a best sellers, al nivel de un it bag. Ahora hay gobiernos, como el neerlandés, que los han prohibido. Porque detrás de su aspecto cuqui hay una realidad muy dolorosa...

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Taylor Swift pasea por Nueva York con su gato Meredith Grey, de la raza Scottish Fold.
Taylor Swift pasea por Nueva York con su gato Meredith Grey, de la raza Scottish Fold.GETTY IMAGES

Una de las criaturas más fotografiadas del mundo duerme sobre cojines de seda, viaja en jets privados y aparece con frecuencia en los brazos de una de las mujeres más influyentes del planeta. Meredith Grey,uno de los gatos de Taylor Swift, acumula millones de visualizaciones y una legión de admiradores que reconocen al instante sus ojos enormes y sus pequeñas orejas dobladas hacia delante. Lo que casi nadie sabe es que, bajo la nueva legislación de bienestar animal aprobada en Países Bajos, ni Meredith Grey ni sus hermanos de raza podrán ya criarse ni comercializarse en el país. Y no porque sean exóticos o peligrosos, sino porque la mutación genética que les proporciona ese aspecto encantador está asociada a graves problemas de salud (la misma mutación genética que pliega sus orejas causa osteocondrodisplasia, enfermedad que provoca cartílagos anormales, dolor crónico, artritis severa y deformidades esqueléticas). Lo cuqui, en este caso (y no sólo en este), tiene un precio demasiado alto... para el gato.
Swift no es una excepción. El Scottish Fold -la raza a la que pertenece su gato- se convirtió en un icono de la culturacelebrity mucho antes de entrar en el debate ético europeo: Ed Sheeran con su gato Calippo,Claudia Schiffer con Chip o la influencer británica Molly-Mae Hague con Eggy y Bread contribuyeron a poner de moda esta raza que, en realidad, es fruto de la (desafortunada) acción humana. Si por la naturaleza hubiese sido, el Scottish no existiría. O sería una excepción.

Por su parte, otras celebs como Demi Lovato han contribuido a popularizar otra de las razas ahora cuestionadas (y prohibidas en Países Bajos), la Sphynx (gato Esfinge), reconocible por su ausencia total de pelo. Muy singular, sí, pero a costa de su sufrimiento, como le ocurre a otros gatos: "Las más gravemente afectadas son las razas de gatos braquicéfalos, como los persas, que sufren dificultad para respirar, problemas en la piel y en los ojos, así como los Scottish Fold, que pueden desarrollar artritis dolorosa, y los gatos sin pelo como los Sphinx, con mayor susceptibilidad a infecciones cutáneas, problemas de termorregulación, riesgo de quemaduras solares y otras patologías relacionadas con la piel... Pero existen otras patologías con componente genético, como por ejemplo la cardiomiopatía hipertrófica felina, más presente en determinadas razas, y en las que se debe realizar un cribado para evitar la reproducción de ejemplares afectados y reducir su incidencia", explica Manuel Lázaro Rubio, vocal de Imagen y Difusión del Colegio Oficial de Veterinarios de Madrid.

En Escocia no está autorizada la cría del 'escocés'

Por suerte (para los gatos), hoy Europa empieza a preguntarse si la estética adorable de estas razas merece ese coste para el animal. Al anunciar la normativa, el ministro de Pesca, Seguridad Alimentaria y Naturaleza neerlandés, Jean Rummenie, fue así de explícito: "Es inaceptable que los animales sufran innecesariamente debido a sus características físicas".La medida de su Gobierno fue respaldada por asociaciones veterinarias europeas, que celebraron el paso como un cambio de paradigma: priorizar la salud frente a la apariencia en la relación entre humanos y mascotas. Alberto Díez Michelena, director de la Asociación Nacional de Defensa de los Animales (ANDA), cree que la medida neerlandesa "es, evidentemente, buena, de hecho, muy buena. Las selecciones genéticas buscando animales con unas características determinadas han originado graves problemas de salud".

Aunque la decisión de los Países Bajos ha sido la que ha encendido el debate internacional, no surge en el vacío. En los últimos años, varios países europeos habían comenzado a cuestionar la cría de animales seleccionados por rasgos físicos asociados a enfermedades hereditarias:Austria y la región belga de Flandes limitaron la reproducción de gatos Scottish Fold, Escocia -paradójicamente, el lugar donde se originó la raza- dejó de autorizar su cría, y legislaciones de bienestar animal en países como Suecia o Noruega ya impedían de facto fomentar líneas genéticas consideradas perjudiciales para los animales. En cuanto a España, como explica el director de ANDA, "la Ley 7/2023 sobre Protección de los Derechos y el Bienestar de los Animales ya introduce prohibiciones relativas a selecciones genéticas, pero sin cerrar el círculo ni detallar especies en concreto. Puesto que ahora esta Ley se está desarrollando en Reales Decretos, quizás es una buena oportunidad para introducir especies concretas".

Díez Michelena considera esencial "disponer de una legislación que fomente la tenencia responsable y recapacitada, preventiva, que priorice la adopción frente a la compra y que establezca un listado de especies susceptibles de comercio y tenencia (Listado Positivo) quedando prohibidas todas las demás. La Ley 7/2023 es un buen punto de partida al igual que ciertas legislaciones autonómicas, pero no podemos quedarnos en el punto de partida, hay que avanzar y desarrollar los principios ya contemplados y ser capaces de hacerlos cumplir. Podemos decir que no partimos de cero, pero queda mucho por hacer y desarrollar".

Por su parte, el vocal de Imagen y Difusión del Colegio Oficial de Veterinarios de Madrid explica la postura de su colectivo: "No tenemos claro que la prohibición sea la vía en este y otros muchos casos de enfermedades genéticas, tanto en perros como en gatos. Lo que sí tenemos absolutamente claro, y así se han posicionado las asociaciones de veterinarios, es que deben evitarse los fenotipos exagerados en determinadas razas, realizar pruebas de detección precoz, cribados de enfermedades y eliminar esos ejemplares de la reproducción; y hacer todo lo posible para reducir enfermedades, teniendo como máximo objetivo la salud y el bienestar animal. Educar a los futuros propietarios para que elijan ejemplares en los que prevalezca la salud sobre otras consideraciones, es una tarea de gran importancia, la sensibilización es fundamental al abordar estas cuestiones".

Añade Lázaro Rubio que los veterinarios europeos comparten un compromiso común: "Las prácticas de cría deben priorizar siempre la salud y el bienestar animal por encima de la estética o los intereses comerciales" y añade que la Sociedad Internacional de Medicina Felina (ISFM) está trabajando con la Federación de Asociaciones Veterinarias Europeas de Animales de Compañía (FECAVA), y la Federación de Veterinarios de Europa (FVE), "para desalentar la promoción de razas de gatos con conformación extrema en la publicidad. De igual forma hay líneas similares de trabajo en razas caninas".

El mensaje: deberían desaparecer

Volviendo a los Países Bajos, la principal diferencia respecto al resto de medidas nacionales ha sido que no sólo regula a los criadores, sino que plantea una pregunta necesaria: si algunas de las mascotas más deseadas del mundo deberían dejar, sencillamente, de formar parte de nuestro futuro doméstico. Vamos, de existir.

En cualquier caso, la nueva ley neerlandesa abre un camino que en el país podría llevar a medidas similares con perros cuyo sufrimiento por causas ajenas a la selección natural (sino provocada, forzada, por el hombre) está más que constatado, empezando por todos los braquicéfalos (de cara achatada, como los bulldogs franceses; Países Bajos ya restringió en 2019 la cría de perros con hocico demasiado corto, que sufren importantes problemas respiratorios); el adorable Cavalier King Charles spaniel (que tienen el cráneo demasiado pequeño para el tamaño de su cerebro y sufre por ello dolor neurológico crónico); el Shar Pei (entre otros problemas sus pliegues le produce infecciones cutáneas crónicas)...

La cuestión, sin embargo, va más allá de la normativa y nos obliga (o debería obligarnos) a mirar en otra dirección menos evidente: nosotros. Porque si estas razas han llegado a convertirse en fenómeno global no ha sido sólo por decisiones de criadores o celebrities, sino por el éxito que han tenido entre los usuarios de las redes. Estamos programados naturalmente para que determinados rasgos que nos recuerdan a los niños y cachorros nos enternezcan, lo llevamos en el ADN. La paradoja contemporánea es que, gracias a la selección genética y a la amplificación de las redes sociales, esos mismos rasgos pueden reproducirse artificialmente en animales adultos, convirtiendo la vulnerabilidad en un ideal visual global.

Este perro tan 'mono', el Cavalier King Charles spaniel, tiene la desgracia de que el cerebro le suele crecer más que el cráneo, así que sufre con frecuencia, entre otros problemas, dolor neurológico constante.
Este perro tan 'mono', el Cavalier King Charles spaniel, tiene la desgracia de que el cerebro le suele crecer más que el cráneo, así que sufre con frecuencia, entre otros problemas, dolor neurológico constante.GETTY IMAGES

Y las redes sociales hicieron el resto

Las redes sociales, comenta Alberto Díez Michelena, "al igual que en el pasado otros medios audiovisuales y de entretenimiento social, son parte, no exclusiva pero sí importante, de un problema que, de hecho, va más allá de la situación que aquí comentamos. Hacen que ciertas razas se pongan de moda (no necesariamente las que mejor se adaptan a nuestra situación personal de vida, tiempo o vivienda) fomentando la adquisición compulsiva y poco reflexionada de ese animal de compañía concreto; fomentan la búsqueda de características estéticas concretas y desde ahí el paso a la selección genética y a la degeneración de las razas y los problemas de salud; inducen a la compra de animales exóticos y su introducción en nuestros hogares sin conocer sus necesidades, que en muchos casos va a ser imposible satisfacer. A medio plazo nos han generado un gran cantidad de problemas de bienestar animal y sanidad animal".

Las imágenes que más circulan en redes se comparten y se premian con visibilidad responden a códigos visuales simples y universales: rostros frontales, miradas amplias, expresiones fácilmente legibles incluso en la pantalla de un teléfono móvil. El algoritmo no crea animales, pero sí amplifica determinados rasgos hasta convertirlos en tendencia global. Así, lo que comenzó como una rareza genética termina transformándose en un ideal estético repetido millones de veces, impulsando la demanda y, con ella, la reproducción de características cada vez más extremas. La lógica digital ha empezado a actuar como un criador invisible, seleccionando qué cuerpos -humanos y animales- resultan más deseables en la economía contemporánea de la atención. Tal vez la nueva legislación neerlandesa sirva de punto de partida para que empecemos a reflexionar sobre lo absurdo de dejar que el algoritmo decida qué es atractivo y qué no.