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Casi cinco millones de personas permanecen atentas tras la pantalla a los consejos terapéuticos de la Dra. Julie Smith (Ringwood, Inglaterra, marzo de 1984). Esta psicóloga clínica, con una década de experiencia, fue de las primeras profesionales en utilizar TikTok para divulgar como sanitaria. En un momento en el que nadie lo hacía, e incluso podría decirse que estaba "mal visto" entre sus colegas, pues no se veía serio. Sin embargo, estas píldoras terapéuticas en vídeos de apenas segundos le hicieron acercarse a los jóvenes y posicionarse entre las 100 principales creadoras de la red social de origen chino.
Además, su forma de comunicar y telegenia le llevó a dar el salto a la BBC y CBBC, en programas como Good Morning Britain, BBC Breakfast y CNN International. De hecho, es la psicóloga del programa Life Hacks de BBC Radio 1. Autora del éxito en ventas internacional ¿Por qué nadie me lo dijo antes?, ahora publica Abrir en caso de... (Ed. Diana), un manual de supervivencia emocional en casos difíciles. Vive en Hampshire, Inglaterra, con su marido y sus tres hijos. Para ella, "el trabajo de ser madre es, sin duda, el más importante".
- En su libro afirma que "pedir ayuda fomenta la independencia, no la codependencia". Aunque los psicólogos dicen que, en líneas generales, las mujeres piden más ayuda que los hombres, ¿por qué cree que sienten tanta culpa al hacerlo?
- Las mujeres tienden a ser más críticas consigo mismas. Piensan que son las únicas que se sienten así, que los demás lo están haciendo bien, que todos pueden con todo, y se comparan de manera negativa. A menudo se suele pensar que uno va a ser una carga para los demás si pide ayuda, aunque eso no sea cierto. Pero es una sensación. Nuestros pensamientos reflejan cómo nos sentimos. Cuando nos encontramos mal, solemos pensar de ese modo también.
- Señala que todos sobrestimamos la atención y el juicio de los demás sobre nosotros, que vivimos actuando pensando en el qué pensarán. ¿Cómo podemos entrenar la mente para dejar de vivir bajo esa mirada imaginaria del otro?
- Hay mucha gente en internet que dice: "No te compares con otros", pero como seres humanos eso no es posible. De hecho, compararse puede ser útil. Por ejemplo, cuando llegas a una sala nueva, tu cerebro observa cuál es la cultura del lugar, qué reglas hay, cómo son los demás. Esa comparación te ayuda a entender el entorno. Es una habilidad positiva: te permite ser un buen vecino, un buen miembro de la comunidad. Gracias a esa capacidad podemos mantener buenas relaciones. No se trata de dejar de compararse, sino de dejar de hacerlo mal. En el mundo digital nos comparamos con personas a las que nunca veríamos en la vida real. No es una comparación justa ni útil.
- Y en esa ventana infinita de comparación que se abre en redes sociales, ¿cómo sabemos que nos estamos comparando de una forma sana, para inspirarnos, o negativa, que nos hace sentir peor?
- La mejor forma de saber si una comparación es sana es observar cómo te sientes después. Si te llena de energía y te motiva, es útil. Si te deja insatisfecha y frustrada, no lo es. Una comparación útil se basa en tus propios valores y objetivos, y te permite mejorar tu vida. Por ejemplo, si quiero mejorar en tenis y en mi club hay alguien un poco mejor, puedo observarle, aprender y avanzar. En cambio, compararme con una estrella de cine, con una vida que ni siquiera puedo imaginar, solo me hará sentir mal.
- En un mundo tan conectado, ¿cómo se puede mantener una autoestima sana, si las redes sociales amplifican esa irrealidad con perfiles que solo muestran lo bonito y ocultan lo que hay detrás?
- Es un tema muy real. Hay que ser conscientes de ello. El algoritmo te da más de lo que consumes: cuanto más tiempo pasas en un tipo de contenido, más te muestra de eso. Por eso debemos ser muy conscientes de con qué tipo de contenido interactuamos. Por un lado, podemos dejar de seguir ciertos perfiles. Si paso mucho tiempo viendo a influencers que me hacen sentir celosa, envidiosa o poco atractiva, necesito tomar una decisión firme: dejar de seguirlos. Incluso se puede borrar la aplicación durante un tiempo. Dejar de mirar el mundo digital y concentrarse en la vida real. Al final, depende de nosotros ser conscientes a ese nivel.
- Muchos de sus vídeos llegan a millones de personas y aseguran que les devuelven la calma. ¿Qué prácticas cotidianas recomendaría para recuperar la claridad mental en momentos de crisis?
- Una de las formas más rápidas de tranquilizar la mente es a través del cuerpo. Puede hacerse de muchas maneras, según el contexto. La más sencilla es mediante técnicas de respiración. Si ralentizamos la respiración, disminuye la frecuencia cardíaca y la respuesta al estrés baja. No es difícil: basta con respirar más hondo y despacio, y exhalar más lentamente de lo normal. Exhalaciones largas. Una técnica muy buena es la llamada "respiración en caja", en cuatro tiempos: inhalar en cuatro, mantener en cuatro, exhalar en cuatro y mantener en cuatro. Cuando el cuerpo se calma, puedes centrarte mejor en los procesos mentales.
- ¿Cree que la educación emocional debería enseñarse en la escuela del mismo modo que las matemáticas o la lectura?
- No lo tengo muy claro, porque los profesores ya lo tienen muy difícil y no son profesionales de la salud mental.
A veces se piensa que debemos hablar siempre de salud mental, pero puede no ser lo adecuado. La mayoría de los niños son muy resilientes, y a través del desarrollo normal aprenden muchas habilidades para manejar sus emociones. No debemos darles la sensación de que si se sienten un poco mal es que hay algo malo en ellos. No hay que ir buscando problemas, porque si se buscan, se encuentran. En lugar de eso, debemos centrarnos en las fortalezas, la competencia y la resiliencia. Si se introduce en la escuela, debe hacerse con mucho cuidado. - Vivimos en una época que glorifica la productividad y la inmediatez. ¿Qué impacto psicológico observa en las personas que sienten que nunca hacen lo suficiente?
- La vida moderna ha incrementado las expectativas. Herramientas como el correo electrónico, que supuestamente facilitarían las cosas, han hecho justo lo contrario. Antes se miraba el correo una vez al día y luego se trabajaba. Ahora se espera que trabajes y contestes correos sin parar. Eso ha eliminado los momentos intermedios para recalibrar, recargar energía o simplemente descansar. Entre reuniones, antes uno hablaba con compañeros o tomaba un café; ahora revisa correos y activa su respuesta de estrés. Vivimos en un ciclo de estrés constante, sin fases de recuperación. Por eso al final del año o en vacaciones, cuando por fin descansamos, caemos enfermos. Necesitamos rebelarnos contra eso y recuperar esos pequeños espacios: mirar por la ventana, salir al sol, hablar con alguien...
- ¿A qué achaca el gran éxito de su primer libro?
- Mi primer libro, Porque nadie me lo ha contado antes, habla mucho de la información y las habilidades que se pueden adquirir a través de la terapia o de la experiencia. Mucha gente me dice que lo lleva consigo y que le ayuda en momentos de pánico o crisis. Me halaga, pero no lo escribí para eso. Pongo el ejemplo de un huracán: si llega uno, lo que necesitas son herramientas antes de que ocurra, no cuando ya está encima.
- Su nuevo libro es muy distinto: está escrito en forma de cartas. ¿Por qué eligió este formato? ¿Qué espera que se lleve quien lo lee?
- Cada capítulo aborda una situación concreta que todos vivimos en algún momento. Es una carta personal mía al lector. Le digo: "Mira, estás aquí. Céntrate en esto". Cuando estamos en crisis, la mente está dispersa, confusa. Estas cartas ayudan a enfocar y guiar el pensamiento, ofreciendo fuerza para avanzar.
- Hoy se habla mucho de salud mental y trauma, pero también se usa el término con ligereza. ¿Cómo reconocer cuándo estamos ante una experiencia realmente traumática que nos limita?
- A veces es necesario trabajar con un profesional. En redes sociales hay mucha gente sin formación que habla de estos temas solo por dinero. Si alguien sospecha que un trauma le impide tener una vida plena y con propósito, es difícil gestionarlo solo. Buscar apoyo profesional puede ser muy útil. Y si no se puede, hablar con un amigo de confianza también ayuda. Si sientes que estás atrapado en un ciclo o en algo del pasado, compartirlo puede aliviar. Un profesional, no obstante, es quien mejor puede ayudarte a salir de ahí.
- Cuando se habla de trauma generacional, ¿podemos realmente romper con esos patrones heredados?
- Sí, claro que sí. Lo he visto muchas veces en mi trabajo. No es fácil, pero es posible. Tiene mucho que ver con reconocer los ciclos en los que estamos atrapados. Si alguien ha tenido una infancia difícil, su cerebro crea patrones que más tarde repite, aunque ya no viva esa situación. Eso puede dañar las relaciones y dificultar la vida adulta. Comprender esos patrones a nivel psicológico es el primer paso para romperlos, pero requiere trabajo.
- Muchas mujeres intentan equilibrar trabajo y familia, se olvidan del autocuidado y terminan agotadas. ¿Qué estrategias recomienda para romper ese círculo de exigencia y ese rol de cuidadora?
- No creo que se pueda romper completamente ese ciclo. Ser madre es, sin duda, el trabajo más importante que existe. La mayoría de las mujeres lo reconocen y quieren estar ahí para sus hijos, pero la realidad económica exige que también trabajen. No es fácil. Hay que recordar que no es que las mujeres lo estén haciendo mal: lo están haciendo increíblemente bien, porque la situación es muy difícil. Muchas viven con culpa constante: se sienten mal cuando trabajan y también cuando cuidan de los niños. Necesitamos un cambio cultural que reconozca ese esfuerzo. Si hubiera más flexibilidad laboral, sería ideal, pero la mayoría de los padres no la tienen. No debemos juzgar a ninguna madre, sino apoyar lo máximo posible.
- A menudo se habla del "síndrome de la mujer fuerte", de la presión por no mostrarse vulnerable. ¿Por qué cree que ocurre?
- Depende mucho de la persona y del entorno. No creo que intentar ser fuerte sea algo malo: te ayuda a ser resiliente.
Las personas muestran su vulnerabilidad cuando se sienten seguras para hacerlo. No es que las mujeres lo estén haciendo mal, es que a veces no tienen espacios seguros para ser vulnerables. Por eso la comunidad y el apoyo entre mujeres son fundamentales. La vida moderna nos ha separado: trabajamos, cuidamos de los niños y apenas queda tiempo para compartir con otras. Hay un dicho en inglés: "Para criar a un niño hace falta todo un pueblo". Eso nos recuerda la importancia de la comunidad. No es un problema individual, sino colectivo, de toda la sociedad. - Si tuviera que escribir una carta para "abrir en caso de... sentirse perdida", ¿qué frases incluiría?
- Cuando te sientes perdida, lo más importante es no quedarte dentro de tu cabeza. La mente es como una sauna: es buena si estás un rato, no si te quedas demasiado tiempo. Conecta con otros seres humanos. No es fácil, pero es la mejor forma de salir de tus pensamientos. Somos seres sociales: los vínculos con los demás son fundamentales para lidiar con el estrés y mejorar la salud mental.
Abrir en caso de...
Está editado por Diana y se puede comprar aquí.
