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Si le preguntas a un nutricionista por dónde empezar a cuidarte, la respuesta es siempre la misma: fuera los ultraprocesados. Es la única unanimidad de una ciencia donde todo se discute, especialmente en redes sociales. Pues bien, el hombre más poderoso del mundo, Donald Trump, se alimenta de ellos, y su propio jefe de sanidad, Robert F. Kennedy Jr., lo ha confirmado.
Comida basura
"Lo interesante del presidente es que come comida realmente mala, que es McDonald's, dulces y Coca-Cola light, pero bebe refrescos dietéticos en todo momento. Tiene la constitución de una deidad, no sé cómo está vivo, pero lo está", ha afirmado el secretario de Salud de Estados Unidos en The Katie Miller Podcast, donde respondió a cuestiones sobre sus guías alimentarias para eliminar los ultraprocesados, la famosa pirámide invertida que tanta polémica ha generado y, de paso, confesó el chascarrillo de quién en el gabinete tenía los hábitos alimenticios más "desquiciados".
Según Kennedy, existe la percepción de que Trump se "llena de veneno todo el día" cuando está de viaje, aunque el propio presidente afirma que solo elige comida rápida en esas circunstancias porque confía en los estándares de las grandes corporaciones y no quiere enfermarse. Por el contrario, cuando se encuentra en Mar-a-Lago o en la Casa Blanca, consume "comida realmente buena".
"No sabes cómo sigue caminando, mucho menos siendo la persona más enérgica que cualquiera de nosotros haya conocido jamás... pero creo que en realidad come comida bastante buena usualmente; quiero decir, tiene una salud increíble", aseveró Kennedy. Incluso añadió que el Dr. Oz miró sus registros médicos y dijo que "tiene el nivel de testosterona más alto que jamás haya visto en un individuo de más de 70 años". Pero su dieta es la opuesta a la de Kennedy, relató, quien se basa en "carne y vegetales fermentados como el chucrut", que lleva a fiestas y cenas en restaurantes para mantener su régimen.
Qué dicen los expertos
Preguntamos a nutricionistas sobre esta aparente paradoja de la salud de hierro alimentándose como Donald Trump. "Todos hemos visto al presidente de Estados Unidos comiendo hamburguesas alguna vez. Y no hay que ser nutricionista para saber que alimentarse en gran medida, aunque no sea exclusivamente, a base de comida chatarra y refrescos está muy lejos de lo saludable", asegura Ismael Galancho, el dietista-nutricionista de Leo Messi.
El dietista recuerda experimentos como el documental Super Size Me, donde el director Morgan Spurlock se alimenta durante 30 días exclusivamente con comida de McDonald's. "Muestra un rápido deterioro de su salud", continúa.
"Por cada bocado que das, la ingesta calórica es altísima, unido a una baja densidad nutricional. Esto significa que ingieres muchas calorías y pocos nutrientes esenciales y vitaminas", aclara. Pero no deben preocuparnos únicamente las calorías. "Este tipo de hamburguesas tienen una alta cantidad de grasa saturada, grasas trans y también azúcares".
La importancia del resto de hábitos
Para Galancho, el efecto de esta mala alimentación siempre va a ser negativo. Pero, ¿cuánto de negativo? "Dependerá del resto de hábitos", responde. Una de las cosas que siempre pasa en todos los sectores es que se nos olvida que somos un 360, reflexiona Galancho. Los nutricionistas suelen pensar que la alimentación es lo más importante; los profesionales del fitness que el ejercicio es lo esencial; los psicólogos que el estrés o la gestión de la ansiedad, cuando... todo es importante y está interconectado.
"Si tú comes mucha comida de ese tipo, además eres sedentario, duermes mal y sufres estrés, los daños son enormes. Ahora, si tú tomas la hamburguesa pero eres una persona que hace mucho ejercicio, de hecho hay muchos deportistas que se alimentan así también, que duerme bien y descansa, el impacto va a ser mucho menor", explica.
Viendo a Donald Trump, seguro que no es un deportista de élite ni hará mucho ejercicio; por lo tanto, ese tipo de alimentación va a ser negativa. "Pero, primero, seguramente no coma solo a base de eso y, luego, tiene otros hábitos de empoderamiento: es una persona narcisista, por lo tanto, tiene unos niveles de tolerancia al estrés bastante buenos, socializa bastante bien y eso puede amortiguar un poco el impacto negativo", profundiza Galancho.
El problema de la dopamina rápida
La nutricionista de Neolife, Adriana Martín Peral, apunta otra reflexión interesante: bebidas refrescantes, snacks o comida rápida se diseñan cuidadosamente para estimular el sistema de recompensa del cerebro y que, por lo tanto, queramos seguir tomándolos. ¿Por qué un simple bocado puede convertirse en una cadena de antojos?
"La respuesta está en una combinación precisa de ingredientes. Estos productos no son alimentos simples, sino formulaciones sometidas a numerosos procesos industriales. A diferencia de la comida casera, los ultraprocesados suelen incluir aromas, aditivos y potenciadores del sabor que amplifican artificialmente la experiencia gustativa, haciendo que cada bocado parezca más intenso y placentero".
Aunque estos aditivos no aportan valor nutricional, según la nutricionista, sí estimulan los sentidos, generando una sensación de disfrute que invita a seguir comiendo. "En el fondo, se trata de una estrategia química y sensorial: pequeños ajustes en la formulación que, combinados con otros factores, dificultan percibir la saciedad y hacen que detenerse resulte mucho más complicado".
Consecuencias para la salud
A corto plazo se traducen en liberación de dopamina, el neurotransmisor del placer: "Dispara los niveles de glucosa en sangre y provoca caídas posteriores que generan más antojos. Se crea así un círculo continuo que provoca fatiga e hinchazón después de comer, cambios bruscos de energía y más hambre al poco tiempo".
Ambos expertos advierten: un consumo reiterado de este tipo de alimentos provocará problemas de salud como obesidad, diabetes tipo 2, enfermedades cardiovasculares, problemas digestivos y mayor riesgo de padecer ciertos tipos de cáncer. "Entender cómo funcionan estos mecanismos nos permite tomar decisiones más conscientes y optar por alimentos reales la mayor parte del tiempo, reduciendo la influencia de estas estrategias diseñadas para mantenernos comiendo más", concluye Martín Peral. En definitiva, carga a tu cuerpo con la mejor gasolina porque, a menos que poseas la 'constitución de una deidad', los ultraprocesados son un veneno que tu metabolismo no podrá perdonar a largo plazo.

