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El refranero español contiene un extenso listado de refranes y dichos sobre meteorología. Son pinceladas de sabiduría proverbial que han ido pasando de generación en generación y cuya función es predecir el tiempo. Aunque hoy la tecnología proporciona previsiones meteorológicas muy precisas, dichas expresiones siguen empleándose con frecuencia. Para muestra, este botón "hasta el 40 de mayo no te quites el sayo".
A buen seguro que el lector ha escuchado y utilizado este refrán meteorológico en innumerables ocasiones, en ocasiones mencionando sólo la primera parte: "hasta el cuarenta de mayo"...
Este dicho popular hace referencia a que las variaciones estacionales del clima no se rigen por el calendario. De esta manera, muchos tienden a pensar que el calor se asienta en cuanto llega junio, con el verano a la vuelta de la esquina. Cierto es que los termómetros llevan semanas subiendo y que incluso hay días de calor intenso, pero, pese a esas señales del cielo, el refrán viene a persuadir al personal: el frío aún puede regresar y toca estar precavidos. Se trata de un consejo.
El significado del refrán no contiene demasiado misterio. Divido en dos partes, en la primera tenemos "hasta el 40 de mayo". Partiendo de que el quinto mes del año tiene 31 días, el 40 de mayo nos arrastra hasta el 9 de junio. Esta es una fecha orientativa, no matemática, por lo que en realidad quiere decir "hasta pasado mayo, en los primeros días de junio". Hace referencia a la inestabilidad de la primavera, especialmente por esas fechas.
La segunda parte de la expresión es "no te quites el sayo". Aunque la expresión es muy popular, muchos no saben qué es lo que no hay que quitarse de encima. El sayo, según la definición de la Real Academia Española (RAE), es una "prenda de vestir holgada y sin botones que cubría el cuerpo hasta la rodilla". Era una suerte de túnica, aunque había diferentes tipos, que usaron aldeanos, artesanos y niños hasta el siglo XVII.
El refrán tiene algunas variantes en las que se le suma una coletilla. Ahí están, por ejemplo, el "Hasta el cuarenta de mayo no te quites el sayo, y en llegando San Miguel te lo vuelves a poner"; el "Hasta el 40 de mayo no te quites el sayo y, si eres de Albacete, hasta el 47" o el "Hasta el 40 de mayo no te quites el sayo; y si vuelve a llover, vuélvetelo a poner".
Respecto al origen de la expresión, se sabe que se emplea desde hace siglos, si bien no hay una fecha ni un acontecimiento concreto que suponga el nacimiento de la frase. No obstante, en el siglo XVII ya encontramos un par de referencias en el Vocabulario de refranes y frases proverbiales (1627), de Gonzalo Correas: "Hasta mayo no te quites el sayo" y "Guarda el sayo para mayo".
Ya en 1883, el paremiólogo, lexicólogo y poeta Francisco Rodríguez Marón publicaba la obra Cien refranes andaluces de meteorología, cronología, agricultura y economía rural recogidos de la tradición oral (Biblioteca de la Universidad de Sevilla). En esta obra se enmarca un poema con el refrán tal como lo conocemos en la actualidad:
"Hasta el cuarenta de mayo
no te quites el sayo;
Y si vuelve a llover,
vuélvetelo a poner. "
Un siglo después el escritor barcelonés Joan Gomis firmó también una versión de este castizo refrán. Tomó como base el texto de origen sevillano para moldear su particular creación literaria:
"Hasta cuarenta de mayo
no te quites el sayo;
y si el tiempo es importuno,
hasta el cuarenta de junio".
Este no es el único dicho popular sobre mayo y junio del refranero meteorológico. La lista es extensa: "Cuando marzo mayea, mayo marcea"; "Por mayo, llueve a rayos"; "Mayo arreglado, ni frío ni acalorado; ni muy seco ni muy mojado"; Mayo y junio hacen un mes, que el mejor del año es; "Si en junio llueve, en invierno nieva"; Agua por San Juan quita vino, aceite y pan" o "En junio hay día para casar, enviudar y volver a casar", por citar sólo algunos ejemplos.


