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No resulta sencillo hablar de niños mimados, ya que nadie quiere sentir que está criando mal a su hijo. Sin embargo, reconocer que se han cometido algunos errores es fundamental para educar bien.
Mimar no es lo mismo que amar. El problema no es dar cariño, sino no poner límites claros y consistentes. Detectar ciertas señales a tiempo puede evitar conflictos mayores en casa, en el colegio y en su vida adulta.
¿Qué es un niño mimado?
Como explican desde Bemindup, proyecto educativo de apoyo y estimulación cognitiva, un niño mimado es un "niño que ha sido sobreprotegido en exceso provocando actitudes y comportamientos egocéntricos e inmaduros". Suele estar acostumbrado a que sus deseos se cumplan de inmediato, a que los adultos se adapten a él y a no tolerar bien la frustración.
Esto no ocurre porque los padres sean malos, sino muchas veces por cansancio, culpa, falta de tiempo o miedo al conflicto. El resultado suele ser un menor con dificultades para respetar normas, manejar emociones y convivir con otros.
10 señales que indican que un niño está mimado y los padres pasan por alto
Con límites firmes, coherencia y mucha paciencia, es posible reconducir la situación. El primer paso es identificar si nuestro hijo está mimado. Para ello, la psicóloga Tais Pérez indica las señales en las que debes fijarte:
- Tiene berrinches frecuentes: no se trata de uno ocasional, sino de rabietas intensas que tienen lugar tanto en casa como fuera.
- Nunca está satisfecho: siempre quiere más, ya sea otro juguete, otro plan u otra cosa. No suelen estar contentos con nada.
- No ayuda en casa: no colabora ni en tareas mínimas acordes a su edad y reacciona mal cuando se le pide algo.
- Intenta controlar a los adultos: no diferencia entre sus iguales y las personas mayores.
- Te avergüenza frecuentemente en público: hace escenas, grita o desobedece simplemente para llamar la atención.
- No comparte: le cuesta prestar juguetes, turnarse o pensar en los demás, incluso con amigos o hermanos.
- Tienes que rogarle: para que se vista, coma o se bañe, necesitas suplicar, negociar eternamente o ceder en algo.
- Te ignora: no te hace caso cuando le hablas.
- No juega solo: exige atención constante y se aburre con facilidad si no hay un adulto entreteniéndolo.
- Tienes que sobornarlo: solo ayuda si con eso obtiene una recompensa.
