- Narcotráfico en Francia (1) Marsella, silencio o plomo para reinar en el narcotráfico: "Son chicos enloquecidos, drogados, sin código alguno. Algunos matan y luego confiesan con orgullo"
Escena 1. LA COCA DEL PUERTO DE BARCELONA QUE PASÓ POR MARSELLA
A finales de junio de 2025, un buque de mercancías procedente de Chile y que había hecho escala en Ecuador atracó en el puerto francés de Fos-sur-Mer, cercano a Marsella, en el sur de Francia. Se preveía que algunos de los 180 contenedores descargados allí iban a hacer una escala de varias semanas. Uno de ellos contenía bobinas de cartón que escondían tabletas de cocaína. En total, ocultaba 138,5 kilos de farlopa.
Los agentes aduaneros de Marsella descubrieron el envío, pero querían conocer quiénes eran los destinatarios finales. La Dirección Nacional de Inteligencia e Investigaciones Aduaneras de Francia solicitó a la Fiscalía de Aix-en-Provence autorización para realizar una entrega vigilada con el fin de identificar a los dueños de la droga, que fue sustituida por una sustancia inocua. Tuvieron que coordinarse con las autoridades judiciales y policiales españolas.
El contenedor cargado con aquella droga falsa llegó al puerto de Barcelona el 14 de julio de este año. Tres días más tarde, la madrugada del 17 de julio, un grupo de personas accedió al contenedor y retiraron la mercancía, pensando que seguía tratándose de cocaína, y la reintrodujeron en otro contenedor del puerto de la Ciudad Condal.
Ese segundo contenedor acabó en una nave del polígono industrial de Can Parellada, en Terrasa. Durante la explotación del operativo policial, la Guardia Civil detuvo al estibador que trabajó aquel día encima de la grúa que movió el contenedor, al conductor del camión que lo sacó del puerto barcelonés y a los dos receptores de la droga extraída con anterioridad.
Escena 2. LA MARIHUANA QUE CRUZABA LA FRONTERA DESDE GERONA
El 3 de diciembre de 2024, los Mossos d'Esquadra y la policía francesa detuvieron en la comarca catalana del Alto Ampurdán (Gerona) a siete miembros de una organización criminal vinculada al tráfico de marihuana internacional. Todos los arrestados eran hombres de entre 33 y 48 años. La investigación se inició en abril del año pasado. La Policía Nacional francesa había detectado el flujo de grandes partidas de marihuana desde España hasta Marsella. Durante los meses siguientes, los investigadores identificaron a varios integrantes de la red y sus movimientos entre ambos países.
El momento clave de la operación se produjo en junio de 2024, cuando los funcionarios policiales franceses realizaron una operación para detener a varios de los implicados. Tres de ellos lograron huir desde Marsella hacia Cataluña. Eran miembros de una misma familia. Se encargaban de la logística de los envíos, los contactos con los proveedores en Gerona y la organización de los traslados de la droga hasta la segunda ciudad más poblada de Francia.
Las pesquisas policiales continuaron. A principios de diciembre, los Mossos desmantelaron tres plantaciones de marihuana indoor. Una de ellas se encontraba oculta en un búnker subterráneo de unos 60 metros cuadrados en la localidad gerundense de Llers, un pequeño pueblo de alrededor de 1.300 habitantes. Dicha localidad está situada a 15 kilómetros de la frontera con Francia.
Estaba camuflado bajo tierra, simulando una zona de cultivo en la superficie. Todas las plantaciones estaban conectadas ilegalmente a la red eléctrica para alimentar los sistemas de iluminación y ventilación necesarios para su producción.
Escena 3. EL AJUSTE DE CUENTAS EN UN HOTEL DE SALOU GRACIAS A UNA 'ESCORT'
3 de mayo de 2023. Sobre las 22.30 horas, dos hombres de origen marsellés ven un partido de fútbol en la pantalla de un teléfono móvil. Están en la puerta de un hotel de Salou, en Tarragona. De repente, son tiroteados desde un coche que pasa junto a ellos. Uno de esos varones muere en el acto. El otro lo hace horas después, ya en el hospital. Los atacantes les vaciaron el cargador de un fusil kalashnikov.
45 minutos después, los Mossos d'Esquadra localizan el coche de los atacantes en un área de servicio de la autopista AP-7 y detienen a uno de sus ocupantes, un hombre de 24 años. Intentaba huir a la carrera. Antes había tratado de quemar el vehículo, pero no tuvo éxito. Era un coche que alguien había alquilado en Marsella y que luego había sido robado.
Las víctimas eran Omar, de 28 años, y Nadir, de 25. Omar había huido de Marsella hacía unos meses. Tenía pendiente un juicio por homicidio. Nadir tan sólo había ido a visitar a su amigo. Ambos eran miembros del clan Yoda, por ese tiempo una de las bandas de traficantes con más poder de Francia. Su muerte obedecía a un encargo de la banda rival, la DZ Mafia, con quienes los yodas se disputaban el control de los puntos de venta de droga en Marsella y en otras ciudades del sur de Francia.
La investigación abierta pudo constatar meses después que una prostituta señaló a los sicarios la ubicación exacta de Omar. Junto a varias escorts más, se alojaba en el mismo hotel. La chica iba en la parte trasera del coche donde viajaban los atacantes, pero se apeó de él antes de que abriesen fuego. Las pesquisas dieron sus frutos: se detuvo a 13 personas, incluidos los dos sicarios. Ocho de ellas eran mujeres, aunque cuatro quedaron en libertad con cargos por facilitar información a la DZ. Algunos de los hombres detenidos estaban presos. Daban órdenes a sus subordinados desde la cárcel, a través de teléfonos móviles.
Ese año, 2023, la batalla fue encarnizada. Sólo en el país vecino se produjeron 50 asesinatos vinculados al tráfico de drogas en Marsella, según el ministro del Interior, Laurent Nuñez, aunque algunos ajustes de cuenta con origen en la ciudad gala se saldaron al otro lado de la frontera, en tierras catalanas. Según los expertos en la lucha contra el narco en Francia, aquella guerra a sangre y fuego la va ganando la DZ Mafia, que se ha hecho con la mayor parte de los mercados de la droga del sur del territorio francés.
"EN LA COSTA MEDITERRÁNEA, DE GERONA A MARBELLA"
«La Marsella que conocemos no sería posible sin la droga que nos llega por Cataluña y los vínculos que nuestros narcos tienen con los vuestros», explica a Crónica una alta fuente policial que trabaja en la lucha contra el tráfico de drogas en Francia.
«Los jefes traficantes franceses tienen a su gente distribuida por toda la costa mediterránea, desde Gerona a Marbella. A veces los envían unos días y otras los hacen permanecer durante meses. Allí compran partidas de cocaína, de hachís o de marihuana, y luego otros chicos la trasladan a Francia por carretera. La autopista AP-7 a su paso por Cataluña es un punto muy caliente. Para colar la droga por la frontera usan coches caleteados, cambian de conductores, llevan vehículos lanzadera para saber si las carreteras están libres o no de policía... El granero español de los estupefacientes surte de mercancía a los narcos marselleses», sentencia el uniformado.
«En ocasiones son viajes de ida y vuelta que duran sólo unas horas. Pero todo está perfectamente sincronizado. A un lado, los clientes. Al otro, los proveedores», añade.
Hay un enorme mercado francés que abastecer. Según datos de 2023 del Observatorio Francés de Drogas y Tendencias Adictivas (OFDT), el narcotráfico opera en Francia con la participación de 200.000 personas, genera una facturación anual de unos 5.500 millones de euros y abastece, sólo en cocaína, a 1,1 millones de consumidores.
El agente ha aceptado reunirse con un reportero y una fotógrafa de este suplemento en un cafetín junto al mar de la segunda ciudad más poblada de Francia. En los últimos meses ha cambiado de destino, pero durante una década recorrió los barrios de la droga marselleses. Se conoce cada esquina de La Castellane, La Rose, Cité Bassens, Font-Vert...
En el suburbio de La Castellane, al norte de Marsella, se llegan a recaudar 80.000 euros diarios. Allí nació y creció el astro galo del fútbol Zinedine Zidane. Un dibujo de Zizou gobierna la fachada de uno de los edificios de la barriada. El día que Crónica visitó el lugar había una notable presencia policial. El barrio es un conjunto de calles sucias con pasajes que conectan unos bloques de pisos con otros. Hay coches abandonados, sin ruedas, con los cristales rotos, aquí y allá.
El funcionario policial de estupas exige mantenerse en el anonimato para asistir al encuentro. Habla de una ciudad «en psicosis» a causa de los ajustes de cuentas entre los clanes locales. «Marsella se está mexicanizando», asegura, comparando la realidad de la citada urbe, la más violenta de la UE, con lo que sucede en México con los cárteles, que cada año matan a miles de personas.
«Nunca nos habíamos enfrentado a un fenómeno así. Hace cinco o seis años que los narcos de Marsella han dado un salto muy importante en cuanto al nivel de violencia y la amenaza que generan. No sólo se matan entre sí. A día de hoy tenemos jueces especializados en crimen organizado que están amenazados y bajo protección policial. De manera idéntica sucede con algunos directores de cárceles. La labor policial es increíble, pero llegamos hasta donde podemos. Hemos desarticulado casi 15 equipos de sicarios en los dos o tres últimos años. Muchos de sus miembros eran niños. Alguno se grababa antes y después de asesinar. Por eso hablo de la psicosis que vive Marsella. Son capaces de matar en cualquier lugar: en la puerta de un colegio, en el centro de la ciudad... No sólo asesinan en los barrios de la droga».
MACRON DICE LIBRAR UNA "GUERRA" CONTRA LOS TRAFICANTES
El pasado 13 de noviembre, Mehdi Kessaci, de 20 años, fue asesinado a tiros por dos sicarios cuando aparcaba su coche. Era un policía en prácticas sin vínculos con el narcotráfico. Su hermano Amine Kessaci es un reconocido activista francés contra las drogas. El asesinato de Mehdi era un mensaje directo contra Amine.
Así lo entendió también el ministro del Interior galo, quien dijo que se trataba «claramente de un crimen de intimidación». «Este asesinato premeditado no tiene precedentes», añadió Laurent Nuñez. «Representa un nuevo nivel de violencia».
En 2020, Amine Kessaci ya vio cómo mataban a otro de sus hermanos, Brahim, el mayor de los tres. Éste fue encontrado muerto dentro de un vehículo calcinado.
A diferencia de Mehdi, Brahim sí coqueteaba con el tráfico de drogas y habría sido asesinado en un ajuste de cuentas.
El pasado martes 16 de diciembre, el presidente francés, Emmanuel Macron, visitó Marsella, obligado por la deriva sangrienta a la que los traficantes conducen a la ciudad. Ese día, el máximo mandatario galo señaló que el Estado francés se dispone a librar una «guerra» contra los narcos de una ciudad azotada por redes que alimentan homicidios, extorsiones y disputas territoriales.
Macron aseguró que su estrategia incluirá crear módulos carcelarios de alta seguridad para los principales capos y perseguir a los líderes de los clanes que residen en Francia y también a los que están fuera de las fronteras del país. Dijo que se va a «ir a buscar en los países donde están los líderes de las redes —muchos residen en Dubái— para llevarlos ante la justicia».
El presidente galo también prometió incrementar de 200 a 500 euros la multa fija por consumo de drogas. También señaló que se iba a incrementar la colaboración policial en las investigaciones contra los narcos, sabedor de que la mercancía que se vende en Marsella llega, en multitud de ocasiones, a través de las carreteras que conectan el sur de Francia con el norte de la península ibérica.
"NO SÉ SI ya HAY MARCHA ATRÁS"
El abogado Luca Febbraro, un reputado penalista francés, tiene su despacho en la ciudad de Aix-en-Provence, a media hora en coche de Marsella. Entre sus clientes, Febbraro ha contado y cuenta con algunos de los mayores narcos de la ciudad. En el pasado defendió a Mehdi y Lamine Laribi, dos de los principales líderes de la DZ Mafia, una organización que está tratando de monopolizar mediante la fuerza el mercado marsellés de la droga y de todo el sur de Francia.
La DZ Mafia ya ha extendido su poder a ciudades próximas como Nimes o Aviñón. Sus jefes locales están llegando a acuerdos con organizaciones de otros lugares a cambio de ofrecerles protección o de resolverles un problema. A cambio, esta banda se queda con el 50% de ingresos de los puntos de venta del clan que ha recibido la ayuda.
«Es cierto que desde hace unos años Marsella vive una especie de psicosis colectiva. Hay bandas que pretenden hacerse con el monopolio del mercado y no dudan en matar a quien se oponga a ello», explica este abogado.
«El negocio de la droga es una verdadera economía paralela en Marsella. Me atrevería a decir que el 40% o el 50% de la sociedad vive, aunque sea de manera indirecta, del tráfico de drogas», añade Febbraro. «Vivimos una realidad muy alarmante. Creo que en España todavía no sucede nada igual. Pero también pensábamos que esto no sucedería en Francia y mira... El Estado francés ha fallado en su deber de mantener el control y la seguridad en determinados barrios. Ahora ya no sé si hay marcha atrás».
Lllega la sombra del fentanilo
«Lo peor es que ya tenemos informaciones de que ha llegado el fentanilo. De momento, a Marsella no. Pero sí a otras ciudades del sur del país», asegura el agente antinarcóticos francés citado en el texto principal. «Pensamos que ya está circulando en Niza y Toulon. Nos lo dicen nuestras fuentes propias allí. Creemos que se está distribuyendo desde hace unos meses, aunque la información nos llegó hace 15 días». El anuncio es alarmante. El fentanilo estaría consumiéndose ya en Europa. Es un opioide sintético similar a la morfina, pero resulta entre 50 y 100 veces más potente, según el Instituto Nacional sobre Abuso de Drogas (NIDA) de EEEU. En su forma recetada se utiliza para calmar el dolor intenso, aunque también se produce ilegalmente y se distribuye como droga, lo que le sitúa tras el drástico aumento de las muertes por sobredosis en dicho país durante la última década. En España no se tiene constancia de que se haya producido el consumo de fentanilo fuera del circuito médico. Sus efectos incluyen felicidad extrema, aletargamiento, náuseas, confusión, estreñimiento, sedación, tolerancia, adicción, paro respiratorio, pérdida del conocimiento, coma y muerte.







