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Luis Cortés: "El único amor que tengo que sé que nunca se va a acabar es el de mi madre"

Amable, cercano y siempre sonriente, este valenciano se está haciendo poco a poco un hueco en la escena española gracias a un trabajo centrado y constante. "Me raya muchísimo que me vean débil", confiesa

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"Lo que hago choca por mi pinta. Por fuera soy súper negro, parezco un gánster del Bronx. Pero claro, cuando me pongo a cantar llegan las preguntas. Y es normal. Asocias el flamenco a cierta estética. A mí también me pasa. Después digo que soy gitano y ya les cuento todo", explica Luis Cortés. ¿Pero mola ver a un negro cantando flamenco, no?", ríe.

Amable, cercano y siempre sonriente, este valenciano nacido en 2001 y de raíces gitanas y africanas está cautivando al público con su fusión con ritmos como la salsa o el R&B. Con su disco Dolores, un EP de cinco canciones dedicado a los amores de su vida, se está abriendo camino en la escena española gracias a un trabajo centrado y constante. Además, Spotify le ha escogido en su lista de 'Artistas Radar' a los que tener en cuenta este 2024.

"Busco tener una carrera sólida", detalla. "Entiendo que hacer colaboraciones puede ser la manera más fácil de llegar a unos objetivos, pero nosotros queremos trabajar en mí y tener una base fuerte", añade.

Su historia comienza hace cuatro años en el humilde barrio de Burjassot, a unos 15 minutos en coche del centro de Valencia. Un día, aburrido, entró al estudio de su colega Miguel y grabaron una canción un poco por hacer algo. Terminó en los móviles de medio vecindario, lo escuchó un productor musical, empezaron a trabajar juntos, y hasta aquí.

"Pero yo recuerdo cantar desde chiquitito. En casa con mi madre, en el colegio, en todas las fiestas y bautizos... Se ha mamado mucho el flamenco en mi familia, aunque yo he sido siempre el raro, el que empezó a escuchar hip hop y cosas así", relata. "Vamos, me encantaba cantar", continúa antes de pasar a hacer una confesión: "Aunque mi sueño frustrado siempre ha sido ser futbolista. Lo que pasa que entre que soy asmático y los problemas familiares y demás..."

En casa no iban bien de dinero. "A los diez u once años no te das cuenta, pero llega un momento en que te preguntas por qué tu madre está pelando ajos para ir a vender si ya tiene un trabajo. Entonces quise ayudar sin decirle nada porque siempre nos ha educado para estudiar. A los 16 me salí del instituto y me puse a trabajar con mis tíos en lo que salía. Y, a los 18, ya conseguí mi primer trabajo. Era por las noches en una fábrica y recuerdo que estaba súper contento. Estuve allí hasta que vi que esto de la música me funcionaba", cuenta.

Para saber más

A cada poco aparece su progenitora en la conversación. Una figura imprescindible en la vida y el trabajo de Luis Cortés. Tanto, que uno de los temas de este EP sobre los amores de su vida está dedicado a ella. "Hay amores que son pasajeros y otros que pueden que no acaben. Pero el único amor que tengo que sé que nunca va a acabar es el de mi madre. Es alguien que siempre ha estado ahí y siempre va a estar. Siento que ha sido una persona muy fuerte, que nos ha dado muy buenos valores, y estoy súper orgulloso de ella", detalla.

Las otras cuatro canciones hablan de antiguas relaciones. Además, cada una de ellas puede saber, sin riesgo al fallo, que es la aludida. "Yo pongo guiños en todo. En un vídeo pongo el colgante que le regalé a una chica. En otra se ve una película que se llama Fofito y yo la llamaba así... Me gusta que sepan que es para ellas porque lo es. Han sido mis musas", explica.

Aunque confiesa que abrirse no fue tan sencillo como parece con sus palabras. "Me raya muchísimo que me vean débil. Pensaba que si expresaba mis sentimientos igual lo parecía o se metían conmigo porque yo soy muy paranoias con estas cosas. Pero decidí que lo tenía que hacer sí o sí porque era algo que necesitaba soltar".

Volviendo al tema de los géneros musicales, el valenciano es un firme defensor de la fusión para llegar a un mayor público. "Mi familia es gitana y siempre hemos mamado el flamenco desde chiquititos. Es algo que forma parte de mí. Pero siento que para evolucionarlo o llegar a más gente hay que fusionarlo con otros sonidos. Es el modo de que gente de otros países lo conozca", dice.

Y añade: "Ahora los latinos se están fijando mucho en los españoles y en los cantantes que hacen flamenco. Rosalía nos abrió unas puertas como tres edificios de grandes. Una española haciendo flamenco en El mal querer y que triunfa internacionalmente".

Además, cree que "hoy en día todo el mundo puede hacer flamenco. No sólo los gitanos". "Cualquiera puede hacerlo si se estudia. Porque el flamenco es muy bonito y muy sentío pero se puede estudiar. A lo mejor no suena igual, pero yo siento que sí. O a lo mejor no transmiten lo mismo unas personas que otras. Da igual. El flamenco se puede hacer", dice.

En cuanto a su carrera, su mayor miedo es que el público "no valore todo el trabajo que conlleva la música". También quiere cambiar ese famoso dicho de que nadie es profeta en su tierra. Su primera oportunidad para ello será este sábado en el Auditorio Municipal de Burjassot. Después su gira -que cuenta con banda en directo- pasará por Sevilla, Málaga o Madrid (todas con sold out) para saltar posteriormente a Valladolid, Alicante o Bilbao.