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El nuevo 'telón de acero' que vuelve a partir Alemania en dos

35 años tras la caída del Muro de Berlín, el Oeste y el Este siguen divididos y siendo muy dispares, como han demostrado los resultados de las elecciones europeas

Alemanes forman una cadena humana en torno al Reichstag como protesta contra la AfD.
Alemanes forman una cadena humana en torno al Reichstag como protesta contra la AfD.Getty Images
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Uno de los grafitis más emblemáticos de lo que queda del Muro de Berlín es el del beso entre el líder soviético Leonid Brézhnev y el de Alemania Oriental, Erich Honecker. El título del mural realizado por el artista Dmitri Vrúbel en 1990 es Mein Gott hilf mir, diese tödliche Liebe zu überleben (Dios mío, ayúdame a sobrevivir a este amor mortal). Han pasado más de tres décadas desde la reunificación alemana, pero en los estados federados orientales aún hay luto por el amor perdido.

Alemania sigue partida en dos y el muro, más que alto, es profundo. Los viejos estados occidentales, la antigua República Federal Alemana (RFA), votó multicolor en las europeas del domingo. Los llamados nuevos länder, la extinta República Democrática Alemana (RDA), eligieron mayoritariamente el color de Alternativa para Alemania (AfD). El partido de extrema derecha ha expulsado del Este al resto de las fuerzas políticas. Ni sombra del agradecimiento que los germanorientales mostraron en sus primeras elecciones libres a la Unión Cristianodemócrata (CDU) por liberarles de la dictadura comunista o a la ostpolitik del Partido Socialdemócrata (SPD). Nada queda del partido Die Linke -La Izquierda- que les acompañó en la transición al capitalismo.

"Los germanorientales están mental y económicamente agotados. La gente ha tenido que reinventarse constantemente desde 1990 y la nueva transformación hacia la neutralidad climática parece resultarles especialmente difícil. Hay una sobrecarga de transformación", explica Christoph Richter, corresponsal de Deutschlandfunk en Brandeburgo. A eso se suma una insatisfacción muy arraigada y el desencanto con la política. La gente se siente abandonada y está cansada. No le importa si la AfD está siendo vigilada por la Oficina de Protección de la Constitución como presunta organización de extrema derecha.

AfD ha hecho campaña contra la migración, contra el envío de armas a Ucrania y a favor del restablecimiento de las relaciones con Rusia. Y si algo forma parte de la identidad de los otrora ciudadanos de la RDA es Rusia. En palabras de la historiadora Sike Satjukow, los alemanes orientales tuvieron que enfrentarse a finales de los años 90 a la pregunta de quiénes eran ellos o en qué eran especialmente buenos en un mundo que les superaba en prácticamente todo. "Y se dieron cuenta de que su proximidad a Rusia era especial, que podían hablar ruso, que conocían el alma rusa porque en parte también era la suya. Hoy, en plena guerra, en unas elecciones la mayoría de los alemanes orientales reaccionan de forma diferente a los occidentales. Eso tiene que ver con su historia, una historia con muchas similitudes y recuerdos, y que sigue marcándonos", dice Satjukow.

En el documental Rusia, Putin y nosotros, los alemanes del Este, Satjukow ya apuntó a las convulsiones de los años 90 como origen de muchos comportamientos. En 1989, se rompieron todos los esquemas de pensamiento. La vida cotidiana se derrumbó. Vino el desempleo, hubo que abandonar casas y pisos, llegó la crisis de finales de los 90, la digitalización y la globalización, para la que los alemanes del Este no estaban preparados... "Esperaron mucho tiempo para hablar, pero ahora lo hacen en voz alta y a menudo de forma antioccidental, a veces antiliberal. Porque liberal significa que todo vale, y lo que experimentaron en los años 90 fue que nada funcionó", explica la historiadora. Y aclara que "no son sólo las experiencias personales de muchos alemanes orientales antes de 1989 las que están estrechamente vinculadas a la diferente valoración de Rusia, sino también los trastornos posteriores".

Los líderes de Alternativa para Alemania celebran su resultado en las elecciones europeas el pasado domingo en Berlín..
Los líderes de Alternativa para Alemania celebran su resultado en las elecciones europeas el pasado domingo en Berlín..RALF HIRSCHBERGERAFP

Las elecciones europeas se solaparon en los estados germanorientales con las municipales. Y en todos los distritos se impuso también la AfD con porcentajes de entre el 15% y el 40%. La AfD fue el partido más fuerte en Sajonia, Sajonia-Anhalt y Mecklemburgo-Pomerania Occidental. En Brandeburgo, la AfD alcanzó en algunos distritos hasta el 40%, como fue el caso de Spree-Neisse, el hogar del ministro presidente Dietmar Woidke, del Partido Socialdemócrata (SPD).

¿Por qué crece tanto la AfD en el este de Alemania? ¿Qué les empuja a echarse en brazos de un partido tóxico? ¿Ha fracasado la reunificación y la esperanza de que los germanorientales olvidarían su socialización y serían con el paso del tiempo ideológicamente asimilados?

Según una encuesta representativa realizada por la Universidad de Leipzig a 3.546 germanorientales, a la mayoría no les preocupa la participación democrática o la salvaguarda de sus derechos democráticos básicos. Prefieren la seguridad de un Estado autoritario.

Los programas ideológicos de partidos de extrema derecha como la AfD tienen muchos puntos de contacto con un amplio sector de la población y a eso se añade el deseo de una dictadura de partido único como la que muchos vivieron en la RDA. "Hay un alto nivel de aprobación de las declaraciones de extrema derecha", afirma Oliver Decker, uno de los directores del estudio.

Según Decker, una cuarta parte de los germanorientales se siente perdedora de la reunificación y del 75% restante ni siquiera la mitad quiere describirse a sí misma como ganadora. "Mirando hacia atrás, todos los encuestados para el estudio estaban muy satisfechos con su vida en la RDA. Dos tercios incluso comparten la añoranza de la RDA", explica.

En esa misma linea, Elmar Brähler, catedrático emérito de Psicología y Sociología Médica, sostiene que el potencial de los partidos de extrema derecha y neonazis para encontrar votantes en Alemania oriental es especialmente alto porque en esos territorios no había pluralidad de intereses. "Uno de cada dos votantes quiere un partido fuerte que encarne a la comunidad nacional en su conjunto".

Curioso es, sin embargo, que la AfD crezca entre los votantes jóvenes, hasta un 17% en la franja de edad de 16 a 24 años. Una de las explicaciones que barajan los medios es la influencia entre los jóvenes de la red social TikTok, una herramienta que la AfD maneja desde hace años a la perfección, aunque los expertos creen que hay mucho más.

"La AfD ha sido el primer partido en utilizar TikTok de forma estratégica y sistemática, creando una gran comunidad y alcance en el periodo previo a estas elecciones europeas, pero también consiguiendo cumplir las normas de atención del algoritmo de TikTok a través de la forma en que se comunica allí", explica Johannes Hillje.

Según Hillje, que lleva años investigando los partidos políticos, la UE y las redes sociales, la razón de los avances de la AfD entre los votantes jóvenes radica más en una incertidumbre general sobre su propio futuro. «La inflación, la migración, el clima y la crisis del mercado inmobiliario cuando dejan la casa de sus padres son un lastre para los jóvenes", sostiene. Los jóvenes "obviamente no encuentran respuestas adecuadas a nada de esto en los partidos establecidos que se adapten a ellos y a sus vidas, y la AfD está explotando esta incertidumbre de forma muy selectiva", opina.

La edad mínima para votar en las elecciones al Parlamento Europeo se rebajó este año de 18 a 16 años en Alemania y, curiosamente, han sido los partidos ahora penalizados los que habían hecho campaña en este sentido. ¿Fue un error? "No, pero demuestra hasta qué punto está resonando la propaganda de la AfD", sostiene el experto. Los jóvenes han votado en gran medida a partidos más pequeños. No se puede hablar de un giro general a la derecha entre los jóvenes en estas elecciones.

Ante el éxito de la AfD en las elecciones europeas en el este de Alemania, el ministro presidente del estado de Turingia, Bodo Ramelow, el único del partido Die Linke en el poder, sólo puede lamentar la creciente división que se percibe entre el Este y el Oeste. "La unidad emocional de Alemania se resquebraja cada vez más", afirma Ramelow, que ha criticó duramente la forma en que algunos han reaccionado a los resultados electorales en los estados del este de Alemania: "En las redes sociales, tras las elecciones europeas, leo ahora frases como ¿dónde está la gratitud de los alemanes del Este? Son preguntas que ahora no necesitamos", sentencia el ministro presidente. Más aun, Ramelow sostiene que los estados federados del Este no deben disculparse por los resultados electorales porque "esperar gratitud de los alemanes del Este sólo alimenta la espiral de división".

Uno de sus colegas en el Oeste, el jefe del Gobierno renano, Hendrik Wüst, cree que hay que ahondar en el conocimiento de los alemanes del Este y del Oeste, un conocerse mejor que podría hacerse a través de programas de intercambio, "como el que conocemos de las asociaciones de ciudades europeas", dijo el político de la CDU. Tiene la impresión de que muchos ciudadanos de Renania del Norte-Westfalia nunca han viajado a los estados del este de Alemania. "Algunos conocen mejor Mallorca que Sajonia o Turingia. Un intercambio podría generar confianza y abrir perspectivas para un mayor entendimiento mutuo", sugiere.

En otoño hay elecciones en los estados de Brandeburgo, Turingia y Sajonia. Todos están en el Este y en todos ganaría la AfD según las encuestas. El beso, ahora con Alternativa para Alemania, hace a muchos germanorientales sentirse en el hogar.