INTERNACIONAL
La mirada del Corresponsal

El rey de Tonga asesta un duro golpe a la frágil democracia del 'paraíso' del Pacífico

El monarca asume las competencias en materia de Exteriores, que dejan de depender del Gobierno, una maniobra que preocupa mucho entre la oposición

El rey de Tonga, Tupou VI, durante su coronación en 2015.
El rey de Tonga, Tupou VI, durante su coronación en 2015.AP
Actualizado

Destaca Tonga por su exuberante naturaleza y la impresionante belleza de sus islas y de las transparentes aguas que las rodean, así como por el ritmo cadencioso por el que se mueven las acciones humanas. El paraíso, vamos, diríamos con esa visión tan etnocéntrica que nos caracteriza por estos lares. Y, sin embargo, en el lejano Reino de Tonga, parafraseando la célebre cita de Hamlet sobre Dinamarca, algo huele a podrido. Y es que en esta nación del Pacífico compuesta por 177 islas -la mayoría deshabitadas-, con poco más de 110.000 habitantes, no termina de asentarse del todo su frágil democracia, que ahora se ve seriamente zarandeada de nuevo por obra y gracia del soberano tongano, Tupou VI.

Aunque la Constitución vigente establece que estamos ante una Monarquía parlamentaria, el rey no se resiste a aceptar un papel ceremonial y sin poderes políticos efectivos. Antes al contrario, a Tupou VI le gusta mandar. Y mucho. Y acaba de salirse con la suya al mover todos sus hilos para que el Parlamento, en connivencia con el actual primer ministro -muy de la cuerda de Palacio, no como el anterior-, haya aprobado una sorprendente ley por la cual todo lo que hasta ahora dependía del Ministerio de Exteriores, supeditado como es lógico a la dirección y control del Gobierno, pasa a depender en exclusiva del monarca. De hecho, la norma, que se justifica en la "necesidad de modernizar y fortalecer el marco para la gestión y el desarrollo de las relaciones diplomáticas y consulares, así como para mejorar el control de la inmigración de acuerdo con los intereses nacionales", establece que el nuevo departamento se denominará desde ahora Servicio Diplomático de Su Majestad. Más claro el agua.

Los representantes de la oposición no han tardado en poner el grito en el cielo contra lo que consideran una cacicada que pone en serio riesgo el sistema constitucional. Una de las voces más críticas, la destacada abogada tongana Teisa Pohiva -hija del fallecido primer ministro Akilisi Pohiva-, advirtió en declaraciones a PMN News que "los cambios quitarán poderes esenciales al Ejecutivo". Y en medios locales como Kaniva Tonga, se lamentaban de que "se socavan directamente las reformas que pretendían transferir el poder ejecutivo de la Monarquía al Parlamento y se amenaza con poner en peligro el frágil progreso democrático del país". Los partidarios de la nueva medida, por el contrario, defienden que en un contexto geopolítico cada vez más complejo se antojaba imprescindible fortalecer y centralizar la política exterior del archipiélago, que en buena medida depende además de la ayuda extranjera, y se recuerda que la Constitución otorga al rey un papel central en el área de la diplomacia.

Crisis institucional

Con Tupou VI llueve sobre mojado. El año pasado, en Tonga se vivió la crisis política más delicada de lo que él lleva de reinado. Todo a raíz de que el primer ministro jefe Siaosi Sovaleni, que gobernaba con una débil mayoría parlamentaria desde diciembre de 2021, anunciara una remodelación de su Gabinete por la cual él mismo pasó a asumir también la cartera de Defensa y nombró por primera vez a una mujer como ministra de Asuntos Exteriores. De inmediato, el rey se reunió con su Consejo Privado disgustado por los cambios, y este influyente órgano emitió un comunicado señalando que el soberano retiraba su "confianza y consentimiento" a ambos nombramientos. El choque de fuerzas quedó servido. Un agrio debate sobre hasta qué punto Tupou VI podía vetar o no las designaciones de ministros por parte del jefe del Ejecutivo lo enmarañó todo durante semanas. Al final, el soberano se salió con la suya. El primer ministro tuvo que agachar la cabeza al cabo de varios meses y se dirigió al Parlamento para anunciar su dimisión como titular de Defensa y también el cese de la ministra de Exteriores. Su debilidad política fue bien aprovechada por los sectores de la oposición, que maniobraron para orquestar una moción en su contra que condenó a Sovaleni a presentar su dimisión.

Desde Navidades, encabeza el Gobierno de Tonga Aisake Valu Eke, dirigente con una amplia carrera política a sus espaldas, que le ha llevado en el pasado a dirigir, entre otras, la cartera de Finanzas. Este primer ministro parece muy plegado a las demandas del rey. De hecho, ya con él en el cargo, en enero fue nombrado ministro de Exteriores y de Defensa... ¿adivinen quién? Nada menos que el heredero del trono, el primogénito de Tupou VI, el príncipe Tupoutoa Ulukalala, quien desde ahora reportará directamente a su padre en lo referente al primer ramo.

Tupou VI ascendió a la Jefatura del Estado en 2012, tras la muerte de su hermano, el rey Tupou V. Todavía en vida de éste, en 2010, Tonga dejó atrás su etapa de cuasifeudalismo, cuando el país adoptó una profunda reforma constitucional que atendió las demandas prodemocráticas que se venían produciendo desde los años 70 y que cristalizaron en un episodio muy violento en 2006, cuando hubo semanas de disturbios y protestas en la capital y otras islas. Las primeras elecciones democráticas de 2010 fueron vividas como un gran gesto de reconciliación nacional. El archipiélago se transformó en una Monarquía constitucional y el jefe del Gobierno empezó entonces a ser elegido por los representantes electos de la Asamblea Nacional y no directamente por el monarca, quien perdía sus poderes casi absolutos.

Pero los analistas coinciden en que Tupou VI se muestra mucho más reticente que lo que tuvo que asumir su hermano sobre el impulso democrático, y que sus postulados son tan conservadores como los que caracterizaron a su padre, Tupou IV, quien protagonizó un largo reinado de cuatro décadas entre 1965 y 2006.

Tonga, como todos sus vecinos en el Pacífico, es una nación extremadamente afectada por las consecuencias del cambio climático. Sin ir más lejos, en los últimos días se está registrando un fuerte aumento de los casos de dengue en la región, especialmente preocupante en Samoa, Fiji y Tonga, según la Organización Mundial de la Salud.

El propio príncipe heredero tongano presidió la semana pasada el Foro de las Islas del Pacífico, un encuentro en el que trataron de alzar su voz una vez más ante el mundo para alertar de la devastación que se viene si no se hace nada para combatir el calentamiento global. Y, claro, ante una realidad tan apocalíptica, no extraña por desgracia que muchos tonganos no sientan tan prioritario defender las embestidas contra su frágil democracia.