El futuro del ex presidente brasileño Jair Bolsonaro es cada vez más oscuro: la revelación de que avanzó en la hipótesis de pedir asilo político a Javier Milei en Argentina lo acerca a una cárcel común, tras haber pasado las últimas semanas en prisión domiciliaria.
El juez Alexandre De Moraes, del Supremo Tribunal Federal (STF), le dio en la noche de este miércoles 48 horas de plazo a Bolsonaro para que explique el documento con el pedido de asilo que la Policía Federal (PF) halló al revisar su teléfono móvil.
"La valoración del entorno del ex presidente, incluidos sus asesores jurídicos, es que el documento puede considerarse una prueba consistente de que Bolsonaro planeaba huir", ha señalado este jueves Folha de Sao Paulo. "Ante esto, existe el temor de que el ministro De Moraes convierta el arresto domiciliario del ex presidente en régimen cerrado en una prisión convencional o en una unidad militar incluso antes del juicio por el intento de golpe", añadió el periódico brasileño.
El plan no llegó a concretarse, pero Bolsonaro escribió una carta de 33 páginas en la que pedía asilo político "con carácter de urgencia" al presidente argentino. "Debo decir que en mi país de origen soy perseguido por motivos y delitos esencialmente políticos", dice Bolsonaro en la carta, en la que insiste en la supuesta "persecución política".
La carta no está firmada ni tiene fecha, aunque la última modificación del documento data del 10 de febrero de 2024, dos días después de una operación policial en la que se le confiscó el pasaporte al ex presidente.
Bolsonaro, que este 2 de septiembre comenzará a ser juzgado por intento de golpe de Estado, asistió el 10 de diciembre de 2023 a la asunción de Milei como presidente.
El ex jefe de Estado, líder de la derecha dura brasileña, abandonó su país para refugiarse en Orlando, Estados Unidos, tres días antes del final de su mandato, fijado para el 1 de enero de 2023. El 8 de enero de ese año, hordas bolsonaristas tomaron la Plaza de los Tres Poderes y destrozaron las sedes del Gobierno, el Parlamento y el STF.
Tras varios meses en el país norteamericano, regresó a Brasil para liderar la oposición al presidente Luiz Inácio Lula da Silva, pero el accionar de la Justicia está convirtiendo en inviable ese plan.
Bolsonaro podría enfrentarse a más de 40 años de prisión si se le aplica la pena máxima por los cinco delitos que se investigan en la acusación por el golpe, pero el ex presidente de 70 años está, además, inhabilitado políticamente hasta 2030. Sus aliados más fieles siguen batallando en el parlamento por una ley de amnistía.
La presión de la Justicia en múltiples causas redujo el radio de acción de Bolsonaro, que incluso pasó una noche en la embajada de Hungría en Brasilia, en un incidente nunca explicado, pero que le da sustancia al plan para pedir ayuda a Milei, pese a que la carta nunca fue enviada al ultraliberal libertario.
Paulo da Cunha Bueno, abogado defensor de Bolsonaro, admitió que el ex presidente escuchó una sugerencia para pedir asilo político en Argentina y que recibió el borrador de la carta, pero que su defendido "no aceptó" el plan. "Esa propuesta se hizo hace más de año y medio, y él la rechazó, la huida nunca fue una opción", añadió.
Un eventual pedido de asilo de Bolsonaro a Milei hubiera sido un terremoto político en la relación entre las dos mayores economías sudamericanas. Milei y Lula apenas se han saludado, pero nunca se han sentado a conversar en los 20 meses que el libertario lleva al frente de Argentina. Pese a la antipatía que se dispensan ambos presidentes, las relaciones son sólidas y productivas en el resto de los niveles. Darle asilo a Bolsonaro sería una declaración de guerra de Milei a Lula. Negárselo, una decepción para sus votantes más radicalizados.
