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La ex primera ministra de Bangladesh, Sheikh Hasina, fue declarada este lunes culpable de crímenes de lesa humanidad y sentenciada a muerte por la represión mortal del levantamiento estudiantil que estalló en 2024 y que condujo al derrocamiento de su gobierno después de 15 años en el poder. Según una investigación de la ONU, al menos 1.400 manifestantes murieron durante las protestas del año pasado.
Un tribunal de crímenes de guerra de Bangladesh concluyó que Hasina (78 años) y varios de sus altos funcionarios eran culpables de "conspirar en el asesinato de civiles", además de "incitar y facilitar la violencia organizada" contra los miles de estudiantes que protestaron pacíficamente en julio y agosto de 2024.
Aquel verano, en este país del sur de Asia, de mayoría musulmana y con 170 millones de habitantes, se desató un levantamiento popular que arrancó pidiendo la abolición de un sistema de cuotas para empleos en el servicio público, pero que terminó en un movimiento antigubernamental que buscaba poner fin al autoritarismo de Hasina. Tras la caída de su Gobierno, la líder huyó en helicóptero a India, donde se encuentra en estos momentos.
Tras hacerse pública la sentencia de muerte, hubo vítores y aplausos en la sala de este tribunal de la capital, Dhaka, que emitió el veredicto en medio de fuertes medidas de seguridad ante los temores de posibles altercados protagonizados por los simpatizantes de Hasina y de su partido, la Liga Awami, que tiene prohibido presentarse a las próximas elecciones.
A principios de 2024, Hasina obtuvo su cuarto mandato consecutivo en unos comicios controvertidos que intentaron ser boicoteados por parte de la oposición, que alegaba fraude. Los observadores internacionales también denunciaron varias irregularidades durante el proceso. Con Hasina en el poder desde 2009, Bangladesh logró un desarrollo económico histórico a la par que fue el país fue empujado por la senda de un régimen cada vez más represivo.
Durante el juicio, los fiscales dijeron al tribunal que habían descubierto pruebas de que la ex líder había dado la orden directa de usar fuerza letal para reprimir las protestas del año pasado, en la peor ola de violencia en Bangladesh desde su independencia en 1971.
"Estos procedimientos son una farsa con motivaciones políticas. Es un tribunal ilegítimo, presidido por un gobierno no electo, cuyo propósito es emitir un veredicto de culpabilidad predeterminado y desacreditar a un oponente político", defendió Hasina el mes pasado en una entrevista con Reuters en la que cuestionaba la legitimidad de un tribunal creado por la propia Hasina en 2010 para juzgar los crímenes de lesa humanidad relacionados con la guerra de independencia de Bangladesh contra Pakistán.
Tras la huida de Hasina, en Bangladesh se formó un gobierno interino encabezado por Muhammad Yunus, ganador en 2006 del Premio Nobel de la Paz por abrir un banco de microcrédito que sacó a millones de personas de la pobreza.
Los líderes de las protestas pidieron a una figura reputada y de consenso, un perfil critico con el régimen de Hasina y que comenzara a liderar la reconstrucción de un nuevo Bangladesh hasta la celebración de unas elecciones limpias, que se celebrarán el próximo mes de febrero.

