La política italiana se ha visto sacudida en las últimas horas por una fricción institucional sin precedentes, como consecuencia de tensiones entre la primera formación del país, Hermanos de Italia (HDI) y la Presidencia de la República por un supuesto plan del Quirinal para tumbar al Ejecutivo de la primera ministra Giorgia Meloni.
Lo ocurrido ha elevado el tono político en el país, hasta el punto que la propia Meloni se apresurado hoy mismo a solicitar un encuentro con el presidente Sergio Mattarella para calmar de nuevo las aguas. El jefe del Estado la ha recibido en un encuentro que se ha prolongado unos 20 minutos de duración. Fuentes del Palacio Chigi, sede del Gobierno italiano, han reiterado que "no hay ningún choque institucional" y que la naturaleza del encuentro se ha visto enmarcada dentro de la "sintonía" entre "el Ejecutivo y el Quirinal" que "nunca ha faltado" desde el comienzo del Gobierno de Meloni. En ningún momento "nadie ha dudado" de dicha sintonía, aseguran desde el Palacio Chigi.
La controversia había surgido tras la publicación en la portada del periódico La Verità, de corte ultraconservador, de una noticia titulada así. "El plan del Quirinal para frenar a Meloni". Y se informaba de que una parte del entorno de la Jefatura del Estado desearía un cambio político que favorezca la caída del Ejecutivo de Meloni y así "impedir al centroderecha de volver a ganar en 2027" y, por tanto, "elegir al próximo presidente de la República". Para dicha información, el diario se ha basado en las conversaciones privadas de uno de los consejeros de Mattarella, Francesco Saverio Garofani, quien en una cena habría deseado la caída del actual Gobierno transalpino.
El contenido de lo publicado por el periódico La Verità llegó hasta los escaños de la Cámara de los Diputados del Parlamento italiano, donde el líder de Hermanos de Italia en la Cámara Baja, Galeazzo Bignami, se hizo eco de lo publicado lanzando una advertencia hacia il Colle, la colina del Quirinal, la más alta de Roma. "Confiamos en un desmentido enseguida". Se trata de una fórmula atrevida tanto en el fondo, como sobre todo en la forma; teniendo en cuenta que un miembro del principal partido del país pone en entredicho, sin contar con el propio Gobierno de Meloni, la corrección de la institución de Presidencia de la República.
La cuestión es que Bignami, además, es uno de los hombres de confianza de Meloni dentro del partido. La primera ministra se ha mantenido equidistante en el triángulo Quirinal-Gobierno-Parlamento sin poner en ningún momento en duda la Presidencia de la República con Sergio Mattarella al frente, figura política sumamente estimada dentro y fuera de Italia.
La llamada de Bignami al desmentido se ha recibido con gran indignación en el Quirinal. Algo que se pudo apreciar en un comunicado en el que se menciona el "estupor" de las "declaraciones del líder de la mayoría relativa en la Cámara de los Diputados que parece dar crédito al enésimo ataque a la Presidencia de la República, que supera lo ridículo". La palabra "ridículo", en la habitual sobriedad del Quirinal, es la que da la idea de un choque institucional sin precedentes.
