El primer ministro francés, Sébastien Lecornu, ha sobrevivido a dos nuevas mociones de censura (la quinta y sexta desde su toma de posesión en septiembre) tras invocar el artículo 49.3 de la Constitución para aprobar los presupuestos del 2026 por decreto. Como en las ocasiones anteriores, el voto de la mayoría de los 66 diputados del Partido Socialista fue el "salvavidas" al que se aferró el político centrista para mantenerse en el puesto.
Las mociones fueron presentadas simultáneamente por La Francia Isumisa (LFI) y Agrupación Nacional (RN). Lecornu escapó a la primera por apenas 19 votos (269 a favor de la censura, frente a los 288 necesarios) y superó con más holgura la segunda, que solo fue respaldada por 142 diputados.
"Hemos llegago al final de la farsa parlamentaria", declaró la líder de RN Marine Le Pen, que acusó a Lecornu de traicionar el compromiso adquirido en octubre, cuando anunció su intención de un presupuesto pactado con todas las y evitar el controvertido recurso a la vía del decreto.
"El poder no ha sido confiscado y sigue estando plenamente en manos de los parlamentarios", podía leerse entre tanto en un comunicado emitido por la oficina del primer ministro. En opinión de Lecornu, "las mociones de censura son un momento de claridad democrática donde cada uno debe de decir si se permite avanzar al país o si simplemente quiere practicar la obstrucción".
En el momento de invocar esta semana el artículo 49.3, Lecornu recordó que las 350 horas de debate parlamentario sobre los presupuestos habían llegado a "un callejón sin salida" y acusó tanto a la extrema derecha como a la extrema izquierda de "intentos de sabotaje".
Lecornu cuenta con el apoyo de la frágil coalición de centro y las abstenciones de la derecha moderada de Los Republicanos. Pero la clave de su supervivencia en una Asamblea Nacional totalmente fragmentada ha sido el pacto alcanzado con el Partido Socialista, a cambio de la suspensión hasta el 2028 de la controvertida reforma de las pensiones impulsada en su día por el presidente Emmanuel Macron.
"La censura no puede usarse como una rutina o un juego", declaró Laurent Baumel, diputado del Partido Socialista, en el momento de justificar la posición de su partido, que logró introducir varias enmiendas pactadas también con Lecornu y con el objetivo de rebajar el déficit al 5% del PIB.
"El país reclama un presupuesto", agregó Baumel. "No es un prespuesto prefecto, pero es un presupuesto "pasable" y lo vamos a dejar pasar. Desde luego, no es un presupuesto "macronista" como el que presentó en su día François Bayrou".

