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Música

Los mejores discos internacionales de 2025

Estrellas latinas como Bad Bunny y Natalia Lafourcade, viejos iconos británicos como Pulp y revelaciones como Geese y Oklou, en nuestra lista de los mejores discos internacionales de este año

Los mejores discos internacionales de 2025
Actualizado

10 Jenny Hval: Iris Silver Mist

Más que ninguna otra de las artes, la música puede ser un sortilegio: algo inexplicable. La productora y cantante noruega Jenny Hval es una experta en conseguir ese embrujo. Su noveno disco subraya precisamente el aire fantasmal de su música, que aquí es menos experimental en lo formal y más de canciones, con sus sintetizadores flotantes, sus sonidos improvisados y unas hermosas melodías intimistas.

9 Natalia Lafourcade: Cancionera

La veterana artista mexicana Natlia Lafourcade no es solo la gran cantautora latinoamericana de la última década, sino una de las mejores del mundo. En su décimo álbum incide más que nunca en el clasicismo, con composiciones de estilo tradicional de estilos añejos como la ranchera, el bolero, la cumbia, el tango y la rumba, arreglos de cuerdas y vientos, todo ello grabado de una manera artesanal.

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8 CMAT: Euro-Country

Ni Lady Gaga, ni Sabrina Carpenter: el disco de pop del año se ha hecho en Irlanda y tiene el aroma nostálgico y horterilla del country hecho con ironía amable. CMAT compone con hechuras clásicas y escribe con chispa; de algún modo es heredera de la factoría de felicidad que fue el Brill Building en los años 60, pero desde una perspectiva claramente europea. Siempre que acabas de escuchar una de sus canciones, y no todas son necesariamente alegres, estás de mejor humor que tres minutos antes.

7 Wet Leg: Moisturizer

La nueva generación del rock británico tiene un montón de grupos vertiginosos y de discos lanzados como una pedrada a la cabeza. Entre ellos sobresalen Wet Leg y sobre todo la carismática Rhian Teasdale, cronista cínica de la modernidad y estrella escénica bulliciosa. En su segundo disco no hay himnos instantáneos del tamaño de Chaise Longue y Wet Dream, pero tiene canciones buenísimas y una cohesión de álbum que confirma que no estamos ante un fenómeno efímero.

6 Clipse: Let God Sort Em Out

El mejor disco de rap del año no solo supone la enésima reivindicación de Pusha T, sino de Pharrell Williams, productor único de un disco multicolor que evoca los mejores hallazgos de Neptunes. El primero tiene 48 años y el segundo 52 para refutar que el rap sea un género esencialmente juvenil, y juntos despliegan una fiesta sonora con líricas más afiladas que un puñal. El desfile de invitados apabulla: Kendrick Lamar, Nas, Tyler, the Creator, John Legend, The-Dream, un coro y hasta Stevie Wonder. Tremendo.

5 Pulp: More

Blur hicieron uno de los mejores discos de su carrera hace dos años, el emocionante y completamente inesperado The Ballad of Darren. Más inesperado aún: Oasis han ofrecido probablemente los mejores conciertos de sus vidas este año. Stereolab han vuelto con un homenaje a su estilo irrepetible, Instant Holograms on Metal Film. Y hasta Suede han logrado hacer un disco notable en 2025, Antidepressants. La gran revancha del Britpop se confirma con este regreso sensacional de Pulp, su primer disco en 24 años, en el que su muy británico pop-rock y sus temas de siempre se adaptan a una madurez entrañable. Jarvis Cocker, a veces autoindulgente, ha vuelto a ser el gran Jarvis que tanto hemos querido.

4 Dijon: Baby

El año que hemos perdido a D'Angelo nos ha regalado como consuelo esta genialidad de R&B y funk caliente, un disco memorable que se inspira en el malogrado pionero del neosoul, en Prince, en Frank Ocean o en las producciones de parque de atracciones de J. Dilla: es decir, que se mide con los más grandes del asunto. Sin estar pendiente de hacer hits, el productor y cantante pone toda su atención en unos arreglos sorprendentes para cada tramo de canción y en la dinámica de las canciones, concebidas como un gran ciclo de música.

3 Oklou: Choke Enough

Lo pones una y otra vez y no se desgasta, no se termina, es como un sonido intimista que absorbes y te tragas, te lo tragas literalmente, un bucle de música extraño y formidable: suena como si fuera dancepop debajo del agua, como si pudieras escucharlo buceando en el mar, con todos esos sintetizadores que se diluyen y cuyas formas están cambiando constantemente sin definirse del todo. Y con una inesperada coartada artística: la influencia de la música coral barroca en las melodías y armonías vocales. La revelación del año es esta joven cantante y productora francesa destinada a ser una estrella global.

2 Geese: Getting Killed

Cameron Winter es el nuevo antihéroe favorito del rock indie y esta es la piedra sobre la que ha construido rápidamente un estatus de leyenda. El cuarto disco del grupo de Brooklyn contiene todos los atributos de lo que aprendimos a amar como indie en los años 90: interpretaciones a flor de piel, sonido visceral de apariencia improvisada, rechazo irónico de los clichés, espíritu anárquico y composiciones que parten de estructuras clásicas para luego acabar destruídas por dentro.

1 Bad Bunny: Debí tirar más fotos

Bad Bunny es un maestro y este disco es una lección. Una nueva lección, que es más difícil. A menudo nos lamentamos de que hoy las obras populares carecen de la grandeza artística que tuvieron en décadas pasadas: es mentira y este disco lo demuestra. A menudo también se piensa que el reguetón es un lenguaje musical limitado, repetitivo y simplón: es mentira y este disco también lo demuestra. A menudo también vemos que desde lo local se puede llegar a lo global: es verdad y este disco tan puertorriqueño, que funciona como una vibrante historia de la música latina pasada y presente, es un paradigma de ello. Con estas canciones inolvidables, tan festivas como emotivas, tan actuales como ya clásicas, Bad Bunny ha dado profundidad y relevancia cultural a la música latina.