- Noruega Una presunta víctima de Marius Borg dice en el juicio que despertó en pleno coito
- Tibunales Marius Borg, el hijo de Mette-Marit, se asoma a la cárcel acusado de 38 delitos: violaciones, posesión de drogas...
Como en las otras tres presuntas violaciones por las que se juzga a Marius Borg Høiby, la mujer que declaró este jueves (la tercera en subir al estrado) y el hijo de la princesa Mette-Marit de Noruega mantuvieron relaciones sexuales consentidas antes de la supuesta agresión. En esta ocasión, en Oslo durante la Semana Santa de 2024, compartieron también una desenfrenada juerga previa, bien provista de alcohol y cocaína, en la que llegaron incluso a intercambiar su ropa interior en un cuarto de baño para luego fotografiarse ante el espejo.
El fiscal Sturla Henriksbø indicó que Marius grabó cinco vídeos con la mujer que luego guardó en la aplicación encriptada Photo Vault. El primer vídeo muestra actividad sexual con ambos despiertos. En los demás, ella parece dormida. Todos fueron grabados en un periodo de 17 minutos en torno a las 8 de la mañana. Según la Policía, cuando Marius fue confrontado con ellos, durante un interrogatorio en noviembre de 2024, dijo que la mujer no dormía, sino que estaba "relajada".
En la noche de los hechos, Høiby visitó Michaels, un club nocturno de la capital noruega. Allí, de acuerdo con su declaración a los agentes, consumió alcohol y "mucha cocaína", lo cual probablemente explique que se arrancara la camiseta que vestía y que causara desperfectos en el mobiliario. Uno de los 38 puntos del pliego de cargos en su contra se refiere precisamente a ese incidente. Posteriormente, se dirigió a un apartamento donde participó en una serie de juegos con amigos y un grupo de mujeres entre las que se encontraba la presunta víctima.
Los juegos implicaban la ingesta de alcohol y tenían un marcado carácter erótico. En un momento de la noche, Marius y la mujer entraron juntos en el cuarto de baño e intercambiaron su ropa interior. Posteriormente, él tomó fotografías de ambos mientras posaban ante el espejo vestidos con la ropa interior de la otra persona.
De madrugada, Marius y la mujer se fueron al apartamento de ella, donde mantuvieron relaciones sexuales. Después, la mujer se durmió, aunque dijo haber tenido la sensación de que se enfocaba una luz hacia su cuerpo, presumiblemente el móvil con el que Høiby la filmó. Según la acusación, el hijo de la princesa la violó mientras dormía introduciendo un dedo en su vagina, acción que grabó con el teléfono. Marius declarará sobre este caso específico este viernes. Ante la Policía dijo que ella tuvo que saber que estaba filmando y que no lo habría hecho de haberse opuesto.
"Recordé la luz al día siguiente y tuve un mal presentimiento", apuntó la mujer en el juicio. "Sentí como si tuviese un sol muy fuerte en la cara, y eso ocurrió varias veces. Pensé en si me había sacado fotos". Explicó que estaba muy ebria y que había cocaína sobre la mesa donde jugaban, aunque ella no consumió. Sobre Marius dijo que tenía "un nivel muy alto de energía" y que le "pareció evidente que estaba drogado".
La mujer negó que hubiese dado permiso para que la grabara. Supo de los vídeos, y los vio por primera vez, cuando la Policía se los enseñó. "Nunca, ni en mis peores pesadillas, habría imaginado que él me había filmado", lamentó. "Me sentí indignada y asqueada. Muy desagradable de ver, un gesto realmente horrible".
La sesión de este jueves, la séptima del juicio, comenzó con declaraciones de testigos presentes en la casa de la isla de Lofoten donde, en octubre de 2023, se produjo la única de las cuatro violaciones que incluyó coito. Marius y la supuesta víctima habían declarado sobre los hechos durante los dos días anteriores. El miércoles se supo que, durante aquella misma noche, Høiby envió a sus amigos mensajes muy degradantes sobre la mujer. Tanto, que los pocos medios con acceso a la sala 250 del Tribunal de Oslo optaron por no publicar su contenido. El propio acusado reconoció ante el juez que los textos eran "detestables".
La supuesta víctima explicó que mantuvieron relaciones sexuales consentidas tres veces esa noche antes de que ella se despertase cuando Høiby había iniciado un cuarto coito mientras dormía. Una de las testigos, amiga suya, habló con ella al día siguiente: "Me dijo que estaba cansada y quería dormir, pero que él no paraba, seguía y seguía. Que alguien quiera seguir pese a que dices que estás agotada demuestra que había expectativas diferentes. Hubo un choque. Ella quería dormir y él quería seguir manteniendo relaciones sexuales".
Otro de los testigos, un hombre que dormía en la habitación contigua a la de Høiby y la mujer, tuvo problemas para conciliar el sueño debido al alboroto armado por sus vecinos: "Oí ruidos procedentes de la habitación de al lado que supongo que eran de relaciones sexuales. Sin... nada... ¿Cómo decirlo? Parecía que ambos tenían muchas ganas. Así que me puse unos auriculares porque no era algo que quisiera escuchar".


