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En noviembre de 2024, la BBC destapó los presuntos abusos sexuales que el fallecido empresario Mohamed Al Fayed infligió sobre empleadas de Harrods. Más de 20 testimonios de mujeres que aseguraban que el multimillonario egipcio había usado su poder para cometer todo tipo de delitos sexuales contra ellas, incluida la violación. Un reportaje que dejaba al descubierto el lado sombrío de Al Fayed tan solo un año después de su fallecimiento a los 94 años. En vida, casi nadie se atrevió.
Pero más allá de las dizque tropelías de Al Fayed, las investigaciones han ido más allá para buscar también culpables entre los vivos. Estos días ha salido al estrado del juicio público Kelly Walker Duncalf, una mujer de 48 años que ha sido señalada por presunta captación de víctimas para el fundador de los exitosos grandes almacenes Harrods. También por encubrimiento de estas conductas entre los años 90 y 2000.
Kelly Walker-Duncalf fue desenmascarada en el programa Dispatches, de Channel 4. Para añadir más leña, el diario británico The Telegraph accedió a una denuncia que una joven les puso a ella y a Al Fayed en 2015. Según lo publicado por este periódico, la acusaba de haber arreglado un encuentro con Al Fayed para que éste la violase. Los supuestos hechos habían tenido lugar dos años antes de la demanda.
Al Fayed salió prácticamente incólume de esta demanda, como de las más de 21 por conducta sexual inapropiada que recibió mientras estaba vivo, que apenas transcendieron. Durante este recorrido legal poco oprobioso públicamente, Kelly Walker-Duncalf no solo pudo estar tranquila, sino que hasta ahora siguió triunfando laboralmente.
Residente en Jersey, es la directora general de una firma de asesoramiento de imagen vinculada al lujo llamada KWD Solutions que opera en Londres y Oxfordshire. Su hermana, Susanne, es también una empresaria reconocida de la industria del asesoría de moda y diseño de interiores.
De ser ciertas las inculpaciones en su contra, Kelly Walker-Duncalf sería a Al Fayed lo mismo que Ghislaine Maxwell a Jeffrey Epstein. Según las mujeres que la conocieron y la padecieron, llamaba la atención por su aspecto de rubia explosiva exitosa, el tipo de Al Fayed excepto en la vulnerabilidad.
Para ejercer su rol, tenía un modus operandi basado en su imagen potente y carismática. Conducía un Land Rover y convencía a las chicas de las que se encaprichaba el empresario de ir a viajes, cenas y eventos con él para que terminaran a solas, cuenta el programa.
Kelly Walker-Duncalf fue durante todos aquellos años tan intocable como tocón fue Al Fayed. Se marchó de la empresa al mismo tiempo que él y creó su negocio. Años después, ha dejado de ser anónima por esta escandalosa razón y ha decidido cerrar sus redes sociales. Ya no se puede entrar en su cuenta de Instagram, ni en su Linkedin.
Desde luego, los testimonios apremian. Uno de ellos es el que sostiene que en 2013, embaucó a una chica de entonces 20 años que conoció en un restaurante para que fuese a la mansión de Park Lane de Al Fayed. Le prometió que eso la ayudaría en su carrera. Una vez allí, el padre del que fue novio de Lady Di violó a la joven mientras, Kelly Walker-Duncalf esperaba en el salón del piso de abajo.
Una trabajadora que acababa de ser contratada como dependienta en Harrods revela un episodio similar. En este caso, la ejecutiva la mandó a hacer un recado a un apartamento que tenía Al Fayed. Una vez allí, la agredió sexualmente y le pagó 800 dólares. Cuando se lo dijo a Kelly Walker-Duncalf, esta la amenazó y diciéndole:"¿Qué vamos a hacer si es uno de los hombres más ricos de Reino Unido?".
Tras su muerte en 2024y el documental que lo destapó, Harrods afronta más de 250 reclamaciones por la conducta sexual del que fue su propietario.



