MADRID
Entre gatas y gatos

El jovencísimo fichaje de un tótem del arte internacional: "A veces las oportunidades no llegan; he ido sacando dinero de donde podía"

Con 31 años, Miguel Sainz Ojeda completa su primera exposición individual en Madrid, con Opera Gallery, galería con sedes en París, Seúl o NY, y artistas en nómina como Saura, Valdés o Karel Appel

El artista Miguel Sainz Ojeda.
El artista Miguel Sainz Ojeda.ENRIQUE PALACIOS
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¿Qué sucede cuando en la infancia te permiten pintar el cielo de verde y el suelo en azul? ¿Cuando tu propia madre incentiva que «el niño experimenta con los colores, está creativo», al contrario de las normas cromáticas que inculcan en el colegio? ¿Cuando, pese a que tus progenitores se dedicasen a la enseñanza de otras disciplinas, siempre «han animado esa creatividad, que ha estado muy viva en casa» ? La respuesta es Miguel Sainz Ojeda (Madrid, 1993), artista crecido en Coslada, que atesora una de esas historias que encanta para un buen biopic cinematográfico.

Pues a este licenciado en Bellas Artes por la Universidad Complutense le sucedió como a las modelos de fama mundial, que un día se cruzan en plena calle con un cazatalentos que se queda prendado por ellas al instante y termina cambiando su suerte para siempre. O, en este caso, le brinda esa ocasión ansiada que recompense ese «trabajárselo mucho, para abrirse un camino personal y único, aun con momentos muy difíciles, porque es complejo», según relata con humildad -su carrera y su pose están muy lejos de los tópicos elitistas- el propio artista, quien, como avisamos, ya apuntaba maneras desde la infancia. Más de una veintena de años después, pues tiene sólo 31 años, Sainz Ojeda ha presentando su primera exposición individual en Madrid y forma ya parte de la nómina de artistas que representa Opera Gallery, fundada por el marchante de arte francés Gilles Dyan en 1994 y con sedes en Madrid, Londres, París, Nueva York, Ginebra, Hong Kong y Seúl.

«La carrera del artista es siempre incertidumbre. Hay veces que las oportunidades no llegan y puede ser muy desesperante. Pero te enorgullece mucho el que se fijen en ti y entiendan el tipo de pinturas que desarrollas y las influencias que te inspiran», explica sobre su fichaje por la galería.

Extraordinario también por su juventud: «Es un privilegio muy, muy grande, con la edad que tengo, que para el arte soy una persona joven. Y en una galería que lleva la obra de artistas como Antonio Saura, Karel Appel o Manolo Valdés. Es un subidón», reconoce sobre esa «grata sorpresa» de que fuese Opera Gallery la que contactase con él hace un año, cuando su trayectoria se labraba entre trabajo de estudio, exhibir sus obras en redes sociales para obtener visibilidad, moverlas entre conocidos «sensibles al arte que apoyaban», presentarse a concursos y «sacar el dinerillo de donde se podía» o «pintando hasta en fines de semana, porque el estilo no sale de la noche a la mañana y es un trabajo al que le dedicas mucho tiempo y esfuerzo».

Pero ya ha vendido sus lienzos a colecciones nacionales, ha colocado su obra en Portugal, Francia y Miami, además de esa reciente Animal Omen, su estreno particular en la galería, antes de que en este espacio de Serrano tome el relevo la próxima muestra, con figuras como Picasso, Miró, Tàpies, Chillida o Genovés.

Hacia esa solidez de los nombres propios, Sainz Ojeda destaca por una combinación pictórica del arte primitivo con el grafiti. «Intento enlazarlos con lo que me interesa. El primero, por esa conexión con la naturaleza que el ser humano está perdiendo, en su aspecto más único y sagrado como seres vivos. El uso del carboncillo en cuevas, por ejemplo, esos signos, esos animales, me influencian y lo uno con el grafiti por esa caligrafía que surge también en cualquier calle, como una escritura libre», desentraña. Con esa técnica, disfruta «del aspecto lúdico de la pintura», al tiempo que, desde un tono más poético, hace florecer esas preocupaciones propias para interpelar al espectador. «Como quien lee una poesía y le hace pensar acerca del tiempo en el que vive: del cambio climático, de la situación migratoria, la identidad, la manipulación...».

Esos interrogantes saltan desde sus obras, que beben tanto de la tradición europea como del expresionismo abstracto: «El movimiento CoBrA, Karel Appel, Pierre Alechinsky...», enumera, aunque también encuentra inspiración en la música que escucha - «jazz, rap, o Debussy y Kendrick Lamar, muy diversa»- o en el mismísimo paisaje madrileño que observa: «La influencia de los colores fuertes proviene de la ciudad, de esa iluminación que tiene Madrid, que se mezclan en la paleta con otros más sobrios, influenciados por uno de los museos por excelencia más importantes del mundo, el Prado». Es devoto, por supuesto, también de Goya, Velázquez o El Greco. Igualmente, esa «vitalidad artística, cultural y musical» de la capital se contagia en su obra: «La pintura es vivir y tener experiencias que luego se vuelcan en tu trabajo, te enriquecen». Y él acaba de despegar, ya más allá de España.

ADN

- La Fundación San Millán de la Cogolla o el Museo de arte contemporáneo de Aylló cuentan con obra suya.

- Opera Gallery, fundada en Singapur, tiene su sede madrileña en Serrano, 56.

- Representa a Manolo Valdés, Genovés, Antonio Saura, Ron Arad...