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Aterriza en el momento más propicio. Con un 72,1% de lectores en la región, proclamada líder en España, por tanto, en enfrascarse en su tiempo libre entre páginas. Frente a la media nacional del 65,5% y rebasando al País Vasco (69,4 %) y a Cataluña (68,9 %), según el último barómetro de Hábitos de Lectura y Compra de Libros del Ministerio de Cultura, Madrid presentó ayer, al fin, su nuevo Plan Estratégico del Libro y la Lectura 2025/2028.
No es asunto sólo de letraheridos. «En aquellas sociedades donde la lectura es una práctica habitual, los índices de bienestar social son más elevados», destacó Mariano de Paco, en la misma Biblioteca Regional Joaquín Leguina, otro baluarte, desde 2002, de la política bibliotecaria de la Comunidad de Madrid, después de que en los años 80-90 la prioridad fuese convertir las bibliotecas populares en la red de distritos y en referentes culturales.
«Leer es el principal vehículo para el aprendizaje, la transmisión de conocimiento y para la formación de ciudadanos libres y críticos», incidió, sobre todo en ese último cariz, el consejero de Cultura, Turismo y Deporte, durante el estreno de #LeeMadrid. La llave maestra para modernizar las estanterías madrileñas, digitalizar sus catálogos, apoyar la creación, combatir la piratería con la campaña Es de libro, multiplicar las ferias y los clubes de lectura o abastecer bibliotecas de novedades.
Se pondrá en marcha al fin, repetimos, pues se ha hecho esperar ocho años. Antes, además, se ha necesitado parir en la Asamblea la Ley del Libro, la Lectura y el Patrimonio Bibliográfico (2023), que incidía también en un mandato heredado por el Gobierno de Ayuso. Aprobado en 2006, el primer Plan de Fomento de la Lectura se finiquitó en 2017 poniendo manos a la obra a librerías, autores, editoriales y a otros agentes de la industria madrileña. Su cometido fue analizar cómo ha ido cambiando el sector y gestar este ahora recién nacido, ya «adaptado a las necesidades actuales», y después de «10 años de consolidar el liderazgo de la CAM en el libro, la producción y el consumo de obras, así como en apostar por la innovación y la mejora de los servicios de lectura pública», explicó De Paco.
Sobre el papel, se tradujo en más de 200 bibliotecas públicas -15 de gestión directa-, en Bibliometro, Bibliobuses, la plataforma eBiblio, el carné único... Es decir, en remar para lograr tanto que el 84,2% de los menores de 10-13 años leyese en su ocio, con un 93,6% de niñas, hasta que Madrid, con 162.400 puestos, superase por primera vez en empleo cultural a Cataluña, la reina histórica de las letras. «El nacionalismo está haciendo y hará un daño irreparable porque ataca las bases mismas de la cultura», achacó el consejero.
Ahora, con una inversión de 19,1 millones de euros, la nueva estrategia se articula por y para lectores, autores, volúmenes, editores y libreros, como protagonistas. De ahí, 200.000 euros renovarán instalaciones, tecnología y formación en las librerías, que, además, las 120 de barrio nutrirán de ejemplares los 10,5 millones que el Ejecutivo gastará hasta 2027 para aprovisionar las baldas públicas. «Un modelo pionero que ha sido alabado por el propio Ministerio», presumió. También se destinarán 400.000 euros para ayudas a la edición o 600.000 para la traducción, entre otras medidas sintetizadas en 65 páginas que aún huelen a tinta.

