Si escribiera poesía, buscaría en los comentarios de Trip Advisor de los hoteles peor calificados, recortaría frases de aquí y de allá, las manipularía un poco y les metería algo de montaje para componer con ellas algo parecido a unos cadáveres exquisitos de aire hiperrealista y urbano. Lo he pensado muchas veces y alguna vez he hecho algún ensayo, medio en broma medio en serio. Hoy, la noticia de la gran redada del Hotel Diana Plus (en las fotografías de Javier Barbancho sólo falta el personaje de Kim Basinger en L.A. Confidential) me ha devuelto a mi viejo y barato entretenimiento. Un ejemplo:
La cama sin cambiar, la papelera a rebosar. / Tacones música risas y demás. / Gente fumando por los pasillos, ceniceros. / No se quejen del ruido, es ruido sano. / La compañía, de lo mejorcito. / Los escuchas gritar y ser idiotas. Borrachos. / Básicamente, no hay reglas, puedes hacer lo que quieras. / Nueve euros por un tercio de Mahou. / Precio de puticlub. / Soy demasiado mayor para esto.
En el fondo, lo terrible del juego este de los cadáveres exquisitos es descubrir que, con un poco de resonancia, con un poco de actitud, casi cualquier material de derribo puede parecer artístico. Otro ejemplo hecho con recortes de Trip Advisor:
23.44h, en medio de un polígono. / 17:10 del día 14 de febrero. / Mi vuelo se retrasó y llegué a las 23.12. / / Te grita al entrar: entra frío. / Al salir, te grita: ¡que cierres la puerta! / Me vi tirada como un perro. / A las 06.15 sin calefacción. / En medio de un polígono.
Que conste que estas líneas no solo vienen de las críticas del Diana, que tienden a obsesivas. En realidad, cualquier hotel calificado con dos puntos sobre cinco está lleno de paisajes modianescos que, recitados despacio, se dejan estetizar. Aquí me nutro, sobre todo, de un hostal en Cuatro Caminos, una pensión en Chueca y un sitio oscuro en Barajas, mis tesoros poéticos.
Registraron a un hombre africano borracho a las seis. / Subía las escaleras con una lata de cerveza. / Sabanas sucias. / No podía ni andar. / Intenté ducharme, el agua estaba helada. / El protector de la cama estaba manchado de sangre. / No sé qué problema tiene con los gitanos.
Hay un truco que funciona y que consiste en recortar frases escabrosas e insertar en medio de ellas un destello luminoso. También se encuentran si se insiste un poco porque hasta en los hoteles de peor fama hay clientes satisfechos:
Fotos engañosas / Ambientador. / Paredes de papel./ Se escucha todo, hasta los ronquidos del recepcionista, sucio, viejo / Se escucha a los vecinos. / Hacen el amor durante horas. / Paredes forradas con moqueta, mal olor, pelos en las sábanas. / Un perro ladra en la habitación contigua.



